4 de January de 2012 00:02

Fiscalía indaga posible ejecución extrajudicial

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La breve persecución terminó en un solar baldío, frente a unas solitarias escalinatas de cemento.

En el suelo, arrodillado, el joven de 23 años rogaba porque no lo mataran. Su victimario no lo escuchó. Enfurecido, apuntó su arma y disparó tres veces. Dos de los disparos impactaron en el rostro del hombre que yacía en el piso. Así relata un testigo el crimen que consternó, hace tres semanas, a los pobladores de Arenillas, cantón de El Oro fronterizo con Perú.

El asesinato de Leandro O., provocó la indignación de los vecinos del sitio donde habitaba, un sector de casas aisladas levantadas en la calle principal de la ciudad.

Según la autopsia, el joven, padre de una pequeña de 3 meses, falleció la noche del pasado sábado 17 de diciembre por dos disparos en la cabeza. Las balas ingresaron por detrás, a la altura del cuello. El otro impacto se alojó en una costilla.

Por el asesinato son investigados el cabo de Policía Édison N., de 29 años, y el comisario de Policía del cantón, Edwin P.

“Si se tratase de una ejecución extrajudicial, sería gravísimo”, dice el fiscal a cargo, Wilson Merino. La Fiscalía abrió una instrucción fiscal por el hecho al día siguiente. El mismo día, por la tarde, el juez X de Garantías Penales de Huaquillas (cantón vecino), Ramiro Ramírez, dispuso para los dos sospechosos del crimen la prisión preventiva y su inmediato traslado al Centro de Detención Provisional de Machala, la capital provincial. Allí permanecían hasta ayer, pese a que la defensa del comisario presentó un recurso de nulidad a la detención.

Un familiar de la víctima, ahora testigo protegido de la Fiscalía, relató a la Fiscalía cómo se habría registrado el asesinato. Contó que se dirigió con Leandro O., a un bar ubicado dentro de la ciudad y, cuando intentaron ingresar, se produjo un altercado con los guardias del local. Allí dentro, según el testigo, se hallaban el cabo de Policía y el comisario.

A través de versiones de otros testigos, el padre de Leandro completa aquel episodio: “Uno de los guardias lo jala de adentro a este señor comisario. El comisario saca una pistola, se la da al policía y le dice “¡mata a esos perros!”.

La Fiscalía recoge otras versiones, en las que se relata que Leandro y su acompañante habrían llegado armados al bar y que el policía y el comisario actuaron para defenderse.

Leandro y su acompañante se movilizaban en una motocicleta de propiedad del primero. “Los muchachos arrancaron la moto y en ese momento, cuando cruzaban la esquina, el policía dispara dos tiros. Luego el policía y el comisario los persiguen en una camioneta y, más o menos a 500 metros, se la atraviesan a la moto”, prosigue el padre de la víctima.

“A mi hijo el policía le pega vilmente dos tiros, y en el suelo lo remata”, gesticula el padre, apretando los dientes con rabia.

El crimen se produjo a poco más de 100 metros del pequeño destacamento policial de Arenillas, contiguo a un cuartel militar. El pasado martes, cuando la Fiscalía realizó el reconocimiento del lugar de los hechos con personal de Criminalística, la sencilla edificación lucía vacía.

En las fotos que la Policía Judicial de Machala tomó de la escena del crimen, y que fueron adjuntadas como evidencia procesal, se observa una pistola junto al cuerpo de la víctima. En las imágenes el arma yace en un charco de sangre.

El jefe de la Policía de Arenillas, Paco Urrutia, no se pronunció sobre la vinculación de uno de sus subalternos en el asesinato. Él oficial debía participar de la diligencia de reconocimiento del lugar, pero se excusó.

El policía sospechoso del crimen es acusado de abuso de autoridad por otros testigos. El gendarme habría estado vestido de civil dentro del bar. Como parte de la indagación, el Fiscal pidió a Criminalística de la Policía Judicial que analizara un casquillo que la Policía afirma haber encontrado en el lugar donde se hallaba el cadáver. La evidencia se la comparará con los casquillos de otras armas de dotación policial. Hasta ayer el informe de ese análisis todavía no estaba listo.

Leandro O., trabajaba en la cerrajería que su padre alquila en un barrio periférico del poblado. “El muchacho era muy trabajador. Con el sueldo mantenía a su mujer y a la niña de ambos”, dice la madre del joven.

Los padres, familiares y amigos de Leandro organizaron una marcha una semana después de su asesinato. El mediodía del sábado 24 se organizaron fuera del taller donde trabajaba y caminaron hasta la Fiscalía, ubicada en el centro del ciudad, para exigir agilidad en las investigaciones. “El fiscal está retrasando todo, no despacha”, dice molesto el padre.

Además de la diligencia de reconocimiento del lugar que realizó el martes 27 de diciembre, la Fiscalía de Arenillas espera a lo largo de esta semana receptar las versiones de más testigos.

Del lado de los acusados, la defensa del comisario de Policía solicitó un amparo de libertad, aduciendo que su vida corre riesgos.

Los cargos que formuló el fiscal de turno que realizó el levantamiento del cadáver, Manuel Pauta, fueron por asesinato con premeditación y saña.

El padre de Leandro dice sentirse impotente. Junto a su esposa se aferra a una foto, una de las pocas que guarda de él. En la imagen el joven posa junto a sus amigos. “Mi hijo era muy unido conmigo, mi apoyo”, dice el padre.

Policía indaga a un agente

El Comando de Policía de El Oro inició una investigación de orden administrativo al cabo Édison N.,  por  el crimen ocurrido en Arenillas. El comandante provincial, Edmundo Mera, dijo que la Unidad de Asuntos Internos deberá establecer la conducta profesional del uniformado. “La investigación nos determinará si el comportamiento del policía incurre en una falta. Será sometido  a un tribunal de disciplina, y este puede considerar que se aplique el arresto o la baja”, dijo el oficial.

La noche del asesinato del joven, vecinos y familiares protagonizaron incidentes en el destacamento de Policía de la ciudad, hasta donde habrían sido trasladados inicialmente los sospechosos del crimen. Mera dijo que lamentaba la situación.


Crímenes en El Oro

Según la Fiscalía  de Arenillas, en el 2011 se registraron ocho crímenes en el cantón fronterizo.  En uno de los casos, el victimario   fue sentenciado  a una pena de  25 años de reclusión.

 
En El Oro   se registraron 121  asesinatos entre enero  y noviembre del 2011.  Según los datos de la Policía, en igual lapso del 2010  se reportaron  166 homicidios.  La tasa más alta de crímenes fue en marzo, en los dos años.

La Fiscalía de Arenillas   tiene también jurisdicción en el  cantón vecino Las  Lajas,  ubicado en el límite con Perú.  Huaquillas, el otro cantón orense  fronterizo con Perú,   cuenta actualmente con tres fiscales.


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