¿Por qué es importante el distanciamiento?
Rescalvo y Paiva, el lado desconocido de los DT
Serenata quiteña en la agenda de Fiestas para el 5 d…
Violencia en Guayas obliga a migrar a la gente a otr…
Ecuador ha perdido USD 424 millones en el sector agr…
Río cancela fiesta de fin de año tras primeros casos…
Chile confirma su primer caso de variante Ómicron
Salario de profesores en Venezuela llega a USD 11

FF.AA. montarán desde hoy anillo de seguridad en exterior de la ‘Peni’

Km 16 vía Daule.  La Policía Nacional trabajó hasta  el fin de semana  en el control de exteriores de la Penitenciaría, desde hoy operan las FF.AA.

Km 16 vía Daule.  La Policía Nacional trabajó hasta  el fin de semana  en el control de exteriores de la Penitenciaría, desde hoy operan las FF.AA.

En los exteriores de la Penitenciaria del Litoral (Guayas), este sábado 5, nada parecía fuera de lo común. Llovió el día anterior y hacía sol. Así, en medio del calor y el polvo, los vendedores ambulantes y comerciantes revoloteaban en medio de la interminable fila de visitantes, en los exteriores.

Eran mujeres en su mayoría. Algunas con bebés en brazos. Se apretujaban unas a otras, reclamaban al policía montado que las dejaran pasar. Allí ni sabían ni importaba que desde hoy un grupo de militares sean quienes controlarán el perímetro de la cárcel.

La Penitenciaria del Litoral está en el kilómetro 16 de la vía a Daule. A partir de este lunes, según anuncio del ministro de Seguridad José Serrano, los exteriores del centro carcelario serán custodiados por las Fuerzas Armadas. Y la Policía controlará el interior. También lo confirmaron las FF.AA. Según un comunicado de prensa, del comandante Operacional 2 Marítimo, Luis Jaramillo, dice que se establecerá un anillo de seguridad las 24 horas.

“Se ha emitido la orden de operaciones correspondiente para que se ejecute el plan que determina la utilización de todos los recursos disponibles para cumplir con esta misión”. Además, las FF.AA. cumplen de esta manera con la protección de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos, añadió el boletín.

La medida deja en el limbo al grupo de celadores de ese centro carcelario. Así al menos lo sienten ellos. Algunos de los guías hablan sobre su situación, pero pidiendo que sin revelar sus nombres. Relatan que en el sitio laboran 150 compañeros. Un grupo de tres de ellos accede hablar con este Diario a un costado del Centro de Detención Provisional (CDP).

Temen perder sus trabajos. Uno explica lo que parece ser la idea común entre los celadores penitenciarios: la cuerda se rompe por el lado más débil.

Entre el grupo de guías conocen que hay 50 con sumario administrativo, 12 más detenidos y otros 12 prófugos. A los sumariados se les investiga por supuestos actos de corrupción y malos manejos dentro de la ‘Peni’.

Pero de todo esto, los guías saben poco y nada. “No tenemos ninguna disposición o información por escrito. Todo lo que sabemos es por la prensa. Ninguna autoridad se hay reunido con nosotros”, dice otro que insiste en que no se ponga su nombre.

En el exterior del reclusorio, los reclamos y quejas entre los visitantes son a cada momento. Entre las hileras de mujeres que pugnan por entrar a la visita, también hay temor a dar nombres.

Por ahí algunas muestran sus cédulas. Johanna, Alejandra, María’ Lo hacen para llamar la atención y mostrar su malestar por las nuevas medidas que se han tomado en la cárcel. La entrada de comida está prohibida.

Otras aseguraron que a las que tienen cédulas del formato antiguo tampoco les permiten el ingreso. “Adentro están vendiendo una libra de carne a USD 4, un pollo a USD 10, el arroz a 0,50 la libra’ ¡Eso también es un negociado!”, dice una de las mujeres.

Sobre la supuesta corrupción de lo que se los acusa a los celadores, ellos tienen su propia opinión. ¿Y quién hace los controles -se pregunta otro guía- en las entradas? –Es la policía, responde su compañero celador.

“No tenemos opción a opinar. Supe que hay unos compañeros detenidos que se les ha dado la baja”, dice otro con 10 años de trabajo en el reclusorio.

La Policía, en cambio, parece inmutable al cambio. El sábado cumplía su rutina, lo mismo de siempre. Revisar las fundas que entran y poner los dos sellos de tinta en el brazo de los visitantes.

Las mujeres de la cola piden a un camarógrafo que no se retire. Aseguran que su presencia hace que la fila se mueva. Denuncian incidentes en la cárcel. “A nosotros nos dijeron que a una chica le robaron los mismos presos. Acá recién a las 09:30 hacen entrar. Uno aguanta sol, a veces esperar horas para hacer la visita”.

En las cárceles

El viceministro de Justicia, Javier Córdova, garantizó el viernes pasado la estabilidad de 1 200 celadores de las cárceles del país. Anunció que comenzará un proceso de evaluación que durará entre 60 y 90 días. 

En la Penitenciaría del Litoral hay casi 4  000  presos,  aunque la capacidad es de 2 804. El hacinamiento es el principal problema. En cada celda hay una ducha y un inodoro, para los 18  presos.

Suplementos digitales