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Luis reclama acción de la Dinapen para encontrar a su hija de 15 años, desaparecida desde el 1 de diciembre

Imagen referencial. Una adolescente de 15 años desapareció la tarde del martes 1 de diciembre del 2020 en Quito. Su familia teme por su seguridad y pide celeridad a la Dinapen para encontrarla sana y salva. Foto: Cortesía

Imagen referencial. Una adolescente de 15 años desapareció la tarde del martes 1 de diciembre del 2020 en Quito. Su familia teme por su seguridad y pide celeridad a la Dinapen para encontrarla sana y salva. Foto: Cortesía

Imagen referencial. Una adolescente de 15 años desapareció la tarde del martes 1 de diciembre del 2020 en Quito. Su familia teme por su seguridad y pide celeridad a la Dinapen para encontrarla sana y salva. Foto: Cortesía

“Mi hija siempre quiso ser militar. Nos llena de orgullo porque es una adolescente aplicada, buena, tranquila. No sabe cuánto la extrañamos. Vamos a hacer todo por ella”. Luis (nombre protegido) habla con alegría de su hija, de 15 años, y la mayor de sus tres hijos. Pero su voz se entrecorta de a poco porque ella ya no está. Su hija salió de casa, ubicada en Guamaní, en el sur de Quito, el martes 1 de diciembre del 2020, y desde ese día no hay respuestas sobre su paradero.

Luis teme por la seguridad de la menor de edad. Él y su familia iniciaron una investigación por su cuenta que, según afirma, los condujo a la vivienda de un hombre adulto, en el norte de Quito. Allí hallaron una licuadora y una plancha de cabello, elementos que su hija llevaba cuando desapareció. Además, recibió una llamada de su hija la mañana de este viernes 4 de diciembre. Ella le informó que se encuentra en Muisne, con una mujer mayor de edad. 

Luis dialogó con este Diario y reclama la ayuda del personal de la Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen)- unidad policial encargada de la búsqueda de niños y adolescentes- para encontrarla. Este es su testimonio: 

Es mi hija mayor y tiene 15 años. Es uno de nuestros mayores orgullos porque es una excelente estudiante. Siempre quiso ser militar y estudia en un colegio que le da esa formación. Ella vive con su madre y sus abuelitos, quienes han hecho el esfuerzo para mantenerla bien. Nunca recibimos una queja sobre su comportamiento. Es una niña buena. 

Pero hace un año (2019) las cosas comenzaron a cambiar radicalmente. Ella conoció a ‘M’ una chica, que ahora sabemos que es una mujer mayor de edad, y desde ahí su comportamiento se volvió esquivo, rebelde, ya no nos decía nada. Las cosas se pusieron mucho peor desde agosto de este año. Esa joven iba a quedarse a dormir, pero notamos que no era una buena influencia, incluso encontramos mensajes en los que la manipulaba y decía que nosotros éramos malos padres.

Cuando la vi en casa de mi hija, decidí decirle a esa mujer que se vaya porque nos mentía. Ya hubo una ocasión en la que se fue y estaba con ella. Después, nuestra hija nos contó que tenía un enamorado que supuestamente se llama Fernando. Pero jamás lo vimos. 

La verdad no nos imaginamos lo que podía pasar.

El 1 de diciembre, la madre de mi hija me llamó a las 21:00. Me dijo que salió de casa a las 18:00 y dejó dos cartas. Yo me desesperé e inmediatamente nos fuimos a hacer la denuncia en la Dinapen. 

Nosotros también investigamos y descubrimos una serie de mensajes en los que nos dimos cuenta de que incitaban a mi hija a portarse mal, a salir de la casa. Y creemos que detrás de ese perfil de Fernando hay otra persona, porque no es normal y creemos que es esa chica, ‘M’.

Una de las mejores amigas de mi hija nos contó que ‘M’ solía decirles a las amigas de mi hija que nosotros la golpeábamos. Pero eso no es verdad, nosotros jamás la maltratamos. Pero eso es lo que se ha encargado de decir ‘M’. 

Tenemos miedo porque sabemos que salió de casa por manipulaciones y creemos que no es la única.

Una buena amiga de mi hija nos contó que durante estos meses ella y otras chicas menores de edad van a la casa de un hombre adulto, donde se hacen esas famosas caídas y nos dijo que hay de todo, incluso drogas.

Logramos ubicar la vivienda, que queda en el norte de Quito, y fuimos ayer, jueves 3 de diciembre, para ver si encontrábamos algo.

Ese hombre nos dejó entrar a su casa y ahí hay fotografías, documentos y copias de cédula de chicas jovencitas, serán de 15 a 20 años. Si la Policía hubiese estado ahí tenían mucha evidencia. Pero lo que más nos alarmó es que encontramos una licuadora y una plancha de cabello, que mi hija se llevó cuando salió de casa. 

La amiga de mi hija nos dijo que él es muy peligroso, que con una llamada nos puede mandar a hacer daño. Eso nos preocupa porque mi hija no es la única. 

Nosotros también sospechamos de él, porque sabía todo y ahí estaban cosas de mi hija. 

Créame que todo lo que hemos sabido y lo que hemos descubierto ha sido por nuestra parte. Lastimosamente, siento que la Dinapen ha hecho mucha falta. Ayer, el agente que lleva la investigación solo llegó al lugar de mala gana y dijo que ya no está en su horario de trabajo. Eran las 21:00. Eso me ha decepcionado. Yo como padre me desespero porque lo único que quiero es encontrar a mi hija.

Hoy hablé con mi hija y me dijo que está en Muisne, con esa amiga suya y con su enamorado Fernando, que creemos que no existe. Yo siento que a mi hija le están haciendo algo y que la tienen bajo los efectos de sustancias, porque su cambio es impresionante. Ella no es así. Lo único que le dije es que quiero verla, que la extraño, que hacemos todo por ella.

Y sí, nosotros haremos todo por ella porque la amamos, todos estamos preocupados por ella. Pero necesitamos que nuestro caso se investigue, no podemos solos”.

Mientras los festejos comienzan el capital y la época navideña se acerca para cerrar un año convulso, cientos de familias, como la de Luis, sienten el vacío, la ausencia. Se levantan todos los días para buscar a quienes aman, a sus desaparecidos. Su pedido es el mismo: que las autoridades se enfoquen en su búsqueda y den respuestas.

Las primeras horas de búsqueda son clave, aún más en tiempos de pandemia. Lidia Rueda, presidenta de la Asociación de Personas y Amigos de Personas Desaparecidas, dice que es imprescindible hacerlo dentro del marco de las 24 horas porque “si se quiere encontrar indicios hay que analizar lo que sucedió las 48 horas anteriores a la desaparición y se debe hacer con rapidez para establecer cómo era la vida de la persona desaparecida, qué le preocupaba, cuál era su entorno familiar. Pero si la Policía se demora buscando, su vida está en riesgo, sobre todo, si se trata de una persona menor de edad, discapacitada o un adulto mayor”.

Para Rueda, “la falta de acción de la Dinapen es recurrente, sobre todo, lo que hemos visto con adolescentes desaparecidos, incluso se ha visto que les dicen a los familiares que vayan y hagan las cosas ellos mismos”.

Según data del Ministerio de Gobierno, 2 187 denuncias de desapariciones en Ecuador se registran de enero a mayo del 2020; 100 se encuentran en investigación. El 58% de las personas reportadas como desaparecidas son mujeres.

Es momento de ser solidarios. Si usted tiene información sobre el paradero de la joven, puede comunicarse al 1800 DELITO (33 54 86) o al 911.

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