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Falsos envíos desde el exterior servían para estafar por teléfono

La Dirección Nacional dela Policía Judicial informó el pasado 5 de febrero la detención de la red de estafadores. Foto: Cortesía

La Dirección Nacional dela Policía Judicial informó el pasado 5 de febrero la detención de la red de estafadores. Foto: Cortesía

La Dirección Nacional dela Policía Judicial informó el pasado 5 de febrero la detención de la red de estafadores. Foto: Cortesía

La advertencia fue publicada en su perfil de Facebook. “Amigos, alguien robó mi foto y desde números internacionales llaman para pedir favores. Ojo, no soy yo”, comentó Luis Fernando, quien vive en Florida, en Estados Unidos.

Sus familiares fueron atacados por una banda de estafadores que operaba en el país desde el 2019. Esta fue desarticulada la semana pasada. Su cabecilla era una mujer que se encuentra interna en una de las cárceles de Manabí.

La investigación que ejecutó la Policía Judicial para aprehender a la banda duró seis meses. En este tiempo, los agentes determinaron que todas las víctimas tenían cuentas en Facebook y familiares en el extranjero. Estas dos características eran importantes para perpetrar el engaño.

¿En qué consistía la estafa? Esta se ejecutaba en dos partes. En la primera, los sospechosos contactaban a la gente. Hacían creer que hablaban con un familiar migrante. Persuadían para que apoyaran en la creación de un negocio en el país.

En la segunda se concretaba el delito. Un grupo de estafadores se hacía pasar por personal de la Aduana. Llamaban a la víctima y le decían que la mercadería para futuro negocio había llegado, pero con un exceso de peso y que debía pagar una multa.

Según las investigaciones, hubo casos en los que para evitar problemas cancelaron a la banda desde USD 500 hasta 12 000, vía transferencias.

La modalidad era igual en todas las víctimas. Lo único que variaba en cada caso es que los sospechosos cambiaban de tarjetas SIM para evitar que sus llamadas fueran rastreadas y para que pareciera que las comunicaciones se hacían desde el extranjero.

Las pesquisas señalan que cuando estudiaban los perfiles de los posibles estafados seleccionaban, sobre todo, a mujeres y hombres sobre los 45 años, quienes tendrían más dificultades con las configuraciones de seguridad que ofrecen las redes sociales.

Valeria, de 51 años, cuenta que en marzo pasado un hombre la contactó. Se identificó como su primo que vive en Italia desde hace 23 años.

Lo primero que le llamó la atención es que él conocía su vida. “Me decía cómo está la tía Charito, que es mi madre; me preguntaba sobre mis hijas y hablaba de otros primos”.

Hoy sabe que esta información fue recopilada de Facebook. Ella cambió la configuración de seguridad de su perfil después de la estafa.

Antes permitía que todos sus contactos supieran quiénes eran sus amigos; ahora el acceso está restringido.

Un mes antes de ser contactada por la banda, Valeria colgó una foto en su red social en donde estaba su madre celebrando su cumpleaños. La imagen era pública.

Para William Martínez, subdirector de investigaciones de la Policía Judicial, los datos en la red permitieron a la banda armar perfiles. Es decir, establecieron información del lugar donde la víctima vivía, quiénes eran sus allegados y hasta qué posición social tenía.

Ameripol, que es la asociación de Policías de América, también ha advertido, desde octubre del 2020, que las estafas por llamadas telefónicas se han incrementado en América Latina debido al aumento de la interacción de personas en Facebook. Esta entidad señala que hay bandas locales y trasnacionales que están detrás.

En agosto del 2020, la Agencia de Control de las Telecomunicaciones alertó sobre una red que operaba desde el extranjero. Pidió a los usuarios de telefonía móvil del país que no contesten llamadas telefónicas internacionales, sobre todo de las Bahamas, Bermuda, Islas Caimán y Antigua. En total, el año pasado se denunciaron 265 estafas en el país.