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Pastor incurre en ocho contradicciones sobre Juliana Campoverde

La mañana del domingo 7 de julio del 2019 se desarrolló un evento por Juliana Campoverde, en la Plaza Grande. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

La mañana del domingo 7 de julio del 2019 se desarrolló un evento por Juliana Campoverde, en la Plaza Grande. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

La mañana del domingo 7 de julio del 2019 se desarrolló un evento por Juliana Campoverde, en la Plaza Grande. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

Las pruebas en contra del pastor evangélico llegaron una tras otra. 35 personas que llamó la Fiscalía testificaron ante un Tribunal Penal y sustentaron la teoría de que el religioso Jonathan C. tiene que ver directamente con la desaparición de Juliana Campoverde, el 7 de julio del 2012.

Ayer (7 de julio del 2019) se cumplieron siete años desde el día en que se despidió de su madre, Elizabeth Rodríguez, cerca a una gasolinera, en el sur de Quito.

Sus amigos y familiares la recordaron con pancartas, fotografías y globos. Se reunieron desde las 11:00 en la Plaza Grande y pidieron que la justicia aclare todo lo sucedido.

En eso están actualmente las autoridades. El pasado martes 2 de julio del 2019 comenzó el juicio en contra del pastor, quien es procesado por la figura denominada secuestro extorsivo con resultado de muerte de la chica. Los investigadores aseguran que tienen todas las pruebas para que los jueces lo condenen por ese ilícito, que según el Código Penal (art. 163) es sancionado con cárcel de 22 a 26 años.

En las indagaciones, los agentes detectaron ocho contradicciones entre lo que inicialmente dijo Jonathan C. y lo que se estableció en el transcurso del proceso. Afirmó que el 7 de julio de 2012, el día de la desaparición, no vio a Juliana, pero luego aceptó que sí lo hizo. Esto se repitió con otros detalles.

En un inicio rechazó haber creado un perfil falso de Facebook con el nombre de Juan Solano, para presionar a la joven, para que no fuera a estudiar en el exterior, como buscaba hacerlo. La información entregada por los testigos apunta a que el detenido ejerció “manipulación y coerción sobre las decisiones de Juliana”.

Según la Fiscalía, el hombre le exigía que “le consulte o le pida permiso para ir al cine, irse unos días más de vacaciones con su padre, salir con algún amigo y hasta para tener relaciones de amistad o de pareja”.

Si la chica no hacía esto era castigada y la separaba del coro de jóvenes de la Iglesia. “El canto era una de las cosas más importantes para ella”, contó ante los jueces un testigo.

Las indagaciones mostraron que “un quiebre importante” en las relaciones entre la familia de Juliana y el grupo que dirigía la Iglesia se produjo cuando la joven recibió presiones para que no se ausentara del país y contrajera matrimonio con Israel C., hermano del procesado.

Los Campoverde se alejaron del religioso cuando se percataron que las presiones sobre Juliana Campoverde “se desbordaron y estaban fuera de lugar”.

Ocho contradicciones del pastor evangélico

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Lo que dijo el pastor
Lo que se determinó

En su primera declaración, Jonathan C. negó haber creado un perfil falso de Facebook con el nombre de Juan Solano, para hablar con Juliana.
El procesado confesó en su tercera versión que sí utilizó el nombre de Juan Solano. Los peritos demostraron que el perfil fue creado por él.

El pastor confesó que no ejercía presión psicológica ni emocional sobre la joven.
Un psicólogo determinó que sí la manipuló con dogmas religiosas y una relación de poder.

El procesado aseguró que la chica había fallecido producto de una caída, luego de que mantuvieran una discusión
Un médico determinó que caídas como las que sufrió Juliana no provocan la muerte, sino lesiones leves o contusiones.

El acusado mencionó que el 11 de julio de 2012, luego de que Juliana ya estaba desaparecida, ella acudió donde él y le dijo que quería irse de su casa.
Las pruebas que mostró Fiscalía determinaron que esta versión fue falsa y que se perdió el rastro de la víctima el 7 de julio del 2012.

El procesado indicó ante las autoridades que no podía revelar las conversaciones con Juliana,  porque su religión le prohibía el sigilo de confesión.
Pastores indagados durante el proceso judicial y que testificaron en el juicio corroboraron que el sigilo de confesión no se practica en su Iglesia.

Cuando tuvo que declarar ante los investigadores, Jonathan C. confesó que al día siguiente
de la desaparición de la joven fue a su trabajo con normalidad.
La Fiscalía comprobó que no fue al trabajo y que se modificaron las grabaciones de las cámaras y los accesos de ingreso.

Dijo que no tenía obsesión por la joven desaparecida.
En su poder se hallaron 200 fotografías de ella

Confesó que el cuerpo sin vida estaba enterrado en una quebrada, en el norte de Quito.
Los especialistas no encontraron el cuerpo y dijeron que el pastor no colaboró.

El juicio se suspendió el viernes 5 de julio del 2019 por pedido de la defensa del pastor, pues dos testigos estaban ausentes. La diligencia se reinstalará a las 08:00 del miércoles 17 de julio.

Tras conocer esas versiones, el abogado decidirá si el procesado rinde o no su versión.

Al final de la cita judicial del viernes, el padre de Juliana, Absalón Campoverde fue interrumpido por el hermano del detenido. “El señor nunca se preocupó por su hija”, le dijo.

Según él, su Iglesia no sanciona el comportamiento de los fieles, sino que solamente emite consejos y los feligreses deciden si lo acogen o no. Siente que su familia es perseguida.