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Barrera reconoce que el cierre de las UPC fue un ‘error de buena fe’

El lunes pasado, el Ministerio del Interior reabrió ocho Unidades de Policía Comunitaria. diego pallero / el comercio

El lunes pasado, el Ministerio del Interior reabrió ocho Unidades de Policía Comunitaria. diego pallero / el comercio

En una entrevista con Radio Quito, el candidato a la reelección a la Alcaldía, Augusto Barrera, reconoció ayer 17 de febrero que el cierre de las Unidades de Policía Comunitaria (UPC) en 62 barrios de la urbe fue un “error de buena fe”.

Las bases de vigilancia fueron cerradas desde agosto del 2013 y correspondió a un nuevo modelo de gestión. Según Barrera, esa planificación fue deficiente y por eso se la “enmendó”.

El candidato admitió que un “factor clave” de la seguridad es la presencia de más UPC y Unidades de Vigilancia Comunitaria (UVC) en los barrios.

Sin embargo, tras el cierre los vecinos de seis sectores denunciaron el aumento de la venta de droga, hurtos y robos.

Esto, porque los patrullajes preventivos disminuyeron, a criterio de los moradores.

La semana pasada, Lino Proaño, comandante policial de Quito, admitió que el modelo de gestión “lastimosamente hizo que haya poca presencia de los agentes en los territorios”.

De allí que los moradores tuvieron permanentes reuniones con la Policía Nacional para exigir la reapertura de las bases de vigilancia. “La gente tiene una pequeña UPC y cuando esta se cierra los vecinos sienten una pérdida”, dijo ayer Barrera.

Frente a los reclamos, el Ministerio del Interior reabrió, desde el jueves 6 de febrero, 49 unidades en Quito.

Ese día, la Secretaría de Estado reinauguró nueve UPC y señaló en un comunicado que “alrededor de 30 000 vecinos se beneficiarán con los servicios del denominado botón de seguridad, patrullaje preventivo, encargo de domicilios…”.

El Ministerio del Interior informó que se reforzó la dotación con cinco policías y tres motocicletas en cada UPC.

No obstante, en las unidades policiales reabiertas y que están en el sur aún faltan mejoras. Por ejemplo, en El Camal, Chillogallo, Luluncoto, Ferroviaria Media, obreros comenzaron a realizar remodelaciones días después de las aperturas. Este Diario constató que esas bases no están totalmente operativas. La instalación de baterías sanitarias y la colocación de cerámicas en los baños está en proceso. También se observó que hacen falta muebles de oficina.

De hecho, la semana pasada, Mario Noboa, presidente del barrio El Camal, señaló que los vecinos tuvieron que “donar cucharas y platos”.

Barrera indicó que pese a estos cuestionamientos los indicadores de seguridad “establecieron mejoras importantes”. Agregó que la situación todavía no es la óptima y dijo estar seguro que se la puede mejorar.

  • 49 unidades de Policía fueron reabiertas entre el jueves 6 hasta el miércoles 12 de febrero.

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