Militares están más presentes en 23 urbes de la Cost…
El Imbabura inspiró a dos ambientalistas a cuidarlo
Subsidio al Trole y Ecovía se mantendrá pese al alza
César Córdova, exsecretario del Cpccs, fue designado…
Del otro lado del parabrisas sienten crisis y exclusión
Mujer fue sentenciada a 7 años de prisión por estafa…
Maduro retó a los presidentes de Uruguay y Paraguay …
Conaie pide diálogo con Lasso el 1 de octubre y amen…

Bandas del extranjero están detrás de estafas laborales en Ecuador

Stefanía acudió ayer a la Fiscalía a consultar cómo avanzan las pesquisas de su caso de estafa perpetrada en Quito. Foto: Cortesía

Stefanía acudió ayer a la Fiscalía a consultar cómo avanzan las pesquisas de su caso de estafa perpetrada en Quito. Foto: Cortesía

Stefanía acudió ayer a la Fiscalía a consultar cómo avanzan las pesquisas de su caso de estafa perpetrada en Quito. Foto: Cortesía

Las supuestas ofertas laborales circulan masivamente en páginas web, redes sociales y correos electrónicos. Se anuncian vacantes para secretarios, contadores, guardias de seguridad, choferes, personal de ventas o ‘call center’.

“Busco personas que quieran trabajar en mi empresa USD 500 al mes”, “Empresa desea incorporar personal para diferentes áreas, vacantes disponibles”, “Importante empresa comercial busca personal”. Estos son mensajes que aparecen en Internet, acompañados de números de contacto. No se detalla el nombre de la compañía ni las actividades.

Con base en los casos que han conocido, los investigadores advierten que detrás de estas ofertas actúan bandas dedicadas a estafar. Alertan que esa actividad no es nueva, pero que se volvió frecuente en medio de la pandemia, el cierre de los negocios y los despidos.

¿Cómo operan los delincuentes? Las víctimas aplican a las falsas promesas y por correo envían sus hojas de vida. Luego, desconocidos llaman a los interesados y realizan una entrevista aparentemente real.

Tres días después les comunican que fueron seleccionados en el cargo y que deben someterse a exámenes médicos, entre estos la prueba del covid-19. Les piden dinero para costear ese chequeo, reciben los depósitos y desaparecen.

Según el personal que rastrea los ciberdelitos, las bandas piden entre USD 100 y USD 500 a cada postulante.

Solicitan que esos montos sean transferidos, para supuestamente “garantizar que su hoja de vida sea tomada en cuenta en la selección”.

Las personas afectadas accedieron a contar sus casos a este Diario. Stefanía acudió ayer 21 de enero del 2021 a la Fiscalía de Pichincha a consultar cómo avanzan las pesquisas de su caso.

Dice que hace seis días, en una página web, halló una vacante de arquitecta en una constructora de Quito. “Envié mi currículum y tres días después me llamaron a decirme que fui aceptada en el cargo”. El hombre le ofreció un sueldo de USD 1 800 y ella aceptó.

“Me explicó que como requisito debía practicarme exámenes médicos y que para eso tenía que depositar USD 145”. Luego de realizar el depósito bancario desapareció y apagó los teléfonos de contacto.

Consuelo, en cambio, cuenta que “estaba desesperada por conseguir un trabajo”, pues en abril del año pasado fue despedida de una compañía. “Desde ese momento no he podido conseguir empleo”.

Asegura haber depositado USD 150 en la cuenta de un hombre que le dijo que podía trabajar en un ‘call center’. Pero debía pagar para los exámenes médicos, como requisito para comenzar en el puesto.

Luego de hacer la transferencia, él también huyó. Hasta hoy no tiene ninguna respuesta.

Informes policiales señalan que las bandas realizan falsas ofertas tanto en empresas públicas como privadas.

Las investigaciones muestran que las redes ilícitas crean sitios web fraudulentos que se asemejan a las páginas oficiales de las compañías. De esta manera las víctimas piensan que todo es real.

Un jefe policial recuerda que el 20 de noviembre pasado, cinco personas denunciaron haber sido estafadas luego de aplicar a un supuesto trabajo como guardias en una empresa petrolera estatal, en la Amazonía. Ahora se conoce que una banda creó una página similar a la de esa compañía. Allí colgaron el anuncio.

Luego de que los interesados aplicaron, un desconocido les llamó por WhatsApp y les pidió USD 500 a cada uno para asegurar el contrato. Ellos depositaron, pero el ofrecimiento nunca se concretó.

En agosto del año pasado, la Interpol emitió un informe de 20 páginas, donde alerta sobre los ciberdelitos que se han registrado durante la pandemia.

“Los estafadores se hacen pasar por empresas legales, utilizan nombres, sitios web y direcciones de correo electrónico similares, con miras a engañar a las personas que buscan empleo”, alertó el organismo internacional.

Este tipo de grupos delictivos tienen nexos con bandas de otros países de Latinoamérica, principalmente de Colombia y Venezuela. Investigaciones muestran que el dinero ilícito que obtienen en Ecuador lo envían a esos países.

Entre enero y diciembre del 2020, la Policía registró en sus oficinas nacionales 268 denuncias relacionadas con este tipo de ilícitos. Pero la Policía reconoce que muchos afectados no han podido denunciar por las restricciones que ha implicado la crisis sanitaria.

El Código Integral Penal (art. 186) establece que el delito de estafa es sancionado con cárcel de cinco a siete años.

El máximo de la pena se aplica cuando se perpetra el ilícito a través de medios electrónicos. En este momento, los investigadores rastrean pistas en la red cibernética.

Suplementos digitales