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Los agentes antimotines se forman en 4 meses; DD.HH. los cuestiona

La Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) realizó una demostración de cómo se forman para frenar disturbios. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

La Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) realizó una demostración de cómo se forman para frenar disturbios. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Las piedras rebotan en los escudos. Un grupo de policías está en primera línea. Otros aparecen por detrás. Cuando cesa el ataque, uno de ellos dispara una bomba lacrimógena y retrocede. Esta es una técnica que la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) ejecuta en las manifestaciones.

Se trata de un grupo especializado de la Policía Nacional, creado el 28 de septiembre de 2012, para repeler las protestas. El gobierno de ese entonces justificó su conformación y dijo que era necesario para controlar el descontento generado por “regímenes pasados”.

Al inicio eran 250 uniformados. Hoy son 1 800, entre policías, oficiales y jefes. Ellos estuvieron activos en las movilizaciones de octubre.
Un mes antes, enfrentaron la huelga provincial del Carchi y además apaciguaron a Telimbela, un poblado de Bolívar, que el 19 de septiembre se levantó en contra de la minería.

Este Diario ingresó al complejo, en donde el personal de la UMO practica la formación con escudos, la coordinación de movimientos y el disparo de gases lacrimógenos.

El pasado jueves 21 de noviembre del 2019, 30 policías ocupaban una cancha y muestran sus estrategias. Otros hacen las veces de manifestantes. Se tapan los rostros, gritan y lanzan botellas con agua.

Un oficial toma un megáfono y pide desalojar el sitio. Los violentos no obedecen y empiezan los enfrentamientos.

Los policías que buscan ser parte de la UMO deben aprobar un curso de cuatro meses.

Estudian módulos de derechos humanos, uso progresivo de la fuerza, legislación nacional e internacional y prácticas antimotines. En el 2020, habrá una convocatoria y la instrucción será de seis meses.

David Cárdenas tiene 26 años y pertenece a esta Unidad. En el trabajo conoció a su esposa, Evelyn Osejos, también integrante de la UMO.

En las últimas acciones violentas él estuvo en el Centro Histórico y ella en Carapungo. Dicen que les sorprendió el nivel de confrontación, pero que están entrenados para ello.

La Policía de Francia ha capacitado a los grupos antimotines de Ecuador. Desde antes de la creación de la UMO, la Compañía Republicana Francesa ya dictaba talleres aquí al grupo que enfrentaba las manifestaciones en ese entonces.

Su estilo está plasmado en cómo se desplazan en grupos, cómo repelen, aíslan y capturan a quienes provocan caos.

La instrucción internacional se mantiene. El personal también se capacita en Brasil y en España. Este año, una delegación viajó al país sudamericano y reforzó conocimientos en el

Antes de que existiera un grupo especializado, quienes controlaban las manifestaciones eran, por ejemplo, grupos élites como el GOE y el GIR, capacitados para liberar a secuestrados, para evacuar a víctimas o para protección en aviones, vehículos o rutas de personalidades de todo tipo.

Hoy, los uniformados advierten que tienen más preparación y que están impedidos de disparar gases al cuerpo.

Un informe de seis organizaciones de DD.HH. señala que en octubre pasado sí lo hicieron y que las heridas en el rostro, especialmente en los ojos, fueron comunes. Luis Tipantuña perdió parte de la visión por impacto de una bomba. Igual ocurrió con Jean Pierre Tejada y con Pablo Uquillas.

Los tres denunciaron en la Fiscalía una supuesta tentativa de asesinato por parte de las autoridades y de agentes. El Gobierno advierte que siempre se respetaron los DD.HH.

La demostración del jueves dura 30 minutos. El personal habla de lo que pasó en octubre. “Tras el paro estuve en el hospital y no quiero regresar allá”, dice un agente. Una piedra impactó su hombro.

Otro cuenta que estuvo en la Plaza Grande y que con otros compañeros rescataron a los ocupantes de un vehículo antimotines que fue inmovilizado violentamente. Hubo riesgos de ser agredidos.

Este grupo está comandando por Manuel Samaniego, un coronel que cuenta cómo el agente Mauro Chicaiza perdió su ojo por una pedrada.

El 9 de octubre recibió información de que el policía Henry Lovato también fue atacado.

Una bomba molotov impactó en su cuerpo y quemó su cara y sus extremidades.

Samaniego camina cerca a su personal y dice que nadie fue a matar y que están abiertos a cualquier investigación.

Poco a poco los agentes se dispersan en el patio y saben que cuando no hay movilizaciones cumplen otras actividades, como evitar desmanes en los partidos de fútbol.