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‘Mijito: Dios te bendiga’, el mensaje que se escuchó hoy en el acuartelamiento

El acuartelamiento en la Escuela de Servicio de la Fuerza Terrestre, en el sector de El Pintado. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

El acuartelamiento en la Escuela de Servicio de la Fuerza Terrestre, en el sector de El Pintado. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

La duración en la conscripción es ahora de seis meses. Foto: Julio Estrella / El Comercio

Entraron al complejo militar cabizbajos, nerviosos y a paso lento. Desde las 08:00, cientos de jóvenes se presentaron en la Escuela de Servicio de la Fuerza Terrestre, en el sector de El Pintado (sur de Quito), para acuartelarse. Unos llegaron solos, únicamente con la cédula y el cajón de madera cargado de ropa y algunos recuerdos. Otros muchachos, en cambio, estaban acompañados de sus madres, padres, hermanos, novias…

La primera llamada de acuartelamiento, de las tres que habrá en este 2014, se cumplió hoy sin inconvenientes. A partir de este año, los conscriptos permanecerán en los cuarteles por un período de seis meses, ya no será de un año.

El presidente Rafael Correa anunció este y otros cambios en abril pasado durante una ceremonia militar. Además, desde ahora los jóvenes serán preparados en temas relacionados directamente con la defensa. Por lo que dejarán a un lado los oficios que se impartían en años pasados.

El plan de reestructuración que mencionó el mandatario también contempla el regreso de los conscriptos durante 15 días los siguientes cinco años después de cumplir los seis meses de entrenamiento. "Así tendremos reserva permanente de 50 000 jóvenes bien entrenados y capaces de actuar con rapidez y profesionalismo en casos de crisis y emergencias nacionales", sostuvo Correa semanas atrás.

Para este primer llamado, las Fuerzas Armadas abrieron 5 000 cupos. Aunque esa cifra se reduce porque hay muchachos que no pasan la prueba médica, física o psicológica. O en otros casos desertan, según el mayor Wilson Bernal, jefe de Comunicación Social de la Dirección de Movilización de las FF.AA.

Cristian Macías fue uno de los primeros jóvenes que se presentó esta mañana en la base militar. Llegó solo; únicamente cargaba una mochila. Su familia vive en Los Ríos y desde hace unos meses atrás vino a Quito para trabajar como auxiliar en una empresa, pero eso solo fue pasajero. Macías comentó que siempre le gustó la vida militar. “Ha sido mi sueño. Y quiero defender a la Patria”.

Otros acudían con sus novias y familiares. Antes de entrar al complejo militar, se daban los últimos besos y abrazos. Los padres les persignaban y les bendecían. “Mijito, Diosito te bendiga”, “Pórtate bien”, “Nos vemos pronto” eran los mensajes que se repetían a la entrada de la Escuela de Servicio de la Fuerza Terrestre.