13 de February de 2011 00:00

844 personas desaparecidas en Guayas

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Una foto es uno de los pocos recuerdos que le quedan a Tomás Baque de su hijo Antonio. En la imagen, el joven de 26 años aparece sonriente junto con una de sus primas, que viste de rosa.

Antonio Baque Franco desapareció en Guayaquil el 16 de febrero del 2010. La mañana de ese día, Antonio salió como de costumbre a realizar fletes en su camioneta Ford, modelo 1977. Era su herramienta de trabajo, desde que dejó su empleo como chofer en una embotelladora de colas.

“A los pocos días de su desaparición buscamos por todos lados, hasta en la morgue. Nunca lo hallamos”, dice el padre.

La familia denunció el caso como plagio debido a los mensajes que el papá y los hermanos empezaron a recibir poco después, en los que exigían dinero por el rescate. En los tres meses posteriores a la desaparición se hicieron un poco más de un centenar de llamadas a la familia, según los registros que la Fiscalía solicitó a una de las operadores celulares.

Dentro del caso se detuvo en el cantón El Empalme (Guayas) a cinco personas, cuatro hombres y una mujer. La fiscal Gladys Murillo, quien tuvo en primer momento el proceso, solicitó la libertad para tres de ellos. Carlos A. y Ángel V. son los únicos que aún permanecen detenidos.

Baque teme que puedan salir libres porque este mes se cumple un año de su aprehensión y no han sido sentenciados. “Allegados a esta gente nos siguen amenazando, tememos que tomen represalias al salir”, dice.

Guayaquil registró un promedio semanal de ocho plagios en el 2010, según las denuncias presentadas en la Fiscalía del Guayas. Las últimas tres semanas hubo 20 denuncias presentadas por este delito en la Fiscalía.

Una de las últimas víctimas es Ángela B., una menor de edad con retardo intelectual. La pequeña desapareció la noche del pasado sábado 5 de febrero. “Mi hija salió corriendo de la casa, y cuando fui a buscarla, había desaparecido”, cuenta Patricia, la madre de la niña.

La progenitora presentó la denuncia el miércoles pasado, luego de no tener noticias de la pequeña. “Al poco tiempo empezaron a llamar y a enviar mensajes, diciendo que tienen a mi hija y que les entregue USD 2 000 para devolvérmela”.

Carlos Villacreses, delegado de la Defensoría del Pueblo del Guayas, menciona que “sin duda, el número de plagios es elevado en Guayaquil. Es preocupante porque revela que la Policía todavía no tiene aún la capacidad para actuar” .

Villacreses puntualiza que no se debe confundir plagio y secuestro, con desaparición. “En los primeros casos, la persona es retenida contra su voluntad y se exige un pago por su liberación”.

Uno de los casos más recientes es el de César Vélez, un infante de Marina estadounidense, quien desapareció en Guayaquil hace tres meses. Según reportó Ecuavisa, el marino, cuyos padres son de Manabí, desapareció junto con su padre, Peter, el 17 de noviembre. La madre, María Cedeño, dice que nadie ha hecho algún pedido económico por su rescate.

Tomás Baque reclama porque el proceso por el plagio de su hijo se ha dilatado. Los detenidos presentaron recursos de nulidad y apelación. La familia espera que la II Sala de lo Penal de la Corte de Guayaquil deseche esos recursos y ratifique la sanción para los presuntos plagiadores.

“Uno de los problemas con estos casos es que no hay juzgamientos. Nosotros creemos que la Justicia no hace lo suficiente”, dice Rafael Navarrete, presidente de la veeduría de Derechos Humanos ‘Vigilantes de la Justicia’.

Tomás Baque asegura que reunirá dinero para ofrecer recompensa a quien informe sobre el paradero de su hijo.

La Policía reactivó este año el recurso de la recompensa, con buenos resultados en dos casos recientes, pero no relacionados con plagio. El Defensor del Pueblo de Guayas, Carlos Villacreses, es crítico al uso del recurso. “La Policía debe actuar dentro de la Constitución. Las familias no deben caer en eso. Volveríamos siglos atrás cuando en el Medio Oeste se ofrecía recompensa para capturar a los delincuentes”.

Baque solo espera hallar a su hijo. Dice que sus dos nietos preguntan constantemente por su padre. “Es algo desesperante no saber nada de Antonio. Espero que al menos la Justicia sancione a sus plagiadores”.

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