16 de October de 2011 00:04

12 sentencias por acoso en dos años

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Mientras corregía unas pruebas, Alejandra ingresó al aula, se sentó sobre el escritorio y le declaró su amor. Mario C., sorprendido, le mencionó que era su profesor y que una relación entre ellos no podía ser.

A finales del 2009, el profesor empezó a trabajar en un colegio del norte de Quito. Era su primer año en la docencia y lo haría impartiendo clases de matemática a los niveles de bachillerato.

Las insinuaciones de su alumna de 16 años eran cada vez más fuertes y ante la negativa de Mario, de 26, ella lo amenazó con denunciarlo por acoso sexual.

En el artículo 511.1 del Código Penal se considera acoso sexual “al que solicita favores de naturaleza sexual para sí o para un tercero prevaliéndose de una situación de superioridad laboral, docente o análoga con el anuncio expreso o tácito de causar a la víctima un mal relacionado con las legítimas expectativas que pueda tener en el ámbito de dicha relación”.

Ese no era el caso de Mario, por lo que no se preocupó ni alertó a las autoridades del plantel sobre el problema. En mayo del 2010, le llegó una notificación de la Fiscalía de Pichincha para que se presentara por una denuncia. Lo acusaban de presunto acoso sexual a una menor de edad.

En la jurisdicción hay seis fiscales que se dedican a receptar y resolver este tipo de denuncias y Mario fue a rendir su declaración. Allí conoció que Alejandra y sus padres lo habían acusado.

Según el reporte de delitos sexuales de la Fiscalía a escala nacional, en el 2010 hubo 463 denuncias de acoso, de estas 33 recibieron instrucción fiscal y siete tienen sentencias acusatorias.

El caso de Mario aún sigue en indagación previa, pues en ese año solo un caso fue absuelto. La sanción para este tipo de delitos es de hasta tres años de prisión.

Mientras se realizaron las primeras investigaciones, Mario perdió su empleo y gastó en trámites y abogados USD 1 100.

Tania Moreno, de la Fiscalía de Pichincha, asegura que entre los casos que se presentan hay denuncias falsas. “Eso existe, pero la Fiscalía está obligada a investigar y recopilar la información con transparencia”.

La experta dice que se ha llegado a descubrir, que en ocasiones hay denuncias por venganza y rechazos. “Ahí es cuando se declara una desestimación”.

En lo que va del año hay 210 casos. De estos, cinco han sido condenados y dos, absueltos. Hay denuncias que se quedan en indagación previa -dice Moreno- porque las partes se tardan en dar declaraciones, se les pide exámenes psicológicos y ya no regresan, o se olvidan de la denuncia”.

Para hacer una demanda , la víctima debe acudir a la Fiscalía y dar su testimonio. El victimario es citado a rendir su declaración. Dependiendo del caso es necesario que se presenten testigos referenciales o pruebas.

Según Mario, la menor afirmó que él supuestamente la había citado y propuesto que tenga relaciones para no reprobar el año. Antes de los exámenes él fue despedido del plantel.

La psicóloga Jéssica Torres sostiene que en ese tipo de casos es recomendable una evaluación psicológica de los implicados, la cual ayudaría a esclarecer las indagaciones que realiza la Fiscalía. “Puede ser que una persona rechazada desarrolle resentimiento y decida vengarse. Por ello puede actuar y mentir con la finalidad de hacer daño”.

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