3 de October de 2011 00:05

12 crímenes causan inquietud a Colombia

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La pareja de colombianos discutía en el sector de La Mariscal (centro-norte de Quito), a las 00:15 del jueves 29 de septiembre. "Al llegar a la intersección de la avenida Amazonas y Joaquín Pinto, ellos gritaron y sacaron sus armas de fuego. Tras un cruce de palabras, él disparó varias veces contra la víctima y escapó del lugar en un automóvil Nissan Sentra plateado", narró un testigo.

El crimen perturbó el movimiento de decenas de personas que circulaban por bares y centros de diversión nocturna de la zona. Según otro testigo, "la chica hizo dos disparos que asombraron al hombre, quien con su arma de fuego le disparó siete veces".

Entre noviembre del 2010 y septiembre de este año, en Quito se reportaron al menos 12 asesinatos de personas oriundas de Colombia. A estas se suma uno de los hombres que fueron encontrados muertos el viernes en el valle del Chota, en Imbabura.

Según el informe del Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana (OMSC), 155 homicidios se cometieron en la capital, entre enero y agosto del 2011. El 42% ocurrió con arma blanca (cuchillos), el 33% con arma de fuego (pistola, revólver) y el 25% por otros medios.

Para Eufrasio Morales, cónsul de Colombia en Ecuador, las muertes violentas de sus connacionales preocupan a las autoridades de su país. A su juicio, "como promedio se tramitan las defunciones de seis personas cada mes. La mayoría de muertes se da por causas naturales o accidentes. Pero últimamente se han presentado varios casos de muertes por ajustes de cuentas y cosas así".

El funcionario dice que los crímenes con tintes de sicariato se asocian con la cadena delictiva organizada que nace del narcotráfico. "Al inicio de la década pasada, hubo muchos colombianos que vinieron al Ecuador a invertir con sus empresas, pero eso cambió. Con la dolarización creció el número de refugiados y se desconoce la gente que viene al país".

Morales destaca los acuerdos entre las cancillerías de Colombia y Ecuador sobre temas migratorios. "Así se intercambiará información entre el Departamento Administrativo de Seguridad (Colombia) y la Policía de Ecuador para mejorar los controles".

Otro crimen fue el de una pareja de jóvenes colombianos, en las avenidas De la República y Eloy Alfaro (en el norte de la capital), el 11 de junio. Según la Policía, fueron interceptados por sicarios, quienes los acribillaron con 32 tiros.

Tres meses después, siete sospechosos de ese crimen fueron detenidos y la Fiscalía descubrió que tras de ellos habrían otras muertes: la del colombiano Óscar R., baleado por desconocidos el 24 de junio del 2011 en la avenida Brasil y Granda Centeno, la de un empresario quiteño (2 de septiembre) y la de dos chicas de nacionalidad colombiana, en la Río Coca y Polanco (norte).

Los agentes de las unidades de Inteligencia Antidelictiva y de Antisecuestros precisaron que los siete detenidos (dos ecuatorianos y cuatro colombianos) integran "una organización internacional dedicada al asalto y robo a mano armada en bancos y locales comerciales, robo de vehículos y al sicariato en territorio ecuatoriano".

Según el OMSC, el sicariato es considerado un crimen por venganza. Esta fue la tercera causa de homicidios en Quito en el 2009, detrás de las muertes por riñas (primera) y asalto (segunda).

La venganza, para el OMSC, corresponde a asesinatos por su premeditación. En el 2010, en Quito hubo un aumento de esa modalidad. Desplazó al crimen por asalto del segundo lugar (las riñas siguieron como causa principal). Mas este año esa tendencia alcanzó a las muertes por asalto como la mayor causa de homicidios.

Un agente de la Unidad de Lucha contra el Crimen Organizado dice que los crímenes con marcados tintes de violencia: más de 10 disparos y signos de tortura, se identifican con la forma de actuar del crimen organizado. "No es normal que, además de recibir 16 tiros a quemarropa, aparezcan maniatados. Esa brutalidad identifica a las bandas criminales vinculadas con narcotráfico, trata de personas, tráfico de armas, etc.".

Precisamente, dos colombianos fueron asesinados con varios tiros la madrugada del 28 de julio en la zona industrial de Carcelén. Los agentes de Criminalística hallaron los cuerpos maniatados y con heridas de armas de fuego. El asesinato se produjo horas después del hallazgo de los cadáveres de dos mujeres del mismo país, posiblemente atacadas con armas de fuego, en una quebrada en el límite norte del Distrito Metropolitano, cerca de Malchinguí. Por el estado de los cuerpos, la Policía sospechó que estas muertes violentas ocurrieron una semana antes que el otro crimen.

El OMSC refiere que en Quito existen 51 barrios donde se ofertan y comercializan drogas. Inteligencia vincula a este hecho con redes delictivas de usura, explotación sexual y laboral, y sicariato.

La colombiana Janeris F., de 28 años, fue asesinada en noviembre del 2010 por dos desconocidos que iban en una moto, en Atucucho (noroccidente). Según testigos, la víctima recibió tres disparos en el rostro. Ella hacía cobros y se dedicaba a prestar dinero en locales comerciales.

Otro agente de Inteligencia explica que la desarticulación de la organización Cordillera es un ejemplo de cómo las redes dedicadas al narcotráfico operan con sicarios que asesinan a extranjeros. En un operativo del 2 de diciembre del 2010, "se desarmó una red de acopiadores y distribuidores de droga posiblemente vinculados con hechos de homicidio agravado (sicariato). Por eso se detuvo a 12 extranjeros ".

El uniformado agrega que el colombiano John V., detenido y deportado a su país en abril, era el líder de esa organización. Además, la Policía determinó que tendría vínculos con narcotráfico y asesinatos. Uno de estos sería el de un colombiano, en agosto del 2010, quien fue descuartizado en el norte de Quito. Habría sido por la disputa de La Mariscal, como mercado para la venta de drogas.

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