2 de August de 2009 00:00

Schumacher visitó a Massa y tiene su primer problema

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Budapest y París.  DPA y AFP

El alemán Michael Schumacher, siete veces campeón del mundo de Fórmula 1, visitó ayer  en Budapest al brasileño Felipe Massa. El sudamericano  fue  gravemente herido durante las clasificaciones para el Gran Premio de Hungría el 25 de agosto y será sustituido provisionalmente en Ferrari.

El médico brasileño personal de Felipe Massa,  Dino Altman, informó  que Schumacher quiso ir a saludar a su ex compañero de equipo, antes de ponerse al volante de su Ferrari en el Gran Premio de Europa en Valencia, previsto para el 23 de agosto.

Schumacher, que vuelve así a la competición después de retirarse al término de la temporada 2006, no hizo declaraciones tras su visita al hospital, del que no salió por la puerta principal.

El doctor Altman explicó que Massa, de 28 años, va  camino de la curación,  tras ser operado de su fractura craneal y permanecer en la unidad de cuidados intensivos hasta el 29 de julio.

“Caminó por los pasillos del hospital el viernes por la noche y todo evoluciona bien. Quiere regresar a casa y pensamos que podrá subirse a un avión el lunes”, con toda probabilidad rumbo a Sao Paulo, según el médico.

Massa fue golpeado a más de 250 km/hora en el casco por una pieza de amortiguador del BrawnGP de su compatriota  Rubens Barrichello, que rodaba justo delante, y se empotró contra un muro de neumáticos a 190 km/hora.

‘Schumi’ fue llamado por Ferrari para hacerse cargo del auto y afrontar el resto de la competición, en un hecho que ha generado enorme expectativa.

Pero, ni bien el alemán tomó el volante, se generó su primer problema. Mientras charlaba con Massa en Budapest,  la  Federación Internacional de Automovilismo (FIA) examinaba  la legalidad de los ensayos de Schumacher a bordo de un Ferrari de 2007, ya que los neumáticos de ese auto  habrían  violado las normas.

 Una portavoz de la FIA confirmó que el organismo rector tiene dudas sobre la legalidad de probar con los ‘slicks’ montados en el F2007 en el que Schumacher rodó en el circuito italiano de Mugello, el pasado viernes.

Ferrari asegura que las gomas utilizadas en las 67 vueltas que dio el alemán son las habitualmente utilizadas en la competición de GP2, ya que la reglamentación prohíbe hacer tests durante la temporada con componentes del campeonato en curso.

Los ‘slicks’  fueron permitidos de nuevo en la Fórmula 1 en 2009, mientras que las pruebas con componentes actuales fueron estrictamente prohibidos esta temporada, en una medida más para reducir costos en la Fórmula 1. Por eso, Schumacher tuvo que manejar el coche con el que el finlandés Kimi Räikkönen ganó el Mundial de 2007, en el inicio de su preparación.

Para que Schumacher pueda conducir un Ferrari F60 de 2009,  antes de su regreso el 23 de agosto, en el Gran Premio de Europa en Valencia (España), la escudería italiana pidió un permiso especial al resto de equipos.

Los siete equipos nucleados junto a Ferrari en la Asociación de Equipos de Fórmula Uno (FOTA, por sus siglas en inglés)  mostraron ya su posible comprensión, pero aún es una incógnita si Williams y Force India, que de momento no pertenecen a la asociación, seguirán la misma línea.

En cualquier caso, según los estatutos de la FIA, un test así está estrictamente prohibido.

Un acuerdo amistoso se firmó

La Fórmula 1 firmó definitivamente la paz y aseguró su futuro con la rúbrica de un nuevo Acuerdo de la Concordia,  que tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2012, según anunció ayer  la Federación Internacional de Automovilismo (FIA).

El presidente del organismo, Max Mosley, firmó en la noche del viernes al sábado el acuerdo por el que los equipos se comprometen con Fórmula 1 las próximas tres temporadas.

La norma fundamental de la Fórmula 1, acordada entre la FIA, los dueños de los derechos comerciales y los equipos, regula entre otras cosas el reparto del dinero recaudado por la competición. BMW-Sauber es el único equipo que quedó fuera del acuerdo, tras el anuncio de abandono de la competición al final de la actual temporada del constructor alemán.

La FIA, como garante del reglamento, y los equipos que integran  la Asociación de Equipos   se enfrentaron durante meses en una enconada lucha por el poder y el futuro de la Fórmula 1.

Los equipos se negaron a aceptar la introducción -por parte de la FIA- de un límite presupuestario voluntario de 60 millones de dólares que otorgaría ventajas técnicas a quienes lo respetaran.

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