6 de September de 2009 00:00

El saxo: improvisación y versatilidad

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Pablo Fiallos  Redacción SIETE DÍAS

Por su gran variedad sonora, su versatilidad, su riqueza expresiva de sentimientos en cada nota y su sensualidad, el saxofón es uno de los instrumentos más atractivos. Su popularidad es muy grande, personajes de ficción, como la pequeña Lisa Simpson,  o de la realidad, como el ex presidente de EE.UU., Bill Clinton, lo tocan con abnegación.



El saxo y sus protagonistas 
El ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, subastó en mayo   su preciado saxofón por USD 181 000.
Charlie Parker aprendió a tocar  el instrumento de forma autodidacta. En 1935,  con tan solo 15 años, tenía el carné de músico profesional.
Kenny G  posee un récord Guinness por tocar la nota (grabada) de saxofón  más larga en la historia.Su sonido también ha fluido dentro de otras artes. Julio Cortázar lo hizo protagonista en su libro ‘El perseguidor’, artistas como Alfred Gockel y R. J. Hohimer lo han pintado en sus cuadros y Robert Altman resaltó la fuerza expresiva de este instrumento en los impresionantes duelos de saxofonistas en su película ‘Kansas City’.

En 1977, el camaleónico Robert  de Niro aprendió a tocar al saxo para interpretar junto a Liza Minelli, ‘New York New York, de Martin Scorsese. Un gran mérito del actor, aunque el popular saxofonista Lucho Silva, asegura que aprender a tocar saxo es muy fácil. “En la primera clase uno puede salir tocando Cumpleaños feliz”.

El músico explica que este instrumento es mucho más fácil de interpretar que otros de viento como la flauta traversa o el clarinete, porque se puede controlar mejor los soplidos por el diseño de la boquilla (similar a la flauta dulce) y por el control de la llave de octava que permite subir a una nota toda una escala al abrirla, conservando la  posición de las manos.

Para este músico  guayaquileño, “saxear’ es algo maravilloso”. El intérprete vive a través de su instrumento y  destaca, apasionadamente,  la sensualidad de los sonidos que se pueden sacar de él.

No importa si el saxo es tenor, barítono o bajo, para Silva no depende del instrumento, sino del instrumentista,  la calidad y versatilidad de la interpretación. “Uno se puede dar cuenta de que el saxofonista es bueno al momento de la improvisación”.

Sin titubear, Silva tararea la melodía de Jingle Bells y al minuto siguiente no para de improvisar convirtiendo a su boca en un indetenible instrumento musical. En sus clases en la Academia Preludio, sus alumnos juegan también con la improvisación de esta melodía. Para Silva, solo la improvisación puede mostrar lo buen músico que uno puede ser.
 
A propósito de una presentación con varios artistas estadounidenses en el Centro Americano, el saxofonista sentencia:   “Lo único que no puedo improvisar es el inglés, pero yo puedo tocar igual que los gringos”.

El intérprete no se conforma con escuchar la melodía bien interpretada y con sentimiento, “los músicos de renombre que no saben improvisar están perdidos”. Entre los mejores saxofonistas de la historia,  que se destacan por su improvisación, Silva menciona a Paquito de Rivera y Woody Herman. “Si ellos tocaran solo la melodía no tendrían aceptación en ningún lugar del mundo”.

Charlie Parker tiene una mención especial. “Las frases que él improvisaba eran magníficas y tenía una velocidad sorprendente. Lastimosamente se dedicó a la bebida y a la droga,  que a la final terminaron por llevárselo”. Silva recuerda, afligido,   al mejor de los intérpretes del jazz abstracto.

Como intérprete, Silva reconoce también el talento de Kenny G, pero lamenta no haber podido asistir al concierto que diera anoche el músico estadounidense en Quito. Según él, Kenny G es uno de los mejores intérpretes de saxo soprano (muy similar al clarinete). “Es un músico completo”.

Silva no deja de lado nunca su lado musical, cada vez que recuerda a un saxofonista evoca sus interpretaciones convirtiendo de nuevo su boca en un saxofón que muestra la habilidad, el talento y la creatividad de este músico de 79 años que comenzó a tocar  el saxofón a los 13.

“El saxo es la cosa más bella para cualquier tipo de música”.  Silva asegura que él nació para tocar este instrumento.  A la temprana edad de 9 años  dibujaba su destino en forma de saxos que grababa, por decenas,  en palo de balsa, cuando aún ni conocía cómo se llamaba ese instrumento que tanto le llamaba la atención.

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