31 de enero de 2018 00:00

Dos grupos disidentes de las FARC controlan el narcotráfico en el límite Ecuador-Colombia

Agentes colombianos inspeccionaron el cuartel policial y visitaron las casas más afectadas por la explosión.

Agentes colombianos inspeccionaron el cuartel policial y visitaron las casas más afectadas por la explosión. Foto: EL COMERCIO

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Redacción EC

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Colombia y Ecuador consideran a Walter Patricio Arisala un objetivo prioritario para contrarrestar el narcotráfico en la frontera norte. Los agentes advierten que alias ‘Guacho’ conoce la selva a la perfección y es un nexo estratégico con los carteles de la droga.

Actualmente, el paradero del ecuatoriano es desconocido. La última vez que apareció en público fue en octubre del 2017. El exguerrillero habló desde una zona de Nariño, en la frontera con Esmeraldas y aseguró ser el comandante en jefe del autodenominado frente ‘Oliver Sinisterra’.

Este grupo armado opera con 250 hombres en Colombia (60 se mueven en Ecuador).

La mayoría son disidentes de la columna móvil Daniel Aldana de las FARC, que no se acogieron al proceso de paz.

El pasado martes 30 de enero de 2018, EL COMERCIO habló vía telefónica con agentes de unidades de la Armada colombiana que combaten el narcotráfico en Tumaco (Nariño). Los investigadores advirtieron que el frente liderado por Arisala no es el único que opera en la frontera norte.

En esa zona también existe otra facción de desertores de la columna Daniel Aldana que maneja el tráfico de drogas bajo el nombre de Guerrillas Unidas del Pacífico (GUP), comandada por alias ‘David’.

Las primeras alertas sobre este grupo ya se conocieron el 20 de mayo del 2017, en una carta que Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, máximo jefe de las FARC, le envió al presidente Juan Manuel Santos.

“Con el nombre de Guerrillas Unidas del Pacífico, al mando de un tal David, las bandas armadas que antes eran fuertes en San Sebastián, San Juan, Pital y San Pedro, crecieron repentinamente, tomándose todos los ríos de la frontera con Ecuador, en un plan a todas luces muy bien diseñado”, advertía Londoño.

Y aseguraba que tienen presencia en los ríos Chagüí, Rosario y Mejicano, en los caseríos la Guayacana y Llorente o en Puerto Rico, frontera con San Lorenzo, el poblado de Esmeraldas en donde se produjo el ataque terrorista.

Agentes ecuatorianos admiten que el control total de los ríos Mataje y Mira es complejo, sobre todo por la cantidad de afluentes y desembocaduras. Las mafias utilizan estas salidas fluviales, la mayoría cubiertas por espesos manglares, para cargar la cocaína en las lanchas y despacharla hacia Centroamérica.

Alias ‘Guacho’ conoce esas rutas y ahora es la principal amenaza para las autoridades de Ecuador. Sin embargo, el esmeraldeño, en la aparición pública de octubre, dijo que no se dedica al narcotráfico. Y aclaró que abandonó las FARC porque los beneficios de la paz solo los reciben los altos mandos.

Según Arisala, el frente ‘Oliver Sinisterra’ continúa con la lucha proletaria en la selva.

Pero en Tumaco, los uniformados dicen que ‘Guacho’ tiene injerencia en al menos 10 poblados de la frontera colombiana con Esmeraldas. Eso significa que controla la producción y las rutas para sacar los cargamentos de droga.

De hecho, en Tumaco también hay presencia del Clan del Golfo, un grupo criminal dedicado solo al narcotráfico.

International Crisis Group, una ONG que trabaja para “prevenir guerras”, estudió este fenómeno y aseguró que los disidentes siguen operando como lo hicieron antes del acuerdo de paz: luchan contra los esfuerzos de erradicación de la coca, resuelven disputas.

Además, controlan los corredores de tráfico de drogas, llevan a cabo ataques selectivos contra las fuerzas de seguridad y garantizan el orden local.

Expertos de EE.UU. y Colombia, en San Lorenzo

Mientras Inteligencia rastrea a ‘Guacho’, en San Lorenzo continuaron ayer las tareas en el comando de Policía.

Tres peritos de Colombia y cuatro agentes del FBI de Estados Unidos llegaron al cantón esmeraldeño para recabar indicios de la explosión registrada el sábado. Los especialistas indagan el tipo de explosivo que se utilizó en el atentado.

Hasta el momento no se ha podido determinar la carga empleada. Colombia y Estados Unidos están interesados en aportar con su experiencia, dijeron ayer autoridades policiales en San Lorenzo.

Los peritos colombianos, que vestían trajes verde oliva, se cubrieron las manos con guantes y recogieron fragmentos metálicos que quedaron tras el estallido.

También, removieron escombros de las casas destruidas, en el barrio Las Delicias, la zona más afectada.

Los agentes del FBI, en cambio, realizaron un sobrevuelo en helicópteros para observar toda la zona. Una vez en el cuartel policial se vistieron con trajes blancos y tomaron muestras de los vehículos afectados por la bomba.

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