9 de June de 2009 00:00

Otro salón de plástica para los jóvenes

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Redacción Cultura
 cultura@elcomercio.com

Un premio de USD 30  000 en un medio para las artes visuales como el ecuatoriano siempre es una buena noticia. O al menos el comienzo de una buena  noticia.  De ese modo optimista piensan  varios de los artistas  que han participado en la primera  edición del  Salón Manuel Rendón Seminario.

Los 58 participantes del certamen, creado y promovido por el Ministerio de Cultura como parte de su Sistema Nacional de Premios,  exponen en las salas Juan Villafuerte  y Manuel Chili,  del Ministerio (Colón y Juan León Mera).
  
La muestra es una vasta  yuxtaposición de estilos, formas  y calidades que tienen solo en común el formato de pintura para caballete, que exigió la convocatoria del Ministerio.

La cantidad de obras recibidas, sin embargo,  “no son un  termómetro de la actualidad plástica  nacional que tiene muchísimo  más potencial   creativo”, según   Nicolás Svistonoff, uno de los   jurados del Salón, junto con  Sonia Kraemer  y Marcelo Aguirre.  La verdad es que “es un pequeño  aspecto -dice Aguirre-   de lo que se está haciendo ahora”.
 
Ese pequeño espectro tiene que ver, piensa Aguirre,  con la redacción misma de las bases,   pues “hablar de pintura de caballete  a estas alturas no tiene  razón de ser.  Como jurado hicimos algunas recomendaciones   para la segunda edición del Salón, entre ellas  que se abra la perspectiva de  los formatos a premiarse”.

El Salón admitió un premio único de USD 30 000,  que fue entregado al joven artista guayaquileño Juan Christian Caguana Reino, por su  óleo de mediano formato titulado El jardín de las delicias.  La  obra representa a una  patrulla de  soldados que avanza  en medio de la selva.

Medio agazapados y de espaldas, los personajes comunican una sensación de nerviosismo  y desconcierto.   La multiplicidad de  posibles lecturas del cuadro causó en el jurado la impresión “de una obra interesante -juzga Svistonoff-,   que tiene un oficio sobrio, bien hecho  y que posee un amplio potencial de interpretaciones y lecturas”.

Una de esas lecturas, la de María Eugenia de Mora, es la de un  cuadro “muy rico en sus detalles, con una multiplicidad de formas que están muy bien acentuadas a través de la luz”.

Uno de los artistas participantes, Édison Vaca,  reconoce también la importancia del salón.  Pero matiza: “La convocatoria debía ser un poco más difundida entre los artistas y entre el público. Un premio tan cuantioso   merecería más difusión”.

Punto de vista
Nicolás Svistonoff /  Pintor

‘Hay muy pocos estímulos’

La pintura en el Ecuador  ha vivido un problema muy grande en los últimos años por la ausencia de estímulos para los artistas. Independientemente de las calidades diversas de las obras presentadas, una iniciativa de las características que  ha propuesto el Ministerio es digna de todo nuestro apoyo  y felicitación.

Si bien hubo una falla en la magnitud de la convocatoria,  que  tenía que ser mayor para garantizar  un espectro más amplio de trabajos,  se recibieron obras muy interesantes de muchas partes del país.  La obra ganadora, por ejemplo,  está muy bien resuelta y  se abre a una multiplicidad de interpretaciones.
  
Desde luego,  como en todo concurso de estas características, las bases de la  convocatoria  tienen  aspectos que pueden mejorar,  como el tiempo que se  dio para la creación y presentación de las obras que no fue suficiente en esta primera edición.

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