17 de September de 2009 00:00

Salario digno, vida indigna

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Bernardo Acosta

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El Gobierno quiere que el ingreso de los ecuatorianos suba. Es una gran idea. Lástima que el mecanismo sugerido -aumentar los salarios por decreto- no solo que resultará inútil, sino que provocará múltiples perjuicios a la sociedad.

La medida afectará de forma directa al grupo que se pretende favorecer: a los trabajadores con menores ingresos. Las empresas cuya facturación no les permita implementar un aumento salarial tendrán que cerrar. Los que hasta ahora ganan poco, pronto estarán comiéndose las uñas y ganando úlceras.

Por otro lado, las empresas que sí puedan pagar salarios más altos y no enfrenten mayor competencia simplemente le pasarán la factura a sus clientes con un alza de los precios de sus productos, lo que contradecirá el objetivo inicial: aumentar la capacidad adquisitiva de la población.

Los mayores costos de producción -ocasionados por el alza de los costos laborales-  debilitarán la competitividad del sector exportador. Los mayores precios de productos nacionales fomentarán la importación de bienes más baratos. En consecuencia, la medida empeorará el serio problema externo de la economía.

Quizá lo más preocupante de la propuesta sea el afán de resucitar la oxidada computadora soviética, supuestamente capaz de observar y medir el comportamiento de la sociedad, y por lo tanto encargada de determinar qué, cuánto y cómo producir, ¡y hasta el nivel máximo de utilidad!

Eso es lo que se pretende cuando se sugiere imponer un salario mínimo por empresa, basado en las respectivas utilidades. ¿Cómo se va a calcular eso, considerando todas las empresas y los negocios que hay en el país? Además, la empresa que fue rentable el año pasado puede no serlo en este. En tal caso, ¿se volverían a reducir los salarios de esos empleados?

¿Qué se puede hacer para que suban los ingresos? Lo mismo que se hace para que caigan los precios: dejar que el precio suba. Así se incentiva a que más gente produzca el mismo bien, y el aumento en la producción lleva a que el precio caiga. Igualmente, la única forma para que los salarios suban es dejar que las utilidades florezcan. Así se atraen nuevas inversiones, mejores máquinas y técnicas de producción, y más capacitación, todo lo cual conduce a aumentos en la productividad y mejores salarios.

Sin embargo, aquí se propone incrementar los salarios reduciendo las utilidades. Pero, así como cada vez que se fijan precios máximos se genera desabastecimiento, cuando se impone un salario básico a costa de las utilidades se ahuyenta a la inversión y se priva a los más vulnerables de su derecho a trabajar.

El ‘salario digno’ aumentará el desempleo, la inflación y las importaciones, y reducirá la competitividad, el emprendimiento y la inversión; en definitiva, creará una calidad de vida indigna.

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