24 de marzo de 2019 23:12

La revisión de miles de votos y el registro de decenas de documentos alarga el proceso de escrutinio en las juntas

Votaciones en la Universidad Laica Vicente de Rocafuerte. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

Votaciones en la Universidad Laica Vicente de Rocafuerte. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

Cuatro horas después del cierre de las votaciones fueron las primeras en terminar el escrutinio. La junta 1 de mujeres del recinto electoral instalado en la extensión de la Facultad de Ciencias Matemáticas y Físicas de la Universidad de Guayaquil, en el centro de la ciudad, concluyó a las 21:01 el tedioso y complejo conteo de votos.

A esa hora, y con un sabor a victoria, la presidenta de la mesa, María de Lourdes Adum, y la secretaria Nicole Astudillo entregaron las actas y cerraron el kit electoral con el resto del material delante de la coordinadora del recinto y del uniformado de la Armada a cargo de la seguridad.

La caja, con un peso aproximado de 5 libras, contenía los documentos, sellos, bolígrafos, los certificados de quienes no acudieron y las 1 800 papeletas (entre las que fueron llenadas por los electores y las sobrantes) para escoger alcalde, prefecto, concejales y consejeros de Participación Ciudadana y Control Social.

La labor resulta extenuante para los delegados de las 30 juntas receptoras del voto que se instalaron en este sitio (9 000 votantes en total), que hasta las 21:30 de este 24 de marzo de 2019 aún hacían cálculos y llenaban papeles.

“Nosotras teníamos la experiencia de varias elecciones anteriores. Por eso, antes de que se cierren las urnas ya nos habíamos organizado”, contó Astudillo. Esta es la cuarta vez que fue seleccionada para un proceso electoral.


Un timbre se activó dentro del recinto a las 17:00 y una sirena sonó en la parte exterior. Esa fue la señal para comenzar el conteo. Algunos votantes, como Esther Burgos, llegaron solo pocos minutos antes de que se cerraran las puertas.

“Ya tenía en mente por quiénes votar. Así que entré y salí rápido”, dijo. Más temprano, cerca de las 13:00, en este mismo recinto se formaron largas filas. En algunos casos hubo aglomeración por el tiempo que les tomaba a los electores revisar las seis papeletas.

Solo separar los votos por dignidades tomaba, en promedio, una hora. Las papeletas fueron desplegadas en el piso de las aulas de la universidad, como sábanas interminables.

Cuadrar las cuentas causó dolores de cabeza a más de uno, en especial en las actas de concejales y consejeros de Participación Ciudadana. Los coordinadores del Consejo Nacional Electoral tuvieron una jornada ajetreada, tratando de responder todas las dudas.

Para acelerar el proceso las tareas tuvieron que ser divididas: mientras algunos vocales llenaban las actas, otros anulaban los certificados de quienes no acudieron y otros completaban el resto de la documentación, que incluso debía ser firmada por los veedores de los partidos y organizaciones sociales.

La extensa jornada, que para ellos había comenzado en la madrugada, causó algunos estragos al llegar la noche. En su mayoría se quejaban de dolores de espalda. Otros masajeaban sus manos durante las cortas pausas que se daban al completar los documentos.

Adum, la presidenta de la junta 1, perdió la cuenta de la cantidad de firmas que tuvo que plasmar. “Son demasiados papeles. Para los próximos procesos, como sugerencia, se debería recudir la cantidad para no afectar al medioambiente”.

A esta mesa acudieron 217 de los 300 votantes que constaban en el patrón. Los resultados fueron pegados en la pizarra del salón.

Cynthia Viteri, postulante a la Alcaldía de Guayaquil por el PSC-Madera de Guerrero, obtuvo 125 votos. Carlos Luis Morales, candidato a la Prefectura del Guayas también por la lista 6, alcanzó 97 votos. Mientras que el conteo de los postulantes al Consejo de Participación Ciudadana arrojó 133 nulos.

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