26 de febrero de 2021 00:00

Siete represamientos se han registrado en el río Coca en un año

Imagen de la erosión causada por el represamiento del río Coca en la Amazonía del Ecuador. Foto: Servicio de Gestión de Riesgos

El último colapso del río Coca ocurrió la noche del martes 23 de febrero del 2021. Foto: Servicio de Gestión de Riesgos

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Mayra Pacheco
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Un nuevo colapso registrado la noche del martes 23 de febrero del 2021 en el río Coca alertó nuevamente a los pobladores que se encuentran aguas abajo. Sin embargo, este fenómeno no provocó daños mayores.

El agua, que se encontraba represada debido a la presencia de tierra y rocas en la zona de la antigua Cascada San Rafael, empezó a fluir pasado el mediodía de forma progresiva.

No se generaron afectaciones para la infraestructura aledaña ni para los poblados que están aguas abajo, informó Edgar Chulde, técnico de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) en una radio local.

Pero esto no significa que el riesgo pasó para las poblaciones, explicó Carolina Bernal, docente de la Escuela Politécnica Nacional (EPN).

Debido al proceso de erosión regresiva que se evidencia en el río Coca, desde hace un año, se estima que se presentarán más eventos de este tipo. “El río se encuentra aún inestable”, dijo.

El proceso de erosión ha provocado que se afecten los márgenes de este río.

En algunos casos, incluso, el material desprendido ha producido represamientos. Desde febrero del 2020 se han presentado siete.

El último taponamiento ocurrió la noche del martes pasado, luego de que el arco que se formó tras el colapso de la cascada San Rafael se derrumbara. Se conoce que los pobladores sintieron un fuerte ruido y movimiento.

Aguas abajo, en los márgenes de este afluente, se encuentran las poblaciones que pertenecen a las parroquias San José de Guayusa, Nuevo Paraíso y El Coca, que corresponden al cantón Francisco de Orellana (Orellana).

Ellos están expuestos a posibles inundaciones y formación de socavones, según expertos y autoridades consultadas.

En estas zonas, según el Municipio Francisco de Orellana, se ha evidenciado un incremento del caudal y la erosión de la ribera. Esto ha formado socavones, que hacen que se pierda una parte del suelo, donde existen viviendas.

Esto ocurre porque el material sólido que arrastra el río conocido, como sedimento, es trasladado aguas abajo, con dirección a esos poblados de Francisco de Orellana.

Este material, que suele ser transportado por el agua y depositado de manera temporal en ciertas zonas, hace que el espacio por el que fluye el río se reduzca. Esto podría provocar, en un escenario extremo, que el afluente se desborde y provoque inundaciones en las zonas próximas al cauce.

En la ribera del Coca habitan 10 000 personas. Las propiedades de estas personas, en ciertos casos, están a unos 7 metros del río, cuando la normativa municipal establece una distancia mínima de 100 metros.

Para mitigar posibles afectaciones, el Municipio de Francisco de Orellana continúa realizando obras preventivas para proteger a los poblados y a la infraestructura.

La Celec dijo que ha tomado también medidas. Ayer, 25 de febrero, por ejemplo, se suspendió temporalmente la operación en la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, porque aguas abajo se encuentra el túnel de descarga. Este se encarga de evacuar el agua del río que se usó para generar energía.

Una medida de prevención, en caso de ser necesaria, es cerrar las compuertas del túnel para evitar que el agua con los sedimentos entre a la casa de máquina de la central.

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