28 de julio de 2018 00:00

Reparaciones levantan ventas de ferreterías

Un trabajador de la Ferretería Espinosa, en el Centro Histórico de Quito, coloca los precios en los productos. Foto:  Diego Pallero / EL COMERCIO

Un trabajador de la Ferretería Espinosa, en el Centro Histórico de Quito, coloca los precios en los productos. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Redacción Negocios

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Toda la familia ayuda a despachar los pedidos de los clientes que llegan a la ferretería Lourdes. Durante el primer semestre de este año las ventas de este negocio, ubicado en las calles Venezuela y Galápagos, en el centro de la capital, se incrementaron.

Los clientes llegan principalmente en busca de material eléctrico y de fontanería para hacer arreglos en el hogar, cuenta Manuel Cartagena, propietario de este local que tiene 30 años de existencia.

En el país existen 7 168 ferreterías, que emplean a 25 290 personas, según datos del 2016 (últimos disponibles) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

En la ferretería Lourdes laboran dos hijos y dos nietos de Cartagena. El establecimiento recibe entre 500 y 800 clientes al mes y sus ingresos mensuales son de USD 3 000, un 15 % más que el año pasado.

Los productos que más se venden en este local son cables de media tensión que se utilizan para instalaciones domésticas, ‘switches’, lámparas, interruptores y tomacorrientes.

Entre enero y mayo las ferreterías facturaron USD 2 454 millones, un 5% más que en iguales meses del 2017, cuando la cifra llegó a 2 338 millones, según datos del Servicio de Rentas Internas (SRI).

Se trata del segundo año consecutivo de crecimiento en ventas, luego de que su actividad cayó un 14% en el 2016.

Rodrigo Cáceres llegó a la ferretería Lourdes el sábado pasado a comprar materiales eléctricos para realizar mejoras en uno de los dormitorios de su vivienda. Compró focos, alambres y una chapa. “No solo busco lo económico, sino también la calidad del producto”, expresó Cáceres, quien pagó una factura de USD 25.

Carlos Rodríguez, administrador de una ferretería, ubicada también en el Centro Histórico, cuenta que la actividad repuntó.De enero a junio del 2017 su negocio facturaba al mes USD 2 000, pero ahora vende un 10% más.

El local vende palas, carretillas, sacos de cemento, taladros, varillas, alambres, puertas y otros materiales de construcción. Recibe un promedio de 20 clientes al día, pero los fines de semana, cuando existe una mayor demanda, atiende hasta 80 compradores.

La facturación creció principalmente en los negocios pequeños, donde las ventas aumentaron 6% este semestre.

Uno de ellos es la ferretería Caiza & Familia, que se especializa en pinturas.

Cristina Caiza, administradora del negocio, comenta que los ingresos subieron un 50% este semestre en comparación con igual período del año anterior. El establecimiento recibe principalmente a clientes particulares más que a constructores.

Henry Yandún, vocero de Constructores Positivos, explica que la facturación del segmento de ferreterías creció impulsada por las compras para remodelar el hogar. En cambio, la actividad de los constructores aún no se ha recuperado de manera importante por varios factores. Entre ellos, retrasos en las obras del Municipio y del Gobierno.

En empresas grandes como Pintulac también se registró un alza de las ventas “en la mayoría de los seis primeros meses” de este año, dijo David Betancourt, gerente comercial de la firma, aunque no dio datos.

Las vacaciones y el clima determinan la dinámica del negocio. Betancourt explica que si llueve la gente solo pinta dentro del hogar, pero si hace sol se anima a arreglar de manera más íntegra su casa. “El verano en Quito empezó en junio y poco a poco uno empieza a ver fachadas más bonitas”.

Las categorías que más demanda registraron en los 43 puntos de venta de esta firma son pinturas, ferretería en general, maquinaria, pisos y granito. Betancourt señala que los precios de los productos importados han bajado, con lo cual el consumidor pudo acceder a una mayor oferta.

Otro tema por considerar es que la gente comienza a ver más allá del precio y analiza rendimientos y prestaciones como pinturas que cubren con una sola pasada y generan un ahorro del 30% en el costo de la mano de obra, dijo Betancourt.

Oscar Armendáriz, dueño de un local ferretero, en el valle de Los Chillos, cree que en los meses de julio y agosto las ventas continuarán al alza, ya que las personas necesitan realizar refacciones para la época lluviosa en la ciudad. Pastas para la humedad en las paredes, adhesivos para evitar goteras y otros son materiales que presentan mayor demanda en esta temporada de vacaciones.

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