1 de June de 2009 00:00

Los recuerdos de la niñez marcan la vida

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Redacción Sociedad
 
Un paso para asentar las bases para el futuro. De este modo  recuerdan la etapa de la niñez el Vicepresidente de la República, un chef y un conocido empresario vinculado al fútbol. 

El 12 de abril de 1952, hace 57 años,  la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Fondo de las Naciones  Unidas para la Infancia redactaron en conjunto la Declaración de Principios Universales del Niño.

Esto como consecuencia de la desigualdad y maltrato que sufrían los niños alrededor del mundo. A partir de ese momento, cada país acordó celebrar anualmente  el Día del Niño.

En Ecuador se recuerda  esa fecha cada 1 de junio. En el país se cuentan más de 5 500 000 niños, niñas y adolescentes.  De ellos, el 26% sufre de desnutrición y  662 665 pequeños trabajan en las calles.

Los tres personajes guardan algunos  recuerdos inolvidables de esta etapa de sus vidas. A pesar del paso del tiempo, no olvidan sus aventuras, travesuras y gustos infantiles. De niños nunca imaginaron el tipo de profesión en el que hoy se desarrollan. Pero todos tenían grandes sueños. 

Testimonio  Rodrigo Paz/ Empresario y dirigente de Liga Deportiva Universitaria

‘Quería ser chofer del carro de la basura’

Una pelota de fútbol  se le viene a la mente al recordar su infancia. Usando pantalones bombachos, a los 5 años, el balón  rueda en los corredores del pasaje Royal, en el Centro de Quito, ante la mirada de clientes de la casa de cambios de su padre.

Estudió en el colegio La Salle, en donde por no ir a misa no recibió una medalla al mérito académico. Luego ingresó al Colegio Americano, allí conoció a su primer amor: la  maestra de inglés, miss Nicole.  Fue un alumno “regular, dos veces estuve suspenso, una de ellas  fue por dibujo”. 

Los domingos para Paz, quien nació en Tulcán, eran una fiesta. Salía al parque a comprar fruta con su padre.  Y, en la tarde, su madre le ponía unas colchonetas en la terraza de su casa para recibir el sol. “Así me volví negrito”.  Vivió en el pasaje Royal, hoy  Amador,  hasta los 10 años. Luego se mudó a una casa en  La Mariscal. Más de una ocasión dejó las huellas del balón en la pared recién pintada. No pensó  vincularse con el fútbol.  “Mi tía dice que yo de pequeño quería ser chofer del carro de la basura”.

Testimonio Lenín Moreno/ Vicepresidente de la República

De niño, el Vicepresidente aprendió a ser libre...

La niñez  la pasó entre Nueva Rocafuerte, en la Amazonia, en donde nació, y  en San Gabriel, en el Carchi, en donde creció su padre Servio Tulio.  En ambos lugares pasó sus vacaciones estudiantiles. “Fui muy buen alumno, nunca me quedé suspenso para no  acortar mis vacaciones”.

Sus  aventuras las vivió en Nuevo Rocafuerte,  en la frontera, en donde el río Napo topa el límite con el Perú. Para llegar allí desde Puerto Napo   se necesitaban ocho o 10 días.  Es el segundo de siete hermanos.  Recuerda  las películas  de Cantinflas, Luis y Antonio Aguilar y  Elvira Quintana, “era  nuestra fascinación,  nos parecíamos,  usábamos sombrero y montábamos a caballo”. En la   casa comunal las proyectaban.

“Cazaba pájaros y recolectaba frutas”.  En Quito vivió desde los 5 años,   en La Tola, la Villa Flora, La Gasca y San Juan.   Jugó con  las bolas, las fichas,  trompos y los billusos. Tenía  miedo a los fantasmas, al aparecimiento de las personas muertas. Uno de sus tíos lo llamaba ‘Vultia’, como el brujo indígena de Nuevo Rocafuerte,  su segundo nombre es Voltaire.   

Testimonio Pablo Zambrano/ Chef del Hotel Colón

‘Soñaba con llegar a convertirme en un astronauta’

Un locro de muelas fue el primer platillo que el chef Pablo Zambrano preparó a los 6 años. Una de sus tías le pidió que ponga sus dientes postizos en agua, pero él   los llevó al fuego quemándolos por completo. 

“Fui muy feliz y libre”, sostiene.  Nació en la calle Elizalde, en donde compartió los aromas del pan recién horneado de su abuela y los jardines de rosas  y gladiolos de su madre, Josefina Proaño. 

Ella  fue muy estricta, sobre todo a la hora  de comer. A él nunca le gustó la sopa de quinua.  “Fui muy mañoso, me llamaban ‘Pablo Tallarín’ porque era muy flaco”.  Disfrutaba del  pinol y la leche, así como la máchica .

El chef quería  ser astronauta,  abogado o militar.   Desde los 12 años tuvo el sueño de viajar. Cree que esta aspiración le llevó más tarde a conocer varios países de Europa, Asia y África.  “Crecí seguro porque tenía a una madre y un padre responsables”.   ‘Los tres chiflados’, ‘Valle de Pasiones’, ‘Batman’ y ‘Bonanza’ fueron  sus series de televisión favoritas, junto con juegos tradicionales como trompos, rayuela y canicas.

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