7 de julio de 2018 00:00

Correa se defiende en dos frentes

Decenas de ciudadanos se movilizaron en Quito, el 5 de julio, para respaldar a Rafael Correa por el caso Balda. Foto: EFE

Decenas de ciudadanos se movilizaron en Quito, el 5 de julio, para respaldar a Rafael Correa por el caso Balda. Foto: EFE

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Mario Alexis González

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La estrategia para defender al expresidente Rafael Correa se articula en dos frentes: el judicial y el político. Aunque el propio acusado y sus aliados locales y extranjeros ponen mayor énfasis en el segundo.

En el área judicial, Correa está representado en Ecuador por Caupolicán Ochoa, su abogado de confianza. Y en Bélgica contrató a Christophe Marchand, un experto en asilos y extradiciones. Defendió al ‘hacker’ Julián Assange y al político independentista catalán Carles Puigdemont.

Mientras tanto, en el campo político, los dirigentes del ‘correísmo’ declaran a su líder como un perseguido político y consideran que su defensa debe hacerse principalmente en ese ámbito. Ahí, la estrategia se divide en dos partes, la nacional y la internacional.

En el plano local, ante la ausencia del exmandatario en el país, lo representan sus políticos de confianza, quienes tuvieron cargos en su Gobierno. Entre ellos resaltan: Ricardo Patiño, Paola Pabón, Gabriela Rivadeneira, Pabel Muñoz, Marcela Aguiñaga, entre otros.

La estrategia está anclada a la creación del Movimiento Acuerdo Nacional (MANA), que agrupa a la disidencia de Alianza País (AP) cercana al ‘correísmo’. El 10 de julio del 2018 presentarán al CNE el primer bloque de firmas para inscribirse y participar en las elecciones seccionales del 2019.

Pabón asegura que el registro del movimiento es importante, ya que -según su análisis- el objetivo del caso Balda y la orden de prisión preventiva es que Correa no vuelva al país y se termine su vida política. Y con una nueva organización legalizada, la oportunidad de que la denominada revolución continúe sigue en pie.

Otro componente de la estrategia es la movilización social. La primera marcha se hizo el jueves, 5 de julio, en Quito. La dirigencia correísta la calificó como multitudinaria. Y terminó en enfrentamientos.

Hubo al menos 10 detenidos. La Policía Nacional reportó que “tres de los ciudadanos aprehendidos por agresiones a policías cuentan con antecedentes penales por homicidio, robo, tenencia de sustancias y destrucción de bienes”.

Luis Verdesoto, analista político, cree que con la movilización el correísmo busca dos cosas: primero, una victimización política como reemplazo a un trabajo jurídico del caso; y segundo, acumular respaldo político para las elecciones.

MANA tiene 80 personas en su directiva nacional y cuenta con siete brigadas. Entre ellas existen grupos de militantes que se dedican a la organización popular, a las relaciones internacionales y a la comunicación. Las dos últimas aristas son las que sirven para conectar la estrategia
local con la internacional.

En este frente, la bancada de asambleístas afines al correísmo está diseñando un pedido formal a la Interpol para que no acoja la orden de captura internacional en contra de Correa, asegurando que se trata de una persecución política.

Además, hay un ‘lobby’ permanente con figuras políticas extranjeras. Presidentes como Evo Morales (Bolivia), Nicolás Maduro (Venezuela) y exmandatarios como Lula Da Silva (Brasil) y Cristina Fernández (Argentina) se han pronunciado en defensa de Correa. También Podemos, partido español de Pablo Iglesias, reforzó la idea de la persecución.

Andrés Michelena, secretario de Comunicación, cree que la intención es afectar a la imagen de Ecuador hacia afuera, de manera que haya una idea generalizada de falta de independencia de poderes. Pero adelantó que no se permitirá “que se quiera jugar con el nombre del país” y que harán
respetar la soberanía.

El catedrático César Ulloa cree que el afirmar ese discurso en el exterior ayudará a que Correa consiga un asilo, sobre todo porque durante los 10 años de su Gobierno su imagen fue muy bien trabajada en Europa por el servicio exterior, su equipo gubernamental y personal de comunicación.

El propio Correa participa en la tarea de posicionar ese discurso. Entre miércoles y jueves tuvo al menos siete entrevistas con medios internacionales. Su residencia en Bélgica se ha convertido en una especie de set de radio y televisión.

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