24 de August de 2012 23:56

Venga del trópico al páramo en un solo día

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Miércoles 06:30, en la ciudad, por la av. Mariscal Sucre, a la altura del Centro Comercial El Bosque el clima es frío. Los frágiles rayos solares no son suficientes para calentar a los transeúntes que, desde la ventana de una camioneta se los ve caminar apresurados y con ropa abrigada.

El camino sigue, y para llegar hasta la Reserva Pahuma, ubicada en la parroquia Nanegalito, hay que tomar la vía Calacalí– La Independencia. Ahí, poco a poco, los vidrios de las ventanas de los autos son deslizados para sentir el viento fresco. El sol brilla con más fuerza y las chompas o sacos ya no son imprescindibles.

La vegetación típica del bosque húmedo del noroccidente de la urbe flanquea el camino. En el kilómetro 43 hay un paso cebra y un letrero informativo sobre la Reserva Pahuma. René Lima, uno de los tres guías comunitarios, permanece en la garita y es el encargado de dirigir a los visitantes, que a diario llegan hasta ese sitio.

Uno de los principales atractivos son las cascadas. Xavier Artieda, chofer de profesión, llegó junto con su compañero Marco Galarza para disfrutar de un refrescante baño en una de las tres cascadas. “Es un lugar encantado, la fuerza del agua al caer sobre el cuerpo ayuda a la relajación”, comenta Artieda, mientras con sumo cuidado camina descalzo entre las piedras y llega hasta la mitad cascada.

Lima informa, que la cascada Las Pozas, es la más accesible en cuanto a tiempo. 20 minutos de caminata, por un sendero delimitado y señalizado.

Para los más arriesgados, la cascada Shunguyacu es la opción.

El recorrido dura una hora y media y requiere de zapatos de montaña y ropa cómoda.

Durante la caminata, el sonido del viento al chocar con las hojas de las copas de los árboles acompaña la empinada ruta. Con cada paso, la naturaleza muestra su majestuosidad. Miles de mariposas se posan sobre las piedras de un riachuelo que hay que cruzar.

“En verano llegan para absorber los minerales de las rocas”, explica Lima.

Al sentir la presencia humana las ‘hadas del bosque’, como las llama el guía emprenden el vuelo. Si se permanece quieto y se estira el brazo, es muy probable que una de ellas se pare (aunque sea por segundos) en la mano.

El camino sigue, y encontrarse con varias y anchas telarañas es común. Los insectos las tejen para atrapar comida y parecen no percatarse de los visitantes que atraviesan el bosque.

Junto a ellas, el rojo de las bromelias brilla con la luz solar.

En Pahuma se registran 230 especies nativas del bosque húmedo, entre orquídeas, anturios, bromelias helechos, entre otros.

Una cantidad aproximada se registra en la reserva del Antisana (210), al otro lado de la ciudad, en el sur oriente, a 3 000 metros de altura. Ahí, el paisaje cambia y los árboles de naranjilla y aguacate son remplazados por pajonales, chuquiraguas, pamamaquis entre otros. Es necesario ir lo más abrigado posible, el viento sopla con fuerza y la temperatura va desde los 3 hasta los 17 grados centígrados.

En esta reserva hay senderos para llegar hasta la laguna de la Micacocha, donde la pesca deportiva es permitida y controlada por dos guardabosques. La vista del volcán Antisana es privilegiada. Con facilidad se puede ver especies de aves, como el cóndor o los curiquingues y mamíferos, como las liebres

¿Calor o frío?, en el Distrito se puede disfrutar de ambos climas.

Reserva  Antisana

Está ubicada  a 45 minutos de la ciudad, en la parroquia de Píntag, en el sur oriente de la urbe.

Horarios. Abre al público, de 07:00 a 14:00. Hay turnos   de tres horas para  quienes   practiquen  pesca deportiva. Esto es controlado por los guardabosques del Ministerio del Ambiente.  

Tiene una extensión de  120 000 hectáreas y fue creada el 31 de agosto 1993, con el Registro Oficial 265.

El volcán  que da el nombre a la reserva  mide 5 753 metros  de altura sobre el nivel del mar. Allí hace frío.

Reserva Pahuma

Está localizada   en el  km 43 de la vía Calacalí -La Independencia, en el  noroccidente, a una hora de Quito.

Los baños rituales.  En Pahuma hay tres cascadas, en las cuales  antiguamente los yumbos realizaban sus ceremonias indígenas. Para llegar hay que caminar entre  20 y  90 minutos, según la cascada. La más alta mide 80 metros.

La flora.  Hay un  jardín botánico. Allí se registran 120 especies de orquídeas.

El costo. Los  turistas nacionales deben  pagar   USD 2 y los visitantes extranjeros   4.

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