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Vandalismo y basura afectan a los parques en Quito

En el Mirador de Guápulo la basura se acumula y supera los tachos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

En el Mirador de Guápulo la basura se acumula y supera los tachos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

En el parque Inglés, en San Carlos, se destruyó un ejercitador. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Los grafitis, la acumulación de desperdicios, la destrucción de los juegos infantiles, equipos para gimnasia y mobiliario, como bancas de madera y basureros, son problemas que dañan la imagen de la mayoría de parques de la capital.

Otra preocupación de los moradores de los barrios, tanto del norte, centro y sur, es la inseguridad que generan personas que consumen licor o drogas y atentan contra la infraestructura pública.

Datos de la Empresa Pública de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) señalan que en la ciudad hay 2 861,62 hectáreas de sitios públicos como plazas, parques y bulevares. Según la Ordenanza de Gestión Urbana Territorial 3 457, estos se clasifican en diferentes categorías, de acuerdo con su extensión y radio de influencia.

Hay desde barriales hasta metropolitanos. En cada uno, el Municipio lo adecenta periódicamente y le da mantenimiento hasta tres veces al año, indica Ramiro Tobar, gerente de Parques y Jardines de la Epmmop. Solo en enero del 2019 se destinaron USD 1,5 millones para ello. Cada año se emplean USD 18 millones.

En el Mirador de Guápulo la basura se acumula y supera los tachos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Sin embargo, el vandalismo persiste y se refleja en daños materiales. Este Diario recorrió 5 parques y las quejas de los vecinos coinciden. Kathy Ramos, de 22 años, vive en la parroquia de Guápulo y siempre recorre el parque ubicado abajo del mirador del Hotel Quito para llegar a su casa. Lo hace cuando regresa de clases desde la Universidad Central, por la noche. Siente temor por la falta de iluminación e inseguridad. “Además, los jueves y viernes hay personas consumiendo bebidas alcohólicas”.

La acumulación de basura es otro inconveniente. La mañana del martes 5, los basureros estaban repletos con botellas de vino y licores. Había latas de cerveza, papeles y bolsas de comestibles sobre el césped.

Los vecinos piden que el servicio de recolección mejore en la zona porque decenas de turistas la visitan diariamente. La pancarta informativa del mirador también está grafiteada con figuras obscenas. Los baños públicos fueron retirados y la pileta no funciona.

Al norte, en Pisulí, Segundo Campoverde, exdirigente del barrio, cuenta que en el parque Curiquingue hay líos similares. La caseta en donde funcionaron las baterías sanitarias está destruida y llena de basura.

Además, hay los grafitis vandálicos pintados con spray en los graderíos de la concha acústica. “Ahí gente desconocida consume drogas y licor, lo que genera inseguridad”.

En el parque La Magdalena, ubicado en la av. Rodrigo de Chávez, hay basura acumulada. El miércoles 6, Carolina Pástor acudió con su hija de tres años al lugar. Le incomoda la suciedad y que la gente haga sus necesidades cerca de los juegos infantiles. “El Municipio debe limpiar la pileta que tiene acumulación de agua”.

El parque Nueva Aurora fue rehabilitado y tiene flamantes juegos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

En el parque Inglés de San Carlos (norte), la infraestructura está en buenas condiciones, excepto por el deterioro de los aparatos para realizar gimnasia al aire libre. Al monocolumpio le falta un espaldar y el ejercitador de cintura está defectuoso. No hay la caminadora, tampoco el remo.

La mañana del miércoles 6, una cuadrilla de obreros dio mantenimiento a las plantas, pero la principal molestia es que algunas personas no recogen los desechos de las mascotas. Esto genera mal olor e insalubridad. Asimismo, permiten que sus perros ingresen a la pileta del parque a bañarse.

Teresa Castro acude a las sesiones del 60 y Piquito, en San Carlos. Le preocupa que los canes se mojen en la pileta pues hay niños que tocan el agua y pueden enfermarse.

Ramiro Tobar asegura que en ciertos parques hay piletas adaptadas para los canes. En el Inglés hay una pequeña, localizada más abajo de los parqueaderos. Insiste que el mantenimiento se realiza de forma periódica.

Solo el año pasado se lo hizo en 7 457 hectáreas de áreas verdes del Distrito.
Son 10 brigadas que laboran de forma permanente y se distribuyen en las nueve administraciones zonales. Incluso hay una de emergencia y otra que se mueve en las principales vías como la 10 de Agosto, Simón Bolívar, Alpachaca.

En La Magdalena, en el sur, una parte de los columpios están rotos. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

El de Nueva Aurora (sur) es uno de los parques que forman parte del plan de intervención municipal. Los moradores se oponen a que los vendedores informales, que instalaron sus puestos en las aceras de la calle Julio Andrade, sean reubicados allí. Temen que se destruyan los juegos infantiles y el muelle de madera instalado junto a las fuentes de agua. El sitio está cerrado para que nadie ingrese en horas de la noche. El fin es evitar la inseguridad y que desconocidos consuman narcóticos y licor.

Según la Epmmop, hay 50 espacios verdes que cuentan con el apadrinamiento de empresas privadas, comités barriales, centros educativos y embajadas que colaboran en el mantenimiento. En la lista constan Egipto, Haití, República Dominicana, Panamá, Nicaragua, Perú, México, Argentina, Turquía e India. Otras cuatro embajadas se sumarán al proyecto de cooperación internacional.

En la Plaza Argentina interviene la embajada de ese país; en el Gabriela Mistral, de La Mariscal, apoyan los vecinos de Torres de Almagro.