22 de September de 2011 00:01

La rutina de los niños que salen a las 05:30 para llegar a tiempo a clases

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El cielo aún estaba oscuro cuando Viviana Noboa junto a su hijo Anthony, estudiante de octavo de básica de la Unidad Educativa Eugenio Espejo, salían de la casa. Ellos viven en el sector La Magdalena, en el sur de la ciudad.

Eran las 05:30 del pasado martes. Hacía frío. Por la avenida Mariscal Sucre circulaban pocos autos y buses. El alumbrado público aún estaba encendido.

Noboa sostenía en su hombro derecho la mochila azul de su hijo de 12 años. El bus del recorrido escolar pasa a las 05:45 por el Colegio Paulo VI. Ahí, Anthony espera todas las mañanas. En la primera semana tuvo problemas. Su nombre constaba en la lista de estudiantes de la línea 43, pero no lo llevaban por falta de asientos.

El martes, madre e hijo caminaban entre la niebla hasta la esquina de la avenida De los Libertadores y Mariscal Sucre. A las 05:47, Anthony frotaba sus manos para calentarlas. Su madre le dijo: “Llegó el bus, cómo sea te subes”. Se encendió la luz roja del semáforo y paró el bus amarillo con un letrero blanco con el número 43.

A esa hora, el bus con capacidad para 35 pasajeros llevaba a 26 estudiantes. Noboa encargó a su hijo al chofer Guillermo Villarroel. Él abrió la puerta y Anthony subió. Ocupó un asiento en la primera fila, se sentó junto a una compañera de aula, Mishel Palacios. Conversaron de las tareas que debían presentar y de cómo ha cambiado su rutina escolar en este nuevo año lectivo.

Hasta julio, la escuela funcionaba en las calles América y Río de Janeiro, en el Centro. Ahora, está ubicada en Pusuquí.

“Cuando la escuela estaba en el centro, me despertaba a las 05:45. Actualmente, a esa misma hora ya estoy en el bus camino a Pusuquí”, dijo Mishel. Ella vive en la ciudadela Yaguachi. El bus pasa cerca de su casa a las 05:30.

Dentro del bus no se escucha ruido. Los estudiantes van sentados. Unos miran a través de la ventana; otros reclinan los asientos y se recuestan, tratando de conciliar el sueño. Byron Cadena sacó de su mochila el celular para jugar. Luego escuchó música.

Byron es el primero en subir al recorrido. Lo hace en el sector de La Mena II, a las 05:10.

Su día se inicia a las 04:30. A esa hora se despierta, se baña y desayuna. Esa rutina la realiza desde hace tres años, cuando terminó la primaria e ingresó a la secundaria que funciona en Pusuquí.

A las 06:00, el cielo está despejado. Unos rayos de sol ingresan por las ventanas de un costado del bus. En el sector de los túneles se suben otros dos estudiantes. Uno de ellos es Juan Carlos Pérez, se muestran de buen ánimo, saluda a sus compañeros y pone música en su celular para que todos escuchen. A esa hora, el silencio se va disipando poco a poco.

Se escuchan risas. Pérez permanece de pie hasta que Villarroel lo mira por el retrovisor y le pide que se siente. Se sienta junto a Stalin Coba, abre un poco la ventana. “Es para que te entre aire y te despiertes, que ya mismo llegamos”, le dice en voz alta. Todos ríen.

Los asientos de adelante son ocupados por los estudiantes de octavo y noveno de básica. Ellos son tímidos. Muchos no tienen celular y prefieren conversar en voz baja con su compañero de viaje. En los asientos de la parte posterior van los chicos de primero a tercero de bachillerato. Ellos conversan en voz alta, hacen bromas y dicen ya estar acostumbrados a las madrugadas.

El tránsito es fluido a las 06:30. En el Condado, Anthony y Mishel se desperezan. Después de un prolongado bostezo toman sus mochilas y empiezan a alistarse para bajar del bus.

Ya en la escuela, uno a uno los estudiantes bajan de la unidad. Mishel mira su reloj. Son las 06:45. “Faltan 15 minutos para entrar a clases. Pude haber dormido más”, dice entre risas.

Mónica Yánez, rectora de la institución, informó que de los 1800 estudiantes, tanto de la primaria como de la secundaria, el 70% usa el transporte escolar.

Para este año escolar están disponibles 33 buses para la escuela y 23 para el colegio. El trajín de los estudiantes termina en la tarde. Quienes viven al sur llegan cerca de las 15:00 a sus casas. En el viaje de retorno también duermen.

Las rutas y costos del  transporte escolar

Para este año lectivo,  la institución cuenta con 56 buses escolares: 33 para la primaria  y 23 para la secundaria.  
Hay cuatro rutas.  La primera cubre el sur y   va  desde Machachi hasta la  avenida Patria.
 
Dentro de la ruta del sur  hay dos líneas  destinadas para el centro. La primera arranca  en La Recoleta, va por la avenida Maldonado, sube por la calle Rocafuerte, sigue por la Venezuela y   toma la 10 de Agosto.La otra  sale desde la  5 de Junio y Venezuela.
  
La segunda ruta  cubre los sectores desde  la  Patria hasta  el Comité del Pueblo, en el norte. Va por la 6 de Diciembre y Eloy Alfaro, principalmente.
La tercera ruta  es la destinada para los valles de Cumbayá, Los Chillos y Tumbaco.

La última ruta   cubre el sector de la Mitad del Mundo. Los valores dependen del sector en el cual se requiere el servicio de transporte, van desde USD 25 hasta USD 45, dependiendo de las distancias.

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