29 de October de 2011 00:03

Una reserva natural para la relajación

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Amaguaña es una parroquia rural de 25 000 habitantes ubicada al suroriente de Quito. Es una población tranquila y pujante, famosa por sus carnavales y su comida típica. Una comida cuyas estrellas culinarias son los cuyes, las habas, los choclos, el caldo de 31 y las tortillas de maíz asadas en tiesto de barro cocido.

Amaguaña tiene otro tesoro, pero natural: la reserva y el parque ecológico Cachaco.

El Cachaco o Cachiyacu (agua salada) es una reserva natural con una variedad de vertientes de agua. Son 17 vertientes de aguas ricas en hierro y con cualidades medicinales y terapéuticas, según las personas que las utilizan continuamente.

Aire puro, tranquilidad, paz y naturaleza definen a este espacio verde de más de 4 hectáreas emplazado en el norte de la parroquia. El ambiente bucólico y el sonido del caudal del río San Pedro –que cruza por la reserva- atraen y encantan. Este oasis ecuatoriano brinda la alegría de un día de campo sin tener que pasar horas sentados en un carro.

Al llegar, lo primero que se observa son las impecables instalaciones, conformadas por una piscina natural de aguas ricas en hierro. También hay un sendero empedrado que recorre de punta a punta la reserva; unas cabañitas junto a las cuales los turistas pueden armar una fogata o una parrilla y cocinar al aire libre; y una pequeña explanada verde apta para los juegos infantiles o el descanso de los adultos.

Lo más interesante es que todo esto se encuentra al lado del río.

La Reserva Cachaco ha sido recuperada enteramente por el trabajo voluntario de muchas personas, encabezadas por los hermanos Loachamín, quienes dedican todos los fines de semana a mantener y limpiar el lugar.

Un poco más allá de las instalaciones principales existen múltiples senderos naturales cortos, con recorridos que duran entre 5 y 15 minutos cada uno.

Sin embargo, todos los senderos se entrecruzan para brindar un recorrido más largo, en el cual no importa realmente el tiempo de caminata sino los múltiples y pequeños vados naturales donde uno puede descansar, sentarse y apreciar la variedad de vida silvestre que existe en el lugar.

La flora es la característica del bosque andino. Hay pumamaquis, alisos, quishuares, cartuchos, chilcas, entre otras plantas endémicas de la zona.

Cachaco ofrece a sus visitantes, además de los recorridos ecológicos, piscina, restaurante, granja integral, vivero de interpretación, área de camping, área de picnic, parqueadero y programas educativos de conservación del agua.

La reserva cuenta con cerramientos perimetrales para que los niños y adolescentes puedan recorrer el lugar sin que los adultos tengan que preocuparse por ellos mientras disfrutan de la piscina o esperan con ansia degustar los alimentos preparados al estilo campestre.

La cereza del pastel: la entrada general cuesta USD 0,30 por persona. Si desea acampar, el valor sube a USD 1,50.

No olvide
 
Se  recomienda  el  uso de bloqueador solar y repelente de insectos, porque en los días soleados el astro rey pega duro.  Además, hay insectos.

El traje de  baño, tanto para hombres como para mujeres,  es obligatorio para el uso de las piscinas. El equipo debe incluir gorro.

Si  va a  realizar el recorrido por los senderos es recomendable zapatos con suela de buen labrado
y caña alta.  Los tenis no son muy convenientes.

En los senderos   hay que tener cuidado con los espinos, ya que abundan dentro de la vegetación.  Por eso es mejor cubrirse con ropa con  mangas.
 
Si   tiene  suerte se pueden avistar pequeños reptiles,  que son una especie de lagartijas.
 
Son animales pacíficos.
 
Hay que  tener en cuenta que es importante cuidar la vegetación y no capturar los animales silvestres. También hay que recoger la basura.

La historia

Según el portal joyasdequito.com, el proyecto de la reserva comenzó hace siete años, pues anteriormente funcionaba un basurero.

Los procesos de recuperación de la zona fueron varios. Hace apenas dos años se abrió para visitas a los turistas.

El parque es atravesado por el río San Pedro, el mismo que nace en los nevados y páramos de los Illinizas, localizados a 45 kilómetros al suroccidente de Quito.

Las aguas del San Pedro pasan por las poblaciones de El Rosal, Uyumbicho, Amaguaña, El Carmen, Sangolquí, Conocoto, Cumbayá y Tumbaco; hasta depositarlas en el río Machángara y formar el río Guayllabamba.

Si usted no tiene vehículo puede dirigirse hasta la población de Amaguaña en los buses interparroquiales que salen del playón de la Marín. Información: 287 7704 o al e-mail: ecojasduc@hotmail.com


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