Una espacio renovado en la quebrada El Tejar, en el centro de Quito

La quebrada de El Tejar fue renovada. El lugar, que estaba contaminado, luce ahora como un espacio recuperado para los moradores. Fotos: Galo Paguay/ EL COMERCIO

La quebrada de El Tejar fue renovada. El lugar, que estaba contaminado, luce ahora como un espacio recuperado para los moradores. Fotos: Galo Paguay/ EL COMERCIO

La quebrada de El Tejar fue renovada. El lugar, que estaba contaminado, luce ahora como un espacio recuperado para los moradores. Fotos: Galo Paguay/ EL COMERCIO

Lo que fue un basurero se convirtió en un jardín para colibríes. Este domingo 31 de enero del 2021, la organización Aves y Conservación entregó el proyecto Wayku, en la quebrada El Tejar, en el centro de Quito.

La iniciativa se impulsó desde inicios del 2020, luego de que el proyecto ganó el Fondo Ambiental. Luego de un año de trabajo, con la colaboración de los moradores del sector, el remanente de vida, donde se identificaron al menos 80 especies de plantas y unas 29 de aves, tiene nueva imagen.

Este domingo 31 de enero, a partir de las 10:00, se llevó a cabo un evento para la entrega del espacio, con la participación de moradores, representantes de Aves y Conservación, el Fondo Ambiental, entre otros. Se realizó justamente en uno de los espacios por donde antaño corrían aguas que servían para la alimentación, aseo y agricultura de los moradores del sector y, a la par, una de las fuentes para las piletas que se encontraban en el Centro de Quito y abastecían del líquido vital a la población.

Tatiana Santander, coordinadora de la propuesta, detalló que por la coyuntura actual, el evento no podía contar con más asistentes. Sin embargo, no perdió la oportunidad para agradecer a los vecinos que participaron en las mingas para hacer realidad la recuperación de la quebrada.

El área renovada fue entregada a los vecinos, en un evento con medidas de bioseguridad. Fotos: Galo Paguay/ EL COMERCIO

Juan Carlos Valarezo, director de Aves y Conservación, destacó la necesidad de seguir recuperando espacios naturales, así como la importancia de la aproximación de los moradores. “Estamos parados sobre lo que fue un basurero”, mencionó en el espacio.

En la hondonada se realizaron mingas de limpieza y se plantaron especies como Guantuncillos (Iochroma fuchsioides), Acacia Motilón (Phyllanthus sp) y Flor de Mayo (Tibouchina lepidota). Los ejemplares nativos llegaron desde el vivero de Las Cuadras, gracias a la donación de Parques y Jardines. También arribaron plantas por parte de Aves y Conservación y un grupo de mujeres de la comunidad de Alambi (Nono).

Especies nativas de plantas fueron sembradas por los moradores, durante mingas para recuperar el espacio. Fotos: Galo Paguay/ EL COMERCIO

Pablo Abad, director de Fondo Ambiental, calificó al proyecto como retador y recordó que la entidad de la que es parte se creó con la visión de impulsar propuestas destinadas a la protección del ambiente. Y, justamente, esta impulsa convocatorias para fondos concursables.

Germania Ramos, secretaria del Comité de la ciudadela Amazonas, aledaña a la quebrada, compartió el gusto de ver renovado un tramo de la quebrada, su vecina desde hace 42 de sus 63 años de vida.

La mujer recordó que en la quebrada jugaban carnaval. Luego se convirtió en un botadero, depósito de aguas servidas e incluso escondite para personas de dudosas actitudes.

El proyecto terminó, pero empezó el compromiso tanto desde Aves y Conservación como desde los vecinos para conservar el lugar. Incluso, compartió Ramos, les gustaría ampliar la iniciativa a otros espacios de la quebrada.

En Quito, la Resolución C350 del 2021 declara a las quebradas como patrimonio natural, histórico, cultural y paisajístico.