23 de February de 2011 00:00

Piscinas tradicionales en el olvido

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En las calles Juan Vásquez y Emilio Uzcátegui, en el sector Rumihurco, en el sur, las instalaciones de una piscina barrial están abandonadas. Hay basura y palos sobre las aguas verdes. Las baldosas de las paredes, alrededor del estanque, están rotas.

A pocos pasos de allí, la infraestructura de los vestidores está destruida. Las puertas metálicas dobladas, no hay vidrios y las tejas del techo se caen a pedazos. Mariana Cárdenas recuerda que el balneario era concurrido, hasta hace tres años.

Dice que había una persona encargada de controlar el uso de las instalaciones. “En el 2 008 se inundó todo el sector. El balneario quedó destruido y se retiraron los juegos infantiles. Nadie hizo nada y quedó en el olvido”.

Cárdenas recuerda que la piscina fue construida hace 50 años, con el apoyo de los dueños de la hacienda Ibarra y de los primeros habitantes de la zona. A través de mingas se abrieron caminos, se construyeron las canchas de básquet, indor y vóley.

José Reyes, morador, evoca que se utilizaba la piscina para la distracción en los fines de semana. “Era un espacio para conocernos entre vecinos”.

Los habitantes del barrio respaldan la gestión de la directiva para recuperar la piscina. Según la Gerencia de Espacio Público del Municipio, las ocho administraciones zonales son responsables de estas instalaciones.

Reyes asegura que técnicos de la Administración Quitumbe ya han visitado el lugar. Incluso, anunciaron que se prepara un plan de intervención.

No es la única piscina olvidada. En un recorrido de este Diario se ubicaron tres piscinas más: El Sena, la Municipal del Centro, y otra en la Villa Flora.

Esteban Tapia, un militar jubilado, cuenta que a finales de los años cincuenta, él se preparó en natación en la piscina de El Sena, en el barrio La Recoleta.

“Acá venían a nadar figuras políticas y personas conocidas . Era un sitio de encuentro. Algo inolvidable, el agua era bien helada. Nadaban los bien varones”, recuerda Tapia, de 68 años.

Los vecinos del barrio aseguran que hace cuatro años se habló de un proyecto de intervención, por parte del Ministerio de Defensa, propietario del predio. Ellos guardan documentos y recortes de prensa, en los cuales las autoridades del Ministerio se comprometen a rehabilitar ese espacio de distracción.

Actualmente, allí, las paredes están descoloridas y desmoronándose. Hace una década, las instalaciones se descuidaron y el sitio se volvió inseguro. En lo que eran los vestidores y duchas hay prendas de vestir rotas.

El césped creció sobre el piso de piedra y las paredes de la piscina. El olvidado balneario está cerca del puente del río Machángara, en la av. Maldonado y Ángel Polibio Chávez.

Otra piscina también está abandonada en el Centro Histórico. El sector es conocido como Yavirac, atrás de la cárcel 3. Allí, hay una puerta donde se puede leer que las instalaciones fueron construidas en 1924.

María Tipán, ama de casa que frecuenta las lavanderías que están cerca del lugar, explica que hace 15 años el agua de la piscina se secó y se convirtió en una bodega del Municipio.

Según el Instituto de Patrimonio, la intervención de la piscina será parte del plan de recuperación de la av. 24 de Mayo.

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