23 de August de 2012 23:57

El Museo de la Ciudad se convirtió en una dulcería

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El patio contemporáneo del Museo de la Ciudad, en las calles García Moreno y Rocafuerte, es desde ayer una tienda de golosinas. Allí se realiza la decimocuarta edición de la Feria de los Dulces. Al ingresar el aroma de los chocolates, las espumillas, los pristiños, los aplanchados o las mistelas invitan a los visitantes a probar estos manjares.

Los encargados de preparar estas golosinas son 20 artesanos. Ellos pertenecen a la Asociación Dulce Tradición. En su mayoría, son personas adultas que conservan la receta de sus antepasados.

Antonio Encalada, de 75 años, lleva 60 elaborando claritas, paletas, cañitas, bolas de maní, melcochas, tostado y maní de dulce.

Sus padres le enseñaron desde pequeño esta actividad. Recuerda que antes sus dulces se vendían en los teatros. “Las cañitas eran las más apetecidas”. Para la feria, preparó decenas de estas golosinas. Sabe que la demanda es grande. Además, tienen un precio bajo de USD 0,10 cada una.

Otros productos con gran acogida son las mistelas. Son caramelos con relleno líquido. Hay de sabores: frutas, anisados y whisky.

La cobertura es delicada. Se elabora con azúcar. Para la feria, la artesana Delia Calderón y su familia prepararon 1 000 cajas. Cuestan USD 2,50 y USD 3,00.

A las personas que recorrían ayer el lugar, Calderón les obsequiaba una muestra, para que la probaran. También les explicaba que su origen se remonta a la época de la Colonia. “Las mistelas eran un licor suave que se ofrecía a las mujeres en las fiestas”.

La Feria de Dulces estará abierta hasta el domingo próximo, desde las 09:30 hasta las 17:00.

Para ingresar los adultos deben cancelar USD 0,25. Los niños, adultos mayores y personas con discapacidad no pagan.

Para que los visitantes se puedan servir las golosinas se colocaron seis mesas con parasoles.

Diego Moncayo y María de Lourdes Cárdenas acudieron ayer la feria. Gastaron USD 12 en dulces. Sobre su mesa había platos, conos, fundas de papel, vasos desechables. Estaban vacíos. Comieron tamales, espumillas, dulces de guayaba, empanadas, champús, rosero…

Para Cárdenas este tipo de iniciativas son positivas. Permite rescatar las costumbres. “Desde los siete años no había probado el champús. Es bueno que se siga preparando estas recetas”.

Graciela Campaña, quien lleva 13 años participando en esta feria, comentó que la preparación de este manjar es laboriosa. Se hace una colada de dulce con harina de maíz, mote y babaco.

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