7 de September de 2010 00:00

Las llamas consumieron ayer una lavandería en El Dorado

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Redacción Quito

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Latas llenas de hollín, los restos de lo que era una lavadora de ropa y decenas de prendas chamuscadas terminaron sobre la acera de la calle Luciano Andrade Marín y Solano, en el sector de El Dorado.

Allí, 20 bomberos de las unidades El Camal, Rocafuerte y El Placer combatían el fuego proveniente de la Lavandería Blanquita. Eran las 11:40 de ayer.

Con espuma y agua, los uniformados intentaban controlar el siniestro, que se originó alrededor de las 11:22.

Junto a este negocio estaba Cristina López, propietaria de una tienda de abarrotes. Permanecía nerviosa. Comentó que su vecino, José Alcídez López, dueño de la lavandería, le pidió ayuda luego de que el fuego se propagó.

“Me gritó, ‘vecina ayúdeme. Llame a los bomberos’. Su cabello se estaba quemando. Entonces, le lancé un balde de agua. Pedí ayuda a los demás moradores del barrio. También le ayudé a sacar los dos tanques de gas, que vi en el local”, contó preocupada.

Sin embargo, ella no se percató que al fondo del negocio había otro cilindro de gas. Y antes de que llegaran los bomberos, la bombona de 15 kilos explotó.

Las llamas consumieron toda la construcción mixta (vigas de madera y ladrillo). La mujer temía que estas alcanzaran su tienda, contigua a la lavandería.

Cerca de las 12:15, los bomberos lograron controlar el siniestro, que captó la atención de los vecinos. Un penetrante olor a carbón invadía todo el lugar.

De lejos, junto a los camiones de los bomberos y a las ambulancias del 911, José Alcídez comentó a este Diario que estaba solo cuando empezó el incendio.

“Me iba a preparar el desayuno. En el lugar tenía una pequeña cocineta, que la encendí”.

Según la versión recogida por el policía Enrique Barragán, López salió de la lavandería a la calle por unos segundos, luego de prender la cocineta. Cuando volvió vio que había llamas cerca del cilindro de gas.

“Quise evitar que el fuego se propague, pero no pude. Perdí todo mi negocio”, decía José Alcídez López, con voz entrecortada y con los ojos humedecidos.

Los uniformados confirmaron que el siniestro dejó daños materiales. Sacaron los objetos quedamos de la lavandería a la acera.

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