10 de January de 2012 00:03

La leyenda de la tauromaquia en la Casa 1028

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Junto a la parada Plaza Grande del Trolebús, hay una pequeña plaza que limita con el edificio Guerrero Mora. Juan Recalde se bajó en esa estación. Llegó a realizar un trámite en el Centro Histórico y cuándo se le preguntó si conocía la ubicación de la Casa 1028, la de la leyenda, no contestó.

En la calle Guayaquil, la numeración del edificio Guerrero Mora es Oe3-32. En el interior del inmueble funcionan locales comerciales (copiadoras y restaurantes), estudios jurídicos y arrendatarios de viviendas. Pero, en el frente que da a la calle Chile, en la parte superior del inmueble, se ve sobre una placa de lata y en letras azules un número: 1028.

Es así que el edificio Guerrero Mora tiene doble numeración. Una en cada calle.

Pero es la segunda nomenclatura (1 028) la que trae a la memoria la historia de Bella Aurora, como la protagonista de la leyenda del toro negro. Según la tradición popular, ella asistió a la Plaza de la Independencia, en el Centro Histórico de Quito, a una corrida de toros. En la época de la Colonia, la capital no poseía una plaza de toros con la infraestructura del coloso de Iñaquito, en el norte, y se usaba esa explanada para practicar la tauromaquia.

Ese día, un toro negro salió al ruedo. El animal miró a los asistentes y se fijó en la presencia de Aurora. Avanzó con fuerza tras la joven, saltó la barrera y la persiguió. Aurora, del susto, sufrió un desmayo y sus padres la sacaron de la improvisada plaza de toros y se la llevaron a su casa.

El toro siguió a la familia hasta la antigua vivienda de dos pisos. Hurgó en cada rincón de la casa hasta irrumpir en la habitación donde se encontraba la niña. El final de la historia tiene dos versiones. La primera es que el toro acabó con la vida de Aurora y la otra es que el animal se esfumó.

Sin embargo, lo que sí pasó, es que la casa desapareció en 1954. En su lugar se construyó el edificio Guerrero Mora, de siete pisos.

Eriberto Páez, del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), explica que la casa no forma parte del los inmuebles protegidos por el Municipio.

“Es un inmueble privado en el cuál el Instituto de Patrimonio no tiene autoridad”.

En la panadería Ambato, frente al IMP, existe una fotografía que data de 1940. Allí, se muestran las características de la época del edificio donde funciona el IMP y junto a él, en la calle Chile, se puede ver el filo de una casa que no supera los dos pisos de altura.

Gloria Nieto vive desde hace ocho años en el edificio Guerrero Mora. Hoy, en la parte inferior del inmueble, se dedica a la venta de golosinas. Ella sabía que el sitio guarda la leyenda de Bella Aurora. “Siempre vienen niños de escuelas a preguntar sobre la leyenda”, dice Nieto.

La leyenda formó parte de los libros escolares. Esos textos son los que recuerda Recalde, quien mientras disfrutaba de un refresco dijo: “Alguna vez, en la escuela, leí la leyenda en un libro, pero no sabía que era esta casa”.

La historia del lugar

Eriberto Páez,   del IMP, explicó que la casa 1028 es conocida como la casa del toro. Sin embargo, esa asociación causa confusión porque en las calles Olmedo y Benalcázar existe una  edificación que data del siglo XVI, que era  la vivienda de Sebastián de Benalcázar,  y que tiene una estatua en forma de toro, que no tiene que ver con la leyenda.

Según el IMP,   no hay registros gráficos de cómo era la casa antes de la construcción del edificio Guerrero Mora.

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