5 de October de 2011 00:01

El irrespeto a la Ley de Tránsito es común en el Corredor Norte

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A las 11:31 del lunes, el articulado con registro municipal 2762 salió de la estación de La Ofelia rumbo hacia el sur. Antes de partir, una mujer empezó a pedir a gritos al conductor que abriera la puerta trasera. Su acompañante se había quedado afuera cuando esta se cerró. Ante los reclamos, el conductor dejó subir a la pasajera y partió. Conducía sin utilizar el cinturón de seguridad.

Para llegar a la primera parada, frente a la feria libre de La Ofelia, el conductor se pasó el semáforo peatonal en rojo. En el andén, otra mujer se quedó trabada cuando el chofer cerró las puertas. Los reclamos se multiplicaron.

Esta vez, el conductor levantó la voz por el micrófono y aseguró que el cierre de las puertas se avisaba con tiempo.

Enma Velasteguí, usuaria, se quejó de la forma de conducir de algunos choferes de los articulados. “No respetan los semáforos peatonales. Cuando voy de pasajera, en cambio, hay que tener cuidado con los frenazos”.

Edmundo Segovia, de la Unidad de Talento Humano del Trolebús, explicó que el conductor de un bus de transporte público está expuesto a factores que producen estrés y agotamiento físico.

Por eso, es necesario realizar un monitoreo constante de los factores médicos, sociales y psicológicos y aplicar terapia para el control de la agresividad, en caso de ser necesario. A la altura de la av. Vaca de Castro, el conductor se pasó por segunda vez un semáforo peatonal en rojo. El tercero fue a la altura de la av. Florida. Cerca del intercambiador vial del aeropuerto, la aguja del velocímetro marcaba 70 km/h.

Ernesto Galárraga, instructor internacional de articulados y trolebuses, explicó que a medida que se incrementa la velocidad, se reduce el ángulo de visión del conductor. Añadió que para reducir el riesgo de accidentes en los articulados se puede hacer un ajuste mecánico para limitar la velocidad de circulación.

Acotó que durante el proceso de instrucción se debe evaluar las habilidades y destrezas de cada persona frente al volante. “Se hacen pruebas en vías despejadas y sin pasajeros y la evaluación final se realiza en una ruta normal y con obstáculos, antes de que una persona maneje un articulado”.

Según el reglamento a la Ley de Tránsito, el límite de velocidad para el transporte público dentro del perímetro urbano es de 40 km/h. A lo largo de la av. De la Prensa y América se pueden ver señales de tránsito que indican el límite de 50 km/h. Según la Policía es porque se trata de un corredor exclusivo de buses.

Muchas señales de tránsito son difíciles de observar desde el interior de los articulados, porque están cubiertas por las ramas de los árboles sembrados en los parterres. Héctor Guevara, gerente del Corredor Central Norte, aseguró que ese tipo de forestación causa problemas en la visibilidad.

Cuando se detuvo en la parada de El Aeropuerto, el chofer no esperó la luz verde del semáforo peatonal y avanzó. Las personas que estaban cruzando se regresaron al parterre. En cada parada las puertas permanecían abiertas entre 5 y 10 segundos. Frente a la luz amarilla del semáforo peatonal de la parada de la Edmundo Carvajal, el conductor prefirió acelerar. En los cruces vehiculares, el conductor era más precavido. Sin embargo, los frenazos y arranques bruscos hacían que los pasajeros que iban de pie se sostuvieran fuertemente de los pasamanos. El sexto semáforo peatonal que el conductor se cruzó en rojo fue el de la av. Mañosca.

Guevara admitió que hay conductores que irrespetan las señales de tránsito. “Los choferes se capacitan en tránsito y atención al usuario con frecuencia”.

Acotó que se pidió al Municipio mejorar la sincronización de los semáforos a lo largo del corredor. En caso de un accidente, Guevara aseguró que cada una de las cinco empresas que operan el Corredor Central Norte tiene un seguro que cubre daños materiales y gastos médicos. En total hay 74 articulados y 136 alimentadores.

Por la av. América, el articulado circulaba entre 50 y 60 km/h. Hasta la parada Seminario Mayor hizo 36 minutos. En el trayecto no hubo control.


Exceso de velocidad en choque

El Grupo Taski, que opera los sistemas integrados de recaudo y de ayuda, de donde se obtiene información sobre la circulación de los articulados del Corredor Central Norte, entregó el informe sobre la unidad que chocó contra otro bus el pasado jueves en la noche, en la intersección de la av. América y Selva Alegre.

El chofer del articulado circuló a exceso de velocidad desde la parada La Florida hasta la parada Seminario Mayor. Para estas unidades, el límite de velocidad es de 50 km/h, pero hubo sitios como en La Y, donde el Metrobús circuló a 67,9 km/h. En la parada San Gabriel alcanzó los 68,8 km/h.

En la parada más cercana al lugar del accidente registró una velocidad de 58,9 km/h. El chofer del articulado se dio a la fuga luego del choque. Esa noche, los socorristas informaron que hubo tres muertos y 14 heridos. En el parte policial, que fue presentado en la mañana del viernes, se establece que hubo dos víctimas.

Luego de chocar contra un bus convencional, el articulado se impactó contra un edificio. Según versiones de testigos, el chofer del convencional iba por la América e intentó tomar la Selva Alegre, lo cual no es permitido.

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