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En Quito, la construcción del intercambiador en la avenida Mariana de Jesús y la Mariscal Sucre, también llamada Occidental, genera preocupación entre los vecinos. Aunque la obra busca mejorar el tráfico en el futuro, por ahora causa demoras y dudas entre quienes viven y circulan por esta zona.
El tránsito en esta parte de la ciudad sigue pesado, incluso en vacaciones. Muchos prefieren desviarse por la avenida Edmundo Carvajal para luego subir e incorporarse de La Prensa y así evitar el sector.
Uno de ellos es Javier Ribadedeva, taxista, quien comentó que en las últimas semanas tomó esa ruta con frecuencia.
Explicó que, dependiendo de dónde empieza el viaje, va directo por La Prensa porque considera que el problema nace en los autos que se estacionan frente al hospital de la Mariana de Jesús y en la Universidad. Para él, el redondel ya cumplía esa función del nuevo intercambiador.
En los barrios cercanos, como El Trigal, el transporte público representa la principal preocupación. César Lema, vecino del lugar, dijo que por ahora los buses suben y bajan por la misma ruta.
Explicó que cuando termine la obra les dijeron que solo quedará de subida, por lo que no saben si el bus seguirá entrando a su barrio o se quedará más abajo.
También contó que desde hace semanas los carros pasan por una quebrada muy angosta para salir de la zona. “No sabemos si después habrá un puente o una salida más amplia; dicen que para diciembre entregarán la obra, pero hasta que no esté terminada no pueden estar seguros de cómo funcionará”, señaló.
María Andrade, otra vecina, explicó que ahora salir del barrio toma mucho más tiempo que antes y que las autoridades ofrecieron abrir una calle, pero por ahora no existe ningún trabajo. Ella teme que cuando vuelvan las clases el problema sea mayor.
“Incorporarse a la Occidental tomaba dos minutos. Ahora, todos los vehículos de los barrios del sector vamos a tener que salir por la quebrada. Eso tomará alrededor de 15 minutos”.
Luis Torres, también vecino, señaló que la preocupación más grande es que se queden sin buses. Contó que el puente que usan ahora es muy angosto y no soporta buses grandes.
“Si no hay acceso, la gente tendrá que salir caminando hasta la Occidental, y eso significa inseguridad porque muchos tienen que madrugar y caminar de noche”, dijo.
La Secretaría de Movilidad detalló que el servicio se mantendrá durante los trabajos de construcción del nuevo intercambiador en el sector.
La obra, según cálculos de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), beneficiará a más de 45 000 residentes y a 73 000 vehículos que circulan diariamente por la zona.
Sin embargo, algunos especialistas cuestionan el proyecto.
Andrés Campaña, experto en movilidad, señaló que el redondel ya existente cumple una función similar y recomendó reforzar la infraestructura actual en lugar de construir un nuevo intercambiador. “Quito tiene necesidades más urgentes, como mejorar el acceso a los valles y la seguridad en la movilidad”, afirmó.
Guillermo Abad, exsecretario de Movilidad de Quito, opinó que el intercambiador solo trasladará la congestión hacia otras calles de la Mariana de Jesús. Dijo que la ciudad no soporta más infraestructura de este tipo porque ya está colapsada y propuso un control más estricto del estacionamiento frente al Hospital de la Policía.
Alfredo Banderas, también especialista en movilidad, explicó que uno de los problemas principales está en el estacionamiento desordenado en los alrededores del hospital. Sugirió habilitar ingresos secundarios al centro médico para evitar que los autos bloqueen un carril de bajada en la Mariana de Jesús.
La construcción del intercambiador comenzó el 15 de marzo de 2025 y avanza en su segunda etapa. Desde mediados de julio, las autoridades bloquearon un carril de ingreso desde la Occidental hacia la Mariana de Jesús. Para compensar esto, el Municipio cambió los sentidos de las calles Nicolás Arteta y Calisto, y esas modificaciones ya funcionan.
Además, desde el 28 de julio el tránsito en sentido sur a norte por la Occidental cerró por completo a la altura del punto en construcción. Los conductores circulan en contraflujo usando el carril del sentido contrario. Las autoridades recomiendan tomar rutas alternas por la Universitaria, La Gasca, Humberto Albornoz, Bartolomé de Las Casas, Juan Acevedo, América y 10 de Agosto.
El objetivo de este intercambiador es eliminar los semáforos en el cruce entre la Occidental y la Mariana de Jesús para que los vehículos pasen de forma más directa.
En noviembre de 2024, los habitantes de la zona pidieron explicaciones y suspendieron los trabajos. El 14 de enero de 2025, los dirigentes barriales y las autoridades municipales se reunieron.
En esa reunión, los vecinos aclararon que no se oponen a la obra, pero pidieron otras mejoras. Entre sus solicitudes estuvieron un paso peatonal que conecte la UTE con el barrio Las Casas, un puente más ancho en la calle Padre Damián, mejor control a los autos mal estacionados y una vía nueva hacia la calle Juan Pablo II.
Las autoridades prometieron estudiar esas ideas, aunque aclararon que no forman parte del diseño actual del intercambiador.
La Empresa de Obras Públicas anunció que la obra terminará en diciembre de 2025. Los barrios cercanos esperan saber si los buses seguirán entrando y si con el intercambiador el tráfico se reducirá o continuará igual.