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Habitantes de Quito vuelven a restaurantes, parques y centros comerciales, en el primer día en amarillo

Las personas que acudieron al patio de comidas de los centros comerciales deben usar mascarillas para ingresar a las instalaciones. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Las personas que acudieron al patio de comidas de los centros comerciales deben usar mascarillas para ingresar a las instalaciones. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Los restaurantes ubicados en la avenida República de El Salvador abrieron al público, con menos mesas disponibles por el distanciamiento social y con medidas de bioseguridad. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Pocos comensales se reencontraron el miércoles 3 de junio del 2020 con sus restaurantes favoritos, en la avenida República de El Salvador, en el norte de Quito, en el primer día de semáforo amarillo en medio de la emergencia sanitaria por el covid-19.

Se trata de una zona donde abundan locales de comida rápida y especialidades en comida italiana, de carnes, oriental, cafeterías y delicatessen. Varios de ellos estuvieron abiertos durante el confinamiento estricto, para ofrecer envíos a domicilio. Y este miércoles recibieron nuevamente a sus clientes en mesas más distanciadas. Todos usaban mascarillas y algunos también protectores faciales.

En la entrada de los locales había personal esperando que invitaba a la gente a mojar sus zapatos en desinfectantes colocados en bandejas metálicas. Con termómetro en mano tomaban la temperatura de los clientes que solo podían pasar si usaban mascarilla. Luego, cada persona debía desinfectar sus manos con alcohol o gel antibacterial.

En algunos restaurantes como La falda es de la vaca y Vía Partenope colocaron unos pedestales con botellas de gel antibacterial. Cada persona debía tomar un poco accionando un pedal. La idea era evitar que sus manos tuvieran contacto con el frasco del desinfectante.

¿Cómo era la circulación en la cuarentena vs. un día antes del semáforo amarillo en Quito?

Carlos Márquez, de La falda es de la vaca, contó que hasta las 13:30 tuvo un solo comensal, pero esperaba que pronto llegaran más. También tenía listos pedidos que enviaría a domicilio con motorizados de apps como Rappi, Glovo o Uber Eats. Decenas de ellos circulaban por esa avenida y otras como la De los Shyris, Portugal o Naciones Unidas, esperando por pedidos en un horario de alta demanda.

Abrieron a las 12:00 pero Márquez señala que están pensando variar su menú, agregar oferta de desayunos y abrir más temprano. En este restaurante se trabaja con productos frescos, dijo, y por ello al inicio del confinamiento tuvieron problemas para poder realizar su servicio a domicilio, por lo que debieron hacer cambios en su menú.

“No hemos tenido ningún despido, gracias a Dios, porque parte de nuestra filosofía es comprender que aquí trabajan seres humanos, que a pesar de muchas medidas que nos exija el Gobierno, son personas que tienen sus necesidades, familias y para nosotros dejarlos sin empleo no es una solución”, dice Márquez.

Por eso, las 15 personas que trabajan allí desde la apertura del local el 1 de mayo del 2019 siguen teniendo empleo, aunque ahora todos ganan menos. Por eso apela al Gobierno para ofrecer apoyo para negocios como el suyo, que tienen menos de dos años de antigüedad pero quieren mantenerse a flote.

Cerca está Vía Partenope, que hasta las 14:00 activó unas 10 mesas en la primera jornada trabajando. Antonio Bilotti es uno de los propietarios del restaurante que funciona hace 10 años. A ellos les ha tocado hacer nuevos productos, más opciones de salsas, pasta, pizza y otras alternativas para que la gente se las lleve a su casa y que terminen de prepararlas en sus domicilios, durante el semáforo rojo.

Aunque mantendrán el delivery, tiene esperanza de que todos “retomemos con más conciencia, con la sabiduría de ser más responsables, de darnos una oportunidad y esperemos que todo vaya bien”, dijo. Después del protocolo de ingreso, los meseros toman la orden, protegidos con mascarilla y le avisan al cliente que puede estar sin mascarilla en la mesa, no únicamente mientras come sino también durante su estancia en el restaurante. Deberá volver a usarla si desea ir al baño, a la caja o saldrá ya del local.

Las precauciones también se tomaron en patios de comidas de centros comerciales, como Quicentro Shopping, donde en la primera jornada abrieron cerca del 80% de locales. Algunos no lo hicieron todavía porque requerían hacer ajustes en sus protocolos de bioseguridad. En algunos el personal trabajaba en la señalética y organización de las perchas para abrir en los próximos días.

Las personas que acudieron al patio de comidas de los centros comerciales deben usar mascarillas para ingresar a las instalaciones. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Los locales que más acogida tuvieron fueron los de maquillajes, tiendas grandes de ropa y hasta joyerías, explica Stephanie Parodi, jefe nacional de auspicios y activaciones de Grupo DK. El centro comercial redujo sus puertas de ingreso y hay personal en los accesos que toma la temperatura de quienes entran, pidiéndoles que desinfecten sus zapatos y tengan conciencia de que adentro se cumplen las medidas de seguridad y puedan sentirse tranquilos mientras recorren los pasillos, dice.

El patio de comidas tiene mesas distanciadas y señalética para que la gente use rutas para caminar y no se choque con otros visitantes del lugar. Los clientes que circulaban por ese y todos los rincones del centro comercial tenían mascarillan y procuraba mantener distancia de los demás.

Los locales de joyería reabrieron el 3 de junio en los centros comerciales de Quito, tras el cambio de semáforo. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Kelly Bustamante, quien visitó el centro comercial, señala que “es una experiencia linda pero distinta retomar en parte lo que se vivía antes. Vinimos a dar una vuelta, no sabíamos que estaba abierto, pero me siento segura porque en todos los locales hay medidas de prevención”, cuenta. Cree que hay cosas que toda la ciudadanía debe mejorar, pero al menos en ese sector considera que se ve posible una reactivación ordenada.

Otro punto que recuperó parte de su movimiento fue el parque La Carolina. Allí, donde más gente se vio fue en las pistas para bicicletas. Jóvenes con sus pequeñas bicis hacían acrobacias, incluso algunos que dejaron por un momento sus maletas de Rappi para disfrutar de un tiempo de recreación al aire libre.

 

En el parque La Carolina se observó a gente que hacía deporte en la pista atlética y de bicicletas. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Sin embargo, aún no había movimiento habitual en otras zonas. Por ejemplo, aún estaban cerrados los kioskos de venta de alimentos y los juegos mecánicos. También había una cinta amarilla de peligro que impedía el paso por el puente sobre la laguna de La Carolina y los estacionamientos tenían gente trabajando pero aún no estaban disponibles para el público.

Debido a la reciente reactivación de trabajos de mantenimiento de parques y jardines, había montículos de césped cortado y se notaba la reciente poda de los arbustos cercanos a la pista de caminata y bicicletas. Por ahí, esporádicamente aparecían personas caminando entre dos.

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