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El suelo contaminado del sector La Pradera está en remediación

Con los trabajos de construcción del Metro se determinó el problema del derrame en la zona La Pradera. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

En 1990, las gasolineras eran diferentes a las actuales. Tenían, por ejemplo, los tanques de combustible enterrados y sin impermeabilización, por lo que había la posibilidad de que se dieran procesos corrosivos que podían romperlos. Entonces aparecían las fugas. Eso fue lo que ocurrió en el sector La Pradera, y que se pudo detectar con la construcción del Metro.

Cuando la tuneladora perforó el suelo para dar paso al túnel y llegó al sector de La Pradera, debió detenerse. Se encontró con que esa tierra estaba contaminada con combustible.

Desde 2013 la empresa hizo estudios para determinar el rango de afectación en el trazado del Metro.

Víctor Pérez, gerente de Responsabilidad Social de la entidad, y Adriana Paredes, directora ambiental del Metro, explican que hasta 2017 se generaron más de seis estudios técnicos de contaminación subterránea que permitieron identificar la contaminación por hidrocarburos en la zona. El trazado del Metro de 22 km atraviesa por cinco gasolineras, pero esta fue la única en la que hubo esa novedad.

Identificada la contaminación, se cercó el sitio y se determinó que había presencia de combustible desde los 13 hasta los 30 m de profundidad.

¿Qué encontraron?

Se hallaron hasta 20 000 partes de combustible por millón, cuando no se debía encontrar ninguna. Se debió dar tratamiento al suelo y a las aguas subterráneas. En total, se recuperaron 29 000 litros de combustible del subsuelo y se trataron 27 000 m³ de agua contaminada. Además, se dio tratamiento a 52 000 toneladas de suelo que fue extraído y remediado.

El hallazgo complicó la construcción. Técnicos del Metro explican que para poder intervenir se hizo el confinamiento de la estación con pilotes de hormigón (1 m de diámetro, por 30 m de profundidad) y columnas especiales para delimitar el área y evitar el ingreso de agua contaminada. Así, la estación quedó prácticamente blindada. Los trabajos costaron USD 14,78 millones adicionales, valor que fue asumido por el constructor.

Se calcula que la contaminación viene desde hace 30 años y aun cuando el Metro dio tratamiento a la zona en la que intervino, la contaminación persiste cerca de la estación. Y la Secretaría de Ambiente ha dispuesto que los responsables realicen planes de descontaminación ambiental.

Alicia Vallejo, directora de gestión de calidad ambiental de la Secretaría del Ambiente, dice que en esa zona, además del caso que detectó el Metro, hay otra estación que produjo inconvenientes, detectados en 2007. Añade que el problema se origina porque la normativa no consideraba aspectos que hoy se contemplan para el manejo de los combustibles y de su almacenamiento. Es a partir de 2002 que se emitió el reglamento para operaciones de hidrocarburos, en donde se les empezó a exigir, por ejemplo, que tengan doble cubierta del tanque de combustible y que esté dentro de un espacio impermeabilizado.

Vallejo explica que las dos gasolineras han presentado un programa de remediación, pero se trata de procesos largos. Una parte consiste en sacar toda el agua contaminada, pasarla por un proceso de filtración hasta que tenga los parámetros permitidos y descargarla al alcantarillado. La Secretaría se encarga del control.

Eduardo Espín, exdirector de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Central, explica que los hidrocarburos contienen compuestos orgánicos volátiles y que, si una persona está expuesta de manera permanente a ellos, puede tener una afectación en el sistema respiratorio. Incluso, dependiendo de la concentración, puede haber riesgo de una explosión.