Galo Ortega lucha en nombre del hijo que le arrebató la violencia

La última aventura de Don ‘Galito’ fue viajar en bicicleta hasta el hogar de Richard Carapaz, con quien se fotografió. Foto: Carlos Noriega / EL COMERCIO.

El día apenas comienza y Galo Ortega está en el parque de El Ejido de Quito. Son las 06:00 y su figura se divisa junto a una bicicleta de ruta.

Viste un buzo con la imagen de Javier, Paúl y Efraín, el equipo periodístico de Diario EL COMERCIO que fue secuestrado y posteriormente asesinado en 2018. Su rostro es de felicidad, pero todo cambia cuando recuerda a su hijo Javier o ‘Juanito’, como él le decía.

En su pecho siempre lleva una bolsita de tela en donde guarda la credencial de Javier. “Esto es mi motor”, dice mientras la acaricia y cuenta que la obtuvo cuando la Policía colombiana recuperó los cuerpos de los tres comunicadores. “Cuando me la entregaron tenía mal olor por los días que permaneció en el pecho de mi hijo, pero luego la limpie y hoy la llevo a todos lados”, relata.

Galo Ortega es un hombre de 70 años. Desde que Javier murió, su refugio ha sido el deporte. Ha concursado en al menos ocho carreras de atletismo y ciclismo.

En cada competición recuerda a su hijo y dice que eso le da fuerza para llegar a la meta. La imagen de Javier sigue en su memoria y en su casa hay retratos de él por todos lados. En la mesa de la sala está un álbum de fotos. En la portada está el rostro de Javier. Es una imagen que fue captada en la frontera norte, días antes de que fuera raptado por alias ‘Guacho’, un disidente de la extinta guerrilla de las FARC.

A cuatro años de la muerte de su hijo, dice que el Gobierno ecuatoriano no ha podido esclarecer los hechos y su responsabilidad. Lo único que conoce es que fue secuestrado en territorio ecuatoriano y llevado a Colombia.

Además, fue raptado en Mataje, una zona fronteriza de Esmeraldas, a la que accedió con autorización de John Merlo, el entonces comandante de las Fuerzas Armadas ecuatorianas (FF.AA.) que era el encargado de las operaciones en la frontera norte.

Don ‘Galito’ vive desilusionado del discurso gubernamental. “Ni en el gobierno de Lenín Moreno ni tampoco en el mandato de Guillermo Lasso nos han dado respuestas”, señala.

La última vez que el Presidente de la República fue increpado por las investigaciones de este caso fue en la Cumbre de la Américas en Estados Unidos. Allí Fernando del Rincón, periodista de la cadena internacional CNN, le pidió al Jefe de Estado que desclasifique la información del secuestro y asesinato del equipo periodístico.

La respuesta del Mandatario fue que lo haría en el próximo Consejo de Seguridad del Estado. Este organismo no se ha reunido en meses. Ni siquiera fue convocado en el último paro nacional ni tampoco por la crisis carcelaria.

“Señor Presidente, cumpla con su palabra. El pueblo ecuatoriano merece conocer la verdad sobre el crimen de mi hijo Javier y de sus compañeros Paúl y Efraín. Nosotros no los olvidamos”, dice.

Por eso, para mantener viva su memoria, don ‘Galito’ sigue acumulando kilómetros en carreras. En cada travesía lleva la foto de Javier, Efraín y Paúl.

Su última aventura fue recorrer en bicicleta desde Quito hasta Carchi. Salió el viernes y llegó el sábado. Su destino final fue Playa Alta, hogar del campeón olímpico Richard Carapaz. Lo conoció y lo abrazó. Juntos subieron una foto por la memoria de Javier y sus compañeros de trabajo.

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