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El feriado del 1 de mayo del 2019 fue inusual en Quito

Personas disfrutaron de paseos en la laguna del parque de La Carolina, en el norte de Quito, este 1 de mayo del 2019. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Personas disfrutaron de paseos en la laguna del parque de La Carolina, en el norte de Quito, este 1 de mayo del 2019. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Decenas de personas disfrutaron del descanso de este miércoles 1 de mayo del 2019, en el parque de La Carolina, en el norte de Quito. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Mientras las puertas del Banco de Guayaquil, en la avenida Amazonas y República (norte de Quito), estaban cerradas, los usuarios del seguro médico y hospitalario de Humana, ubicado a tres cuadras hacia el norte, recibían atención con normalidad, hasta las 12:30 de este miércoles 1 de mayo, decretado como feriado nacional.

Sus empleados empezaron a salir a esa hora, porque la empresa optó por trabajar media jornada. Para Fabián Velasco, la decisión de Humana y otras empresas fue la correcta, porque cree que el país necesita trabajar, aunque fuera solo media jornada.

Por su parte, la Asociación de Bancos Privados del Ecuador aplicó en esta jornada los mismos horarios de atención que tendrá el viernes 3 de mayo: de 10:00 a 14:00, únicamente en sus sucursales dentro de centros comerciales. Las demás, no se abren.

Este fue un día de asueto atípico. Desde diciembre del 2016, rige una ley de feriados que dispone que cuando una fecha conmemorativa cae en miércoles o jueves, el día de descanso se trasladará al viernes. Por eso, esta semana el 3 de mayo es día libre obligatorio. Pero el presidente Lenín Moreno emitió un decreto para que tampoco este 1 de mayo del 2019 se trabajara.

Uno de los puntos de concentración de gente fue el parque La Carolina, en el norte de Quito, que a las 11:20 tenía casi llenos todos sus estacionamientos. El de la Amazonas y República ya estaba a tope. En el de la Cruz del Papa, que es administrado por el Centro de Exposiciones Quito, aún había unos pocos sitios.

Personas disfrutaron de paseos en la laguna del parque de La Carolina, en el norte de Quito, este 1 de mayo del 2019. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Sin embargo, la afluencia no fue similar a la de un fin de semana o feriado normal. Sara Muilema dijo que desde las 09:30 hasta las 11:30 hubo afluencia pero no la esperada. Había flujo de visitantes que entraban incluso con bicicletas en el cajón de la camioneta, así como de oficinistas que iban a trabajan en algunas de las firmas que decidieron no acatar el decreto.

Rosario Sáez alquila un inflable en el parque, a un costo de USD 1 por 20 minutos de uso. Solo lo saca en fines de semana y feriado, pero el movimiento esta mañana fue bajo con relación al resto de días libres. “Nuestro trabajo es este y nos toca salir y aguantar todo”. Por eso dijo que se quedaría hasta el final de la tarde para conseguir más clientes. A las 11:35 apenas unos seis niños habían pasado por las resbaladeras y demás juegos del inflable.

Cerca, un grupo de niños estaba en un entrenamiento de BMX sin pedales. Massimiliano, de 4 años, era uno de ellos. Usualmente, su entrenamientro entre semana empieza a las 15:30, pero este 1 de mayo Pietro Graziani llevó al pequeño a las 10:30, que es el horario de fines de semana. Como un constante usuario del parque, Graziani dijo si bien había gente en todas las áreas, la afluencia no fue muy distinta a lo común.

Uno de los principales atractivos de La Carolina es la laguna. Pasear en ella cuesta USD 4,90 la hora por alquilar un bote que se mueve a pedal y que soporta a dos adultos y dos niños de hasta 8 años. Richard Benavides dijo que esta es una jornada movida, con relación a otras entre semana, pero menos que en un fin de semana común. El negocio está abierto de 10:00 a 18:00 y hasta las 11:50 había atendido a unas 60 personas. En otros feriados, podría recibir a unas 150 aproximadamente.

Pedro Loor trabaja como ‘freelance’ y decidió no laborar esta miércoles, porque es una jornada irregular. Para él es bueno que la gente tenga chance de salir con su familia y descansar, pero cree que era suficiente con el feriado del viernes o, en su defecto, podía haberse cambiado el descanso al miércoles y no duplicarlo.

Las familias disfrutaron de este feriado improvisado y, debido a lo atropellado del cambio (primero se trabajaba el día completo, luego hasta el mediodía y luego se decretró descanso total) no pudieron ir más lejos o planear otras actividades. Édison Yauri trabaja en el área de distribución de una revista. Disfrutó de pasear con sus hijos y nieta, pero le parece mal que se hagan cambios a última hora y que los empleados deban recuperar horas. “Hubiésemos trabajado todos el 1 y descansado el viernes y no pasaba nada”, dijo, mientras su nieta le llamaba para tomar su mano y continuar el paseo por La Carolina.

En otros sectores de la ciudad también hubo empresas trabajando. Por ejemplo, una firma orientada a la construcción, que está en la parroquia de Calderón, decidió que todos los trabajadores cumplirían una jornada regular. Sebastián Jarrín, uno de los empleados, dijo que son alrededor de 100 colaboradores que cumplirían normalmente sus turnos.

“Decidimos trabajar porque no se puede parar una planta de un momento a otro. Eso tiene un costo alto. Preferimos seguir produciendo y aportando al desarrollo del país”, dijo. Además, la medida era contraproducente porque la opción de recuperar la jornada en un sábado significaba sacrificar tiempo con la familia. El área administrativa de esa empresa descansará el viernes, en el feriado regular. Las áreas operativas cumplirán los turnos usualmente previstos.

En el sur, uno de los puntos que más gente atrajo fue el Centro Comercial El Recreo. Alrededor de las 13:30, la avenida Maldonado estaba congestionada a la altura de este lugar. Un grupo de agentes de tránsito intentaba organizar el tránsito, pero algunos buses ocupaban el carril izquierdo y taxistas se paraban para esperar pasajeros. Otros conductores hacían doble fila para ingresar al parqueadero, a pesar de que había conos que señalaban que no había paso por esa entrada y debían avanzar.