5 de September de 2011 00:02

Las familias se reúnen antes de clases

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Ayer, el último día antes de regresar a clases, fue una jornada tranquila para los padres y sus hijos. Tres parques –Metropolitano, Itchimbía y Cuscungo- tenían una afluencia mediana de familias que disfrutaban del domingo, antes de iniciar el calendario escolar en la Sierra.

Uno de los casos era Daniel Andrade, quien estaba en el Parque Metropolitano con sus dos hijos, José y Laura. Los niños dicen que sus vacaciones fueron divertidas, ya que asistieron a un curso de vacaciones recreativas.

Allí, dicen los niños, nadaron, montaron a caballo, visitaron la granja, hicieron postres… Para Andrade, estos cursos, que costaron USD 125 por niño, son una inversión para que aprendan y no se queden viendo TV.

A unos 50 metros de Andrade estaba Claudia Ramírez, quien volaba cometas con su hijo Nicolás. Asegura que pagar un curso de verano es difícil, porque la compra de útiles, uniformes y la matrícula, no le dejan ingresos para pagar esos cursos. Sin embargo, sacaba tiempo todos los días para llevar a su hijos al parque o ir los fines de semana a las piscinas del área metropolitana.

En el parque Itchimbía también estaban familias volando cometas. Juan Carlos Yánez, padre de cuatro menores de edad, relató que sus hijos pasaron en la casa viendo TV, porque no podía pagar los cursos vacacionales de todos.

Eso sí, los fines de semana van al parque a volar cometas, para que se distraigan un rato. Añadió que entre materiales para el colegio y uniformes gastó cerca de USD 520 por los cuatro niños.

Sofía Murcia tiene 8 años y relató que sus vacaciones fueron divertidas, porque salió con su familia de viaje a la playa. Su madre, Paula Cardoso, dice que con su esposo organizan para sacar los 15 días de vacaciones, y así pasar con su hija. Este año visitaron la provincia de Manabí. El resto de las vacaciones de Sofía la inscribieron en clases de natación.

En el parque Cuscungo (sur) también estaban unas seis familias disfrutando del domingo antes del regreso a clases. Uno de ellos, Francisco Cruz, dijo que los parques públicos son una alternativa para que sus hijos Santiago y Rodrigo, se divirtieran en las vacaciones, ya que por los costos es muy difícil enviarlos a cursos recreativos. Daniel y Santiago dijeron que se sienten contentos de entrar a clases, porque ya quieren aprender cosas nuevas.

Ayer estuvieron en la compra de los útiles escolares y aseguraron que “en las papelerías había filas de unas 15 personas para ingresar”. Aceptó que “es culpa de los que dejamos hasta el final la compra, ya que los colegios dan la lista con un mes de anticipación”.

Ese no fue el caso de Clara Ruales, quien adquirió los cuadernos, libros, etc., de su hijo hace 20 días. “La compra fue ágil”, dice esta quiteña mientras vuela una cometa de Batman en el parque Itchimbía. Joaquín, su hijo se 10 años, manifiesta estar feliz con el regreso a las clases, porque extraña a sus compañeros de aula.

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