30 de September de 2010 00:00

El control a la venta de perros es escaso en las calles de la ciudad

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Redacción Quito

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Dana Cañizares soñaba con tener una mascota en casa. Su madre, Daniela Paz, evadía constantemente el pedido de la niña. Sabía la responsabilidad que se asume al tener un animal.

El anterior sábado, mientras caminaban por el Parque Lineal del Sur, en el puente del centro comercial El Recreo, la niña se aficionó de un cachorro de raza french poodle. Su madre no tuvo otra opción que comprarlo. Le costó USD 20. La niña le puso el nombre Pequeño.

En ese lugar , todos los fines de semana, entre las 10:00 y las 14:00, personas en auto y a pie ofertan perros y gatos. Esta comercialización se realiza sin ningún tipo de control.

El artículo 415 de la Constitución del Ecuador señala que los gobiernos autónomos descentralizados (municipios) “adoptarán políticas integrales y participativas que permitan regular el manejo de la fauna urbana”.

fakeFCKRemoveDentro del Distrito Metropolitano, el control a la comercialización de animales ha sido escaso, según el concejal Norman Wray.

Por ello, dentro de la nueva ordenanza para la tenencia de mascotas, en el artículo 6, literal f, se prohíbe “comercializar animales domésticos y de compañía de manera ambulatoria”.

Wray propone que se establezca un registro canino, para evitar que los dueños de los perros los dejen botados. Además, se planteará un sistema de control para la venta de canes con un registro de los criaderos.

Lorena Sánchez, directora de Protección Animal Ecuador, aseguró que la venta de mascotas en las calles es uno de los problemas más graves, por la falta de control. Considera que la venta de perros solo es vista como una actividad económica.

“En esta actividad, el perro deja de ser un ser vivo para convertirse en un objeto”.

Otro sitio donde la comercialización de mascotas se realiza sin restricción es en el redondel de Cumbayá. En ese lugar, los fines de semana se ofertan cachorros de raza. Otro punto es un terreno abandonado ubicado a un lado de la Edmundo Carvajal, en la subida al centro comercial El Bosque. También en mercados y plazas del centro.

Cecilia Tamayo, secretaria de Salud del Municipio, considera que se debe fomentar la responsabilidad de las personas con las mascotas. La razón es que cuando son adquiridas necesitan hogar, abrigo y alimentación.

Tamayo dijo que existen riesgos al comprar un animal en sitios no autorizados.

“Si los cachorros no han sido desparasitados o no han sido vacunados, pueden transmitir enfermedades como la lectospirosis (puede causar insuficiencia renal, hemorragias y afectación de las meninges) o un virus llamado toxocara (puede generar afectaciones a diversos órganos incluyendo la vista)”.

El perro que adquirió Paz empezó a debilitarse a los dos días. Ella no exigió un certificado veterinario y no estuvo asesorada sobre las vacunas que debía recibir Pequeño. El perro murió a los tres días, ahora Dana ya no desea tener otro animal.

Diego Pérez, gerente del Comisariato de las Mascotas, sugirió que antes de adquirir un cachorro, la persona debe asegurarse de que haya sido vacunado contra el moquillo y que esté desparasitado. En ese local se venden 300 perros al mes.

“En la calle muchos animales no tienen las vacunas. Los clientes son engañados debido a que se venden unas razas por otras”.

La Comisión municipal recoge las sugerencias

La Comisión de Salud del Concejo Metropolitano es la encargada de receptar las observaciones al proyecto de ordenanza sobre la tenencia y manejo de perros, aprobado en primer debate.

Esta Comisión está integrada por los concejales Marco Ponce, Norman Wray y Macarena Valarezo (presidenta). Ellos trabajan recogiendo las opiniones del resto de ediles y de las organizaciones dedicadas al manejo y cuidado canino.

Uno de los grupos que presentó observaciones, el pasado martes, fue la Asociación Ecuatoriana de Registros Caninos (Aercan). Esta organización dedicada a fomentar el desarrollo, crianza y selección de las razas puras en el país cuestionó el capítulo IV, referente a la circulación de animales domésticos en espacios públicos.

El artículo 11, numeral 2, obliga el uso de bozal en los considerados perros fuertes: aquellos que pesen más de 25 kg o midan más de 45 cm de altura a la cruz.

Según Aercan, en ninguna legislación del mundo se exige el uso de bozal a ejemplares altamente inofensivos como labradores retriever, golden retriever, springer spaniel, bassett hound, entre otros.

Marco Ponce, integrante de la Comisión, explica que la ordenanza pudiera registrar algunos cambios, pero aclara que la redacción sobre el uso del bozal, tal como está, se hizo en base a una norma internacional. “Debe primar el criterio de la mayoría de la población”, aseguró.

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