17 de January de 2012 00:03

Un centro católico de obreros

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Días atrás, el Alcalde de Quito entregó a la ciudad la reconstituida avenida 24 de Mayo, que recuerda la fecha en la cual, el año 1822, se libró, en las faldas del Pichincha, la batalla en la que las tropas comandadas por Antonio José de Sucre alcanzaron la victoria contra el Ejército español. Consiguiéndose así la independencia de la que se llamaba Real Audiencia de Quito.

La tradicional avenida quiteña se localiza hoy sobre el relleno de la antigua quebrada de Ullaguangayacu (de los Gallinazos), que demoró en ejecutarse algo más de 20 años.

El inicio se remonta a 1899, durante la época de la hegemonía liberal, derivada del triunfo de la Revolución que acaudilló Eloy Alfaro (1842-1912). Para entonces, la antigua quebrada era conocida con el nombre de Jerusalén y constituía el límite sur de la ciudad.

En su época de origen, La 24 lució su clara fisonomía europeizante, como alameda y bulevar. Bordeaban sus lados varias casas. Y también se localizaron edificaciones como la Cervecería La Victoria, el Teatro Puerta del Sol, que incluía una sala de patinaje para las élites y que décadas más tarde pasaría a ser un cine popular, el Teatro Avenida, la Capilla del Robo, el Monumento a los Héroes Ignotos, realizado por Francisco Durini.

Precisamente en el lugar donde se encuentra la pequeña Capilla del Robo, también se ubica una edificación en la cual consta una placa que recuerda que en 1906 se fundó y funcionó allí el Centro Católico de Obreros (CCO), entidad promovida por jóvenes sindicalistas y conservadores quiteños, que encontraron apoyo en las jerarquías eclesiásticas. Entre esos fundadores estuvieron Jacinto Jijón y Caamaño, Julio Tobar Donoso y Manuel Sotomayor y Luna.

El CCO se integró fundamentalmente con artesanos, aunque los promotores católicos pertenecían a la élite dominante de la ciudad. En esencia, la organización obrera de aquella época pretendía agrupar a los trabajadores de Quito bajo el manto ideológico tanto conservador como religioso.

La CCO políticamente se había formado para contrarrestar y combatir al liberalismo y a su creciente influencia entre las masas, que los conservadores y la Iglesia Católica consideraban como perniciosa y condenable.

Por otra parte, el CCO es una agrupación antecesora al nacimiento de la Confederación Ecuatoriana de Obreros Católicos (CEDOC), constituida en 1938 como la primera gran central sindical de Ecuador.

En esta nueva época no solo se trataba de contrarrestar al liberalismo, sino, con mayor claridad, de combatir al comunismo, que había aparecido en Ecuador por intermedio del Partido Socialista (1926) y del Partido Comunista (1931), que se dedicaron a crear sindicatos, con los cuales se inauguraban la lucha de clases en el país.

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