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Entre 40% y 50% de las vías de la capital necesita un cambio integral

En la calle Luis Godín, intersección con la Solano, sector de La Vicentina, el asfalto está deteriorado.

En el ala izquierda de un galpón, 10 personas trabajan para determinar la calidad de la mezcla asfáltica que se usa en las calles de Quito. Es el Laboratorio de Suelos de la Empresa de Obras Públicas (Epmmop), que se encarga de fiscalizar el tipo de materiales.  

Víctor Molina es el jefe del laboratorio, ubicado en Chiriyacu, en el sur. También trabajan allí otros dos ingenieros civiles y una ingeniera química. Hay una secretaria y cinco ayudantes.   

No hay grandes herramientas. Más bien usan máquinas pequeñas. Por ejemplo, el ripio, la arena y el asfalto se mezclan en una especie de ollas. Molina explica que la temperatura debe ser específica porque el material puede volverse o muy líquido o muy viscoso.  

Después se conforman las briquetas. Son unos círculos hechos con la mezcla asfáltica que, al secarse, permiten establecer su peso. Después, se los somete a la presión en otra máquina para ver su resistencia y estabilidad.

Actualmente, en ese laboratorio se fiscaliza el avance de dos proyectos. Uno de ellos es la rehabilitación de la calle Sodiro, en la Tola (centro). Se ejecuta por administración directa de la Epmmop.

Molina explica que su trabajo consiste en identificar si el asfalto cumple con las especificaciones de vacíos en la mezcla, vacíos en el agregado mineral, vacíos llenos de asfalto, la estabilidad y el flujo.  

Hay dos momentos para hacer el control. Los fiscalizadores de la Epmmop acuden a la fábrica de los contratistas para colocar las especificaciones en las máquinas. Después, con el inicio del trabajo, toman muestras mientras avanza el bacheo o repavimentación.   

En el segundo caso, al análisis no puede tardar más de 24 horas debido al avance de la intervención en la vía. “No nos podemos demorar, porque mientras analizamos, la maquinaria avanza y ningún contratista va a aceptar que deba levantarse todo”, dice Molina.  

Jorge Merlo, gerente de la Epmmop, explica que el bacheo es una medida provisional y, según él, lo que se necesita es una intervención integral.  

Los datos de la empresa municipal muestran que entre 40% yl 50% de las vías de la capital necesita un cambio integral. Esto de acuerdo con los estudios hechos en el último trimestre de 2021.  

El Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha dice que se debe realizar estudios sobre la situación real de las vías. Su presidente, Sigifredo Aldaz, comenta que han hecho la sugerencia al Municipio.  

Además, según Aldaz, para que las vías no se deterioren rápidamente se debe realizar un mantenimiento adecuado. De hacerlo, una calle puede tener una vida útil de al menos 10 años. 

Merlo, sin especificar cuántas o cuáles, señala que hay vías con menos de un año que ya presentan fisuras. Entonces, ¿para qué sirve el control del laboratorio? Según Merlo, en anteriores administraciones no se hicieron estudios y solo se cambió la carpeta. Por eso el deterioro de las vías.

En el Laboratorio, el equipo revisa las últimas briquetas del día. Otras las tienen que dejar en remojo. Molina comenta que ellos emiten la información de lo que encuentran para dejar constancia para el futuro. Es útil en caso de que otra administración argumente que la actual no hizo los estudios.

El Concejo aprobó un presupuesto de USD 100 millones para la Epmmop, en 2022. La mayoría se destinará para vías. Hay cinco paquetes de calles (50 km) que están en proceso de adjudicación para la rehabilitación.