6 de July de 2012 00:03

Árboles centenarios son talados en la urbe quiteña

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Las obras impulsadas por el Municipio están cambiando la imagen de la ciudad. En los sectores de La Mariscal, San Carlos y La Carolina se han talado árboles para soterrar los cables o ampliar el bulevar de la Naciones Unidas. Los lugares que ocupaban los frondosos árboles, ahora están despejados. En el suelo hay ramas marchitas, pedazos de troncos y raíces secas.

En La Mariscal, el soterramiento de cables se inició el pasado martes. La intervención empezó en la calle Vicente Ramón Roca, entre la av. Amazonas y Juan León Mera. En ese tramo había 11 árboles. Ayer quedaban solo seis. El resto yacían en el piso. Las raíces de los tilos, que ocupaban una parte de la acera, estaban secas.

Un obrero comentó que tenían la disposición de cortar estas plantas. Aseguró que la tala no fue difícil, porque el tronco de los tilos no es tan grueso. A medida que avance el trabajo en el sector se cortarán otras especies.

Javier Arroyo, gerente de la Unidad de Espacio Público de la Empresa Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), aseguró que solo se talarán los árboles que hayan cumplido su ciclo de vida o que estén enfermos.

Vicente Montoya, morador del sector, comentó que siente tristeza que se hayan cortado los árboles. Los ha visto crecer desde hace 15 años. Cuando hacía mucho sol, le proporcionaban sombra. “Se trata de seres vivos que purificaban el aire de la ciudad”.

Cuando concluya la obra está previsto que el Municipio homogenice el arbolado. Se plantarán especies nativas como cepillos, arrayán, arupos, entre otros.

Más al norte, en el sector de La Carolina, el panorama se repite. En la av. Naciones Unidas, entre la Amazonas y Japón, se contaron 18 árboles. De estos, 13 fueron talados. La base de los gruesos troncos están aún bajo tierra. Allí también se cortó el césped. Por esa razón, la tierra estaba expuesta. En ciertos tramos permanecía parte de la vegetación muerta.

Luis Guzmán, morador, indicó que los árboles tenían 80 años. Durante toda su vida (68 años) fue testigo del crecimiento de estas plantas. Aseguró que desde esta semana el paisaje cambió. “Los arbustos quedaron hecho leña”.

La Epmmop informó que la madera de los árboles talados se reutiliza en obras de arte, esculturas, encofrados, estructuras y mobiliario de parques. Otras especies son trasplantadas.

El Colectivo Quito Yo me Apunto recurrió a las redes sociales para expresar su rechazo a la tala de los árboles. Ricardo Buitrón, integrante, comentó que desde hace dos años han recibido varias denuncias. Según sus registros, los sitios donde se ha perdido vegetación son El Batán, parque Costa Rica, ciudadela de la FAE, La Mariscal, San Carlos, av. Gaspar de Villarroel, av. Manuel Córdova Galarza, El Tingo, plaza Gabriela Mistral, Iñaquito, calle De los Rosales, av. República de El Salvador, Suecia, Finlandia. “Es imposible cuantificar cuántas especies han sido cortadas”.

Este Diario solicitó a la Unidad de Espacio Público información sobre el número de árboles talados, hasta el cierre de esta edición no se atendió el pedido.

Sobre las aceras y el parterre de la av. Mariscal Sucre se destaca el verde. En sentido sur-norte se aprecian árboles (álamos) de varios tamaños, césped y flores en la mitad de la vía. Sin embargo, al llegar a San Carlos, a la altura de la Agencia Nacional de Tránsito, este paisaje cambia. Las veredas y el parterre lucen desiertos. En 200 m solo hay tierra y maquinaria.

Nuevos sembríos marchitan

El sector donde primero se realizó el soterramiento de cables fue en la av. República de El Salvador. Las palmeras, álamos y cipreses fueron reemplazados por arbustos pequeños de aproximadamente 1,80 de altura.

Se plantaron  alrededor de 81 plantas entre arrayanes, arupos y cepillos. Sin embargo, hay árboles en malas condiciones. Frente al Colegio Benalcázar hay unas seis plantas que lucen marchitas. Las hojas están secas.

En la calle Finlandia, el Municipio también ha reemplazado los árboles que existían en el sitio. En un inicio, los moradores se resistieron a la tala. Colocaron carteles en los árboles para rechazar la medida. Esto no frenó la decisión de las autoridades.

En lugar de los  álamos se plantó arrayanes. En una cuadra de la calle se sembraron 27 arrayanes.  Estos miden en promedio 1,60 m.  Al igual que en la República de El Salvador, hay siete plantas que lucen marchitas. Las hojas son cafés y están esparcidas por las calles.

Yagna Crovella, moradora del sector, comentó que perdieron la batalla para defender la vegetación. “Los árboles que teníamos eran el hábitat de colibríes y mirlos. Los que sembraron apenas alcanzarán a sobrevivir”.
  
Los árboles que siembran los técnicos del Municipio están colocados en maceteros de cemento, de 69 x 66 cm.

El Cabildo cuenta con un vivero donde se impulsa la conservación de especies nativas de la ciudad. Los representantes de Espacio Público aseguraron que hay 1303 árboles que serán plantados en la República de El Salvador, luego del soterramiento de los cables.
 

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