27 de octubre de 2019 00:00

Quito tiene la tasa más alta de pobreza a escala nacional

Albañiles se reúnen en la Plaza de la Victoria, en el centro, para ser llevados a trabajar. Foto: Armando Prado/ EL COMERCIO

Albañiles se reúnen en la Plaza de la Victoria, en el centro, para ser llevados a trabajar. Foto: Armando Prado/ EL COMERCIO

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Patricia Carolina González
Redactora patriciag@elcomercio.com (I)

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La Plaza de la Victoria, en el Centro de Quito, cada mañana es el lugar de encuentro de grupos de hombres que se dedican a la construcción y esperan ser llevados a trabajar.

El pasado viernes, unas 15 personas rodeaban la pileta; algunas conversaban entre sí y otras jugaban cartas para hacer menos amarga la espera.

Juan Córdoba Sánchez, de 53 años, era uno de ellos; llevaba consigo una mochila con sus herramientas de trabajo. Se desempeña como albañil desde que el sucre era la moneda oficial de el país. Cuenta que cada vez es más complicado conseguir trabajo. De no correr con suerte, el viernes sería el quinto día de la semana que no laboró. Durante el paro reciente, tampoco lo logró.

Su trabajo se paga por jornada. En ocasiones se lo llevan a obras en Guayaquil, Quevedo o Esmeraldas por varios días, y le pagan USD 20 por día. “Al mes, de repente salgo con USD 100 o 200”, dice.

Córdoba vive en una casa del barrio La Colmena, en el Centro de Quito, junto a su madre, de 93 años, que padece de una discapacidad visual, y una sobrina de 16 años. Por el arriendo de la vivienda paga USD 60. “Ya mismo se cae. Dios quiera no pase nada”, cuenta.

Al contar con un ingreso menor a USD 2,83 al día, esta familia se ubica por debajo de la línea de pobreza. Once de cada 100 capitalinos se encontraban en esta condición hasta septiembre pasado.

Con ello, Quito se ubicó como la ciudad con mayor tasa de pobreza, dentro de la muestra de cinco urbes principales, que incluye la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo del Instituto Nacional de Estadística y
Censos
(INEC).

La cifra de pobreza en Quito es un reflejo de los indicadores laborales, explicó Nicolás Acosta, catedrático de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

En el último año (septiembre 2018 - septiembre 2019), la tasa de subempleo (empleo precario) subió de forma significativa en la capital. Esta cifra se ubicó en 12,4% en septiembre de este año, tres puntos más que igual mes del 2018. Y ocho de cada 100 quiteños están en el desempleo, casi el doble de la cifra nacional, que es de cinco por cada 100 personas.

El indicador de pobreza se ha incrementando desde diciembre del 2013 en Quito. Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, recuerda que Quito ha sido una de las ciudades más beneficiadas del gasto público. En consecuencia, al reducirse el gasto, las empresas que proveían al Fisco también se ven afectadas. “Esto genera una cadena que se refleja en deterioro del empleo pleno y alza de la pobreza”.

Una de las actividades que se ven afectadas por la disminución del gasto público es la construcción, que en el segundo trimestre del año tuvo un decrecimiento del 0,2%, según datos del Banco Central.

“La única manera de evitar el ajuste económico es ser prudente en la bonanza, pero eso ya no se hizo. En este momento todos los ciudadanos tenemos que asumir el costo del ajuste para poder poner en orden la economía; mientras no corrijamos los desequilibrios fiscales y los problemas de competitividad, la economía va a seguir estancada”, advierte Burneo.

Los ciudadanos extranjeros forman parte de las estadísticas de pobreza del INEC.

Los pocos ingresos que recibe al mes la familia de Mirtha Riva –proveniente del estado Aragua, al centro norte de Venezuela– también la ubica debajo del índice de pobreza. Riva vive junto a su hija, nieta y bisnieto en un humilde hogar, en un barrio de la capital. El viernes pasado, Mirtha, de 65 años, cuidaba de su bisnieto de cinco meses, mientras cocinaba unos tallarines con atún para el almuerzo.

Su hija, Merlyn Belisario, es ayudante en un taller que fabrica cocinas industriales. Al mes percibe en promedio USD 126 porque solo labora unas pocas horas cada día. Este ingreso se complementa con el de la nieta de Mirtha, que trabaja en una heladería en el centro. Por cada cono que venda, le pagan USD 0,40. Por día hace unos USD 3, aunque los sábados puede llegar a 10.

“A veces no tenemos ni con qué pagar el arriendo (USD 90 al mes). Cuando es así, no alcanza ni para el mercado y solo comemos espagueti con mantequilla”, cuenta Mirtha, en el sofá de su casa.

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