5 de octubre de 2019 00:00

Vecinos blindan sus viviendas ante asaltos

Gladis Ordóñez sufrió un asalto hace cinco años y eso la obligó a montar un sistema completo de monitoreo. Arriba aparece la cámara que instaló luego del ataque. Fotos: Armando Prado / EL COMERCIO

Gladis Ordóñez sufrió un asalto hace cinco años y eso la obligó a montar un sistema completo de monitoreo. Arriba aparece la cámara que instaló luego del ataque. Fotos: Armando Prado / EL COMERCIO

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Diego Puente

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Dos personas irrumpieron en la casa de David Lusiña en el barrio de La Santiago, en el sur de Quito, y se llevaron dinero, joyas y una consola de Play Station. Él cree que los sospechosos treparon por la cerca metálica, forzaron la seguridad de la puerta interna y se llevaron lo primero que vieron.

Un informe oficial muestra que durante los sábados, domingos y miércoles se perpetran más hechos de este tipo.

La casa de Lusiña fue robada mientras él estaba en misa, un domingo al mediodía.

5 448 robos a domicilio registró la Policía en los primeros seis meses de este año.

En un recorrido por la calle Tabiazo, en el sur, se ven distintos métodos que se utilizan para proteger las viviendas.

Juan Mestanza dio indicaciones a un albañil para que suba dos líneas de bloques en el cercado de su casa. Él fue víctima de robo hace dos semanas. Su casa colinda con otra vivienda que también optó por subir la altura del muro y colocar botellas rotas en el friso. Las obras costaron USD 70.

En la misma calle, en el conjunto Ribera II, optaron por instalar un cercado eléctrico.

El presidente del condominio, Augusto Ortega, señala que los robos al interior bajaron desde la instalación.

Las familias que viven en las 70 casas pagan un promedio de USD 5 cada una para el mantenimiento.

El costo de la instalación de un cercado eléctrico varía. En el mercado se puede encontrar desde los USD 8 hasta los USD 15 el metro lineal.

En el norte de la ciudad, en la entrada al Comité del Pueblo, Gabriel Jiménez de la empresa AnderSeguridad instaló una cerca el pasado miércoles.
El trabajo consistió en colocar tubos separados cada tres metros y cinco líneas de alambre tensado por templadores.

Esto se instala a un sistema que emite golpes de corriente.
El dueño de casa, Joaquín Cubides, tomó la decisión de reforzar la seguridad luego de que dos hombres ingresaran por las rejas al segundo piso. A él no le gusta tener su casa cercada, pero lo ve necesario.

María Loor Andrade, de High Security, tiene entre 10 y 15 pedidos para las cercas al mes. La demanda aumentó desde que empezó con la empresa hace seis años.

Las cercas están provistas con un sistema de alarma que se activa si alguien o algo corta el fluido eléctrico o los cables.

Según la presidenta de la Federación de Barrios de Quito, Digna Barcia, la ciudad sufre un proceso de amurallamiento y cada vez son más los hogares que optan por servicios de seguridad. Ella señala que la solución no consiste en encerrarse sino en que se fortalezcan los programas comunitarios para que la gente pueda usar los espacios públicos.

Con esto coinciden policías de San Roque y La Gatazo que ven que los vecinos invierten para sentirse más seguros.

Una encuesta de la empresa Cedatos reveló que el 48,6% de consultados en Quito se sienten temerosos de ser atacados por la delincuencia dentro de casa. Los datos corresponden a 480 personas entrevistadas en diferentes barrios de la ciudad.

En otro sector de Quito, en la calle Latacunga y de Los Libertadores, cuatro cámaras apuntan desde las viviendas a la vía. Los vecinos dicen que la delincuencia obligó a poner vigilancia las 24 horas.

Gladis Ordóñez, presidenta del barrio y de la Comisión de Seguridad, sufrió un asalto hace cinco años que la obligó a montar un sistema completo.

En su casa tiene sensores en las puertas, reflectores que se activan en las noches, tendidos eléctricos y cámaras de seguridad. Ha invertido USD 2 000 para sentir mayor seguridad.

Hace cinco años, cuatro personas ingresaron a su casa cuando abrió la puerta del garaje. Uno apuntó con una pistola la cabeza de su madre y otro subió hasta el segundo piso.

Su hermano, que estaba recién operado, sacó fuerzas y lo recibió con una patada.

Mientras caía disparó y las huellas de bala todavía están presentes en el parqué de las gradas. Los delincuentes huyeron cuando ella apretó un botón de auxilio. Luego, decidió montar más seguridades.

La instalación de cámaras también es usual y se ajusta a distintas economías. Un paquete básico puede costar USD 200 y un sistema completo alcanza hasta los USD 1 000 .

Paúl Herrera, jefe de proyectos de la empresa Maxigroup, señala que las cámaras son un elemento disuasivo para los ladrones. En una casa es recomendable instalar al menos cuatro cámaras con resolución suficiente para ver en buena definición rostros de personas y disco duro para almacenar 25 días de filmación.

Esta empresa provee también un sistema que utiliza cámaras inalámbricas de mayor resolución y con sistema de autocarga cuyo costo es mayor. Los dueños de casa pueden monitorear lo que sucede al interior y exterior desde los televisores o celulares.

Hace 11 años la empresa tenía 10 cotizaciones mensuales para seguridad en casas, ahora subió a 50 mensuales.

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