26 de febrero de 2020 00:00

En Quito hay 77 redondeles que distribuyen el tránsito vehicular

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Ana María Carvajal
Redactora
amcarvajal@elcomercio.com (I)

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Circular por uno de los 77 redondeles que hay en el Distrito Metropolitano de Quito en hora pico es en un reto a la paciencia. El desorden, el ruido de las bocinas y hasta los gritos y discusiones entre conductores son la tónica en puntos como el redondel de El Condado, la Plaza Artigas o El Ciclista.

Uno de los principales problemas es la falta de respeto a una regla básica al ingresar a estas estructuras: ceder el paso a quienes ya están circulando en el redondel y una vez adentro, salir exclusivamente por el carril derecho.

Según la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), las rotondas en la capital se ubican en vías principales, secundarias o de segundo orden. Se colocan con el fin de facilitar el flujo vehicular y su capacidad depende del radio de la circunferencia y de la cantidad de carriles internos.

En promedio, un redondel tiene capacidad para 800 vehículos por hora en cada carril interno, es decir, aquellos que tienen tres carriles de este tipo podrán recibir un máximo de 2 400 autos por hora.

Henry Vilatuña, director de Políticas y Planificación de la Secretaría de Movilidad, explica que si en una intersección con una glorieta el volumen de tránsito supera los 2 400 vehículos, será necesaria una reforma geométrica y colocar semáforos en las salidas.

El redondel Brasilia (frente al coliseo Rumiñahui), es un punto conflictivo, por la cercanía de la salida a la av. Velasco Ibarra hacia el sur y por estar en una zona de universidades y colegios. Allí, los peatones tienen problemas para cruzar.

David Carrión, estudiante, cuenta que el redondel ayuda a los conductores a tomar rutas hacia varias direcciones. Pero agrega que el contraflujo en la calle Queseras del Medio suele causar confusión.

Tanto la implementación como el retiro de estos distribuidores de tránsito se define según lo estipulado en el manual HCM (siglas en inglés de Manual de Capacidad de Carreteras), elaborado por la Junta de Transporte de las Academias de Ciencias de EE.UU.

Vilatuña relata que desde 1995 se resolvió retirar poco a poco 13 redondeles, porque se incrementó la carga vehicular en varias intersecciones, los tiempos de recorrido aumentaron y también la congestión.


Este cambio se aplicó en puntos como la plaza Indoamérica (U. Central), los cruces entre la av. 6 de Diciembre y El Inca, NN.UU., Tarqui y Gaspar de Villarroel, o los de la Pichincha y Sucre y de la Eloy Alfaro y República, en el centro y el norte. En el sur, se quitó el redondel de la Pío XII.

Aunque fue necesario retirar esos redondeles, el uso de otros sigue siendo necesario, afirma Vilatuña, porque cumplen misiones como obligar a los conductores a bajar la velocidad para entrar a un punto, repartir el tránsito vehicular en intersecciones complejas y facilitar todo tipo de giros: derecha, izquierda y en U.

Recientemente se construyó uno en la entrada a la av. De los Conquistadores, desde la av. Simón Bolívar. Patricia Mena, técnica de la Secretaría de Movilidad, dice que esta es en realidad una reforma geométrica con un minirredondel, para resolver problemas de circulación. Esa y dos rotondas en la extensión de la Simón Bolívar son las más nuevas del Distrito.

Para Gorki Obando, gerente de la escuela de conducción vehicular Aneta, los redondeles están diseñados para contribuir a una circulación más ordenada hacia varias vías. Así difieren de las intersecciones semaforizadas que en avenidas de alta demanda prohíben giros en U o a la izquierda.

Sin embargo, debido a la falta de educación y cultura vial, que se demuestra en el irrespeto al derecho de vía para quienes ya están dentro del redondel, surgen problemas como la congestión vehicular e incluso las colisiones.

Ese tipo de prácticas son evidentes en puntos como la plaza Artigas, donde conductores de autos particulares, buses y taxis pugnan por entrar al redondel en el que confluyen cuatro avenidas principales. Se trata de gente que entre las 07:00 y las 09:00 necesita llegar a tiempo a oficinas y centros de estudios.

Y en las tardes y noches, de 17:00 a 19:00, la escena se repite por quienes dejan sus sitios de trabajo o estudios y aquellos que vuelven al sector para descansar en alguna de las torres de departamentos o para comer en hoteles y restaurantes.

Obando señala que si la gente trabajase en mejorar la cultura vial, usara adecuadamente las direccionales y respetase el derecho de vía de los demás, los redondeles cumplirían su función de facilitadores para organizar el flujo vehicular.

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