29 de noviembre de 2019 00:00

Desfile de la Confraternidad será en tres sitios de Quito

En el taller ubicado en Calderón, en el norte, se elaboran los cinco carros alegóricos que participarán en los desfiles. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

En el taller ubicado en Calderón, en el norte, se elaboran los cinco carros alegóricos que participarán en los desfiles. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome

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Con delicadeza y precisión, las dos mujeres toman la esponja con sus manos y forran la estructura metálica de la Virgen del Panecillo. La réplica mide más de 4 metros de alto y adornará uno de los cinco carros alegóricos que participarán en el Desfile de la Confraternidad, uno de los eventos centrales de las fiestas de la capital.

Jennifer Cobeña, de 24 años, y Eduviges Romero, de 57, trabajan desde hace más de 10 años en la elaboración de estas esculturas. Ellas aseguran que en vestir a la Virgen y pintarla se tardarán un par de horas. Lo más demoroso fue armar la estructura, que estuvo a cargo de los soldadores y artistas.

Las piezas están regadas por todo el taller ubicado en la parroquia de Calderón, en el norte. Como es tradición, la elaboración de los carros está en manos de la familia Saona.

Cada una de las 26 personas que trabajan en el taller sabe de memoria lo que debe hacer. Tienen el tiempo justo por lo que sueldan, pintan, cortan y doblan con premura.

A diferencia del año pasado, cuando se elaboraron dos carros alegóricos, en esta ocasión se harán cinco. Cada uno será montado sobre una plataforma que mide 16 metros de largo por 3 de ancho. Hay muñecos de distintos tamaños, los más pequeños miden 2,5 metros, los más altos, cuatro.

El diseño de cada coche fue concebido por Corporación Creativa en un trabajo conjunto con la Secretaría de Cultura del Municipio. Luis Aguilar, director de Cultura en el Espacio Público de la entidad, indica que en el desfile participará adicionalmente el Patronato San José, con un sexto carro alegórico, y se espera que haya un séptimo por parte de otra institución.

Este año, el presupuesto para el desfile aumentó. Pasó de cerca de USD 90 000 en el 2018, a 135 000. Con ese monto, además de la elaboración de los carros, se costea el sistema de amplificación, toda la logística del desplazamiento de los participantes, la producción, el equipo de conducción, etc.

Una de las novedades para este año es que el desfile se realizará en tres sitios: los dos tradicionales del norte y sur, y uno nocturno que se desarrolló hasta el 2013 a lo largo de la avenida Amazonas, pero fue suspendido. Ahora se lo retomará el sábado 7 de diciembre a las 19:00.

Aguilar indica que este año la temática es el Quito diverso e intercultural y su eslogan es La fiesta vuelve al barrio. Habrá gran participación de artistas comunitarios.

En el taller, lo que más llama la atención es una aplanadora perfectamente diseñada, tal como las que se utilizan en la repavimentación. En medio del patio, un pichirilo rojo termina de ser pintado junto a una moto Vespa celeste. Los elementos dan una pista: la movilidad será uno de los temas más importantes del desfile.

Cada carro alegórico tiene una temática. Los elementos giran en torno a la ruralidad, el deporte, la mujer quiteña, los personajes tradicionales de la ciudad y la movilidad.

Dentro del galpón, un grupo de chicas están dando los toques finales a un par de niños que representan el juego y la diversión y que se montarán en el carro del deporte.

Hay choclos gigantes, mariposas, tambores, flores y una regadera. Además, están los vendedores de ponche y de helados. Cada figura tiene un recubrimiento elaborado con resina acrílica para protegerlo.

Este año estarán sobre escena 4 000 participantes. Cada uno de los tres eventos tendrá una duración de cuatro horas, y se espera que al menos unas 300 000 personas salgan a las calles a apreciar las coreografías de los estudiantes y el trabajo de los artistas.

En esta ocasión, no habrá el carro alegórico que tradicionalmente llevaba a la Reina de Quito y a su corte. De hecho, la soberana no estará invitada a participar en el desfile.

Para el sociólogo Byron Altamirano, este evento y en general las fiestas de este año tienen un significado especial, luego de los desmanes que la capital soportó debido al paro nacional del 3 al 13 de octubre.

Sostiene que la ciudad necesita recuperarse, quererse, cuidarse e integrarse en un proceso de unidad. “Que la alegría de la fiesta y los desfiles sean una oportunidad para reencontrarnos y fortalecernos”.

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