28 de noviembre de 2019 15:21

Conseguir transporte público en las noches es un problema frecuente en Carapungo, norte de Quito

Los pasajeros que se movilizan desde Carapungo hacia Llano Grande, Calderón o Guayllabamba tienen dificultades para conseguir un bus. Foto: EL COMERCIO

Los pasajeros que se movilizan desde Carapungo hacia Llano Grande, Calderón o Guayllabamba tienen dificultades para conseguir un bus. Foto: EL COMERCIO

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Debajo del puente peatonal para ingresar a Carapungo, en el norte de Quito, se ubican cerca de 100 personas a la espera de un bus. Desde las 18:00 hasta las 20:00 se forma la aglomeración en una acera pequeña de no más de un metro y medio de ancho.

“Yo espero unos 10 a 15 minutos al menos. Por lo general a esta hora (18:30) siempre es así porque la mayoría regresamos a las casas”, cuenta Marcia Endara, una pasajera que aguardaba una unidad que la lleve hasta su domicilio en la parroquia de Llano Grande. Al igual que ella, otras personas esperan en este sitio una unidad de transporte público para dirigirse hacia esa parroquia o a Calderón y Guayllabamba. También hay aquellas que se trasladan diariamente a localidades como Cayambe o Tabacundo.

El problema, según manifiestan los usuarios, es que al lugar los buses llegan llenos de pasajeros que se suben en el centro y sur de la urbe. “Acá en Carapungo debemos abrirnos espacio en las unidades de transporte o incluso viajar en las escaleras de acceso pegados a las puertas”, señala un usuario. Lo mismo ocurre durante las mañanas, en las horas pico.

Los moradores se quejan de la dificultad para acceder al transporte público en Carapungo, norte de Quito. Foto: EL COMERCIO

Los moradores se quejan de la dificultad para acceder al transporte público en Carapungo, norte de Quito. Foto: EL COMERCIO


“Toca ir super apretados. A veces y cuando tengo tiempo, sobre todo, dejo pasar unos dos buses para esperar uno que venga un poco vacío o al menos que pueda subir. Yo voy hasta Zabala. El lío es que algunas personas se quedan justo en la entrada y no dejan pasar o vienen tan llenos que hay gente hasta en las gradas”, dice Jhon Mendieta quien se moviliza en buses todos los días.

En el sitio donde se improvisó la parada no existe una visera que proteja del sol o el mal clima. “Cuando llueve la situación se torna más complicada porque hasta que aparezca un bus debemos pegarnos a una pared para no mojarnos”, relata otro pasajero.

Los usuarios solicitan más unidades sobre todo en las horas pico porque los buses que actualmente prestan servicio no satisfacen la demanda. “Creo que sería justo si ayudan con más unidades o que vengan más seguido cuando hay mucha gente”, dice Severo Martínez. Él esperaba una unidad que lo lleve hasta San Miguel del Común y según indica esos buses tardan entre 15 y 20 minutos.

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