12 de julio de 2018 11:40

La quietud de un Buda frente a los talibanes en Pakistán

Visitantes pakistaníes caminando frente a la escultura de roca del siglo VII de un Buda sentado tallado en una montaña en la ciudad de Jahanabad en el noroeste de Swat Valley de Pakistán, siguiendo un proceso de restauración llevado a cabo por arqueólogos

Visitantes pakistaníes caminando frente a la escultura de roca del siglo VII de un Buda sentado tallado en una montaña en la ciudad de Jahanabad en el noroeste de Swat Valley de Pakistán, siguiendo un proceso de restauración llevado a cabo por arqueólogos italianos después de que los talibanes desfiguraron en 2007. Foto: AFO

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Agencia AFP

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El Buda de Swat, esculpido en un acantilado en el siglo VII, quedó desfigurado por dinamita en 2007, pero al contrario de las estatuas gigantes de Bamiyan, en Afganistán, fue restaurado y se convirtió en un símbolo de tolerancia en este valle pakistaní traumatizado por años bajo el yugo de los talibanes.

La divinidad, sentada en posición de loto en la parte baja de un acantilado de granito en el norte de Pakistán, estuvo a punto de ser destruida completamente por unos insurgentes islamistas.

Jahanabad es el núcleo de la herencia budista del magnífico valle de Swat, en las estribaciones del Himalaya, con cientos de lugares arqueológicos y nuevos hallazgos cada año.

El Buda de Swat, tallado en un acantilado en el siglo VII, fue dinamitado por los talibanes pakistaníes en 2007. Foto: AFP

El Buda de Swat, tallado en un acantilado en el siglo VII, fue dinamitado por los talibanes pakistaníes en 2007. Foto: AFP

En septiembre de 2007, seis años después de Bamiyan, unos talibanes pakistaníes escalaron la efigie de seis metros de alto para colocar explosivos. Estallaron algunos, desfigurando la parte alta del rostro, y un fresco más pequeño situado cerca.

Este episodio marcó el comienzo de la ocupación del valle por los talibanes, que concluyó en 2009 con una intervención del ejército paquistaní. Unos años que se saldaron con miles de muertos y más de 1,5 millones de desplazados.

Los talibanes también intentaron asesinar en 2012 a la joven premio Nobel de la Paz Malala Yusafzai, oriunda de Swat y actualmente refugiada en Reino Unido con su familia.

Al igual que sus homólogos afganos, los insurgentes talibanes pakistaníes son extremistas que aterrorizan a la población en nombre de una visión rigorista del islam que prohíbe las representaciones artísticas y se opone a cualquier pasado no islámico.

“¡Como si mataran a mi padre!” 

Para Parvesh Shaheen, de 79 años, especialista de budismo en Swat, ver los daños causados al Buda fue impactante: “¡Es como si hubieran matado a mi padre!”, cuenta. En su opinión la estatua es “un símbolo de paz, de amor”. “No odiamos a nadie, ni a ninguna religión”.

Otros habitantes locales aplauden por el contrario el acto de los talibanes por estimar que la escultura es “antiislámica”.

Swat no estuvo siempre poblado por musulmanes mayoritariamente conservadores ni se veía en el valle a tantas mujeres con burka (velo islámico que las cubre de la cabeza a los pies) .

Durante siglos fue un lugar de peregrinación para budistas, sobre todo del Himalaya, que la consideran una “tierra santa”.

A partir del comienzo del siglo XX las visitas decayeron por la imposibilidad de cruzar muchas fronteras y con la creación de Pakistán, en 1947, la situación se complicó todavía más.

En la actualidad, la población de Swat es sobre todo musulmana y las minorías (esencialmente cristianos e hindúes) sufren discriminaciones y violencia.

El arqueólogo italiano Luca Maria Olivieri hablando con el historiador pakistaní Parvesh Shaheen junto a la escultura de roca del siglo VII de un Buda sentado tallado en la montaña en la ciudad de Jahanabad en el noroeste de Swat Valley de Pakistán. Foto:

El arqueólogo italiano Luca Maria Olivieri hablando con el historiador pakistaní Parvesh Shaheen junto a la escultura de roca del siglo VII de un Buda sentado tallado en la montaña en la ciudad de Jahanabad en el noroeste de Swat Valley de Pakistán. Foto: AFP

“Medicamento” y 3D 

El budismo desapareció de la región en torno al siglo X, expulsado por el hinduismo. Su edad de oro abarcó del siglo II al IV, cuando en el valle había más de 1 000 monasterios, santuarios, estupas.

“El paisaje en sí mismo era venerado”, recalca Luca Maria Olivieri, arqueólogo italiano que supervisó la restauración del Buda en Jahanabad. “Los peregrinos eran acogidos por estas imágenes protectoras (esculturas e inscripciones)”.

La restauración del lugar comenzó en 2012 con la aplicación de un “medicamento”, un revestimiento destinado a proteger temporalmente la parte dañada de la escultura. La reconstitución del “volumen que faltaba” del rostro se hizo en tres dimensiones en laboratorio con la ayuda de muestras láser y de fotografías antiguas.

La estatua no se reconstruyó como era antes para que se vea que sufrió daños, explica Olivieri.

Turismo religioso

La misión arqueológica italiana que dirige está presente en el valle de Swat desde 1955.

Las autoridades pakistaníes esperan que la sonrisa del Buda de Jahanabad y su estatus de “icono” entre los budistas de China, Corea del Sur, Tailandia o Bután fomente el turismo religioso en la región pese a los problemas de seguridad.

Algunos habitantes de Swat consideran el Buda como un instrumento para la promoción de la tolerancia religiosa. El museo acoge a muchos estudiantes y a mulás “que aprecian el budismo”, afirma su curador Faiz-ur-Rehman.

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