22 de octubre de 2017 00:00

Profesor indagado por abuso a 84 niñas ya tenía otras quejas

El viernes 20 de octubre de 2017, los niños salieron del colegio en compañía de sus madres. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

El viernes 20 de octubre de 2017, los niños salieron del colegio en compañía de sus madres. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

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Fernando Medina

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Hacía todo por no ir a la escuela. Apenas tenía 12 años y un viernes la niña se inventó que estaba enferma. Luego dijo que se sentía cansada y por último le juró a su madre que no tenía clases en esos días.

Cualquier excusa era buena para evitar ver al profesor de educación física, un hombre de 41 años que aprovechaba esa hora de clases para abrazarla y acariciarle las piernas.

Hace dos días, su madre recordó que eran los últimos días de mayo cuando su hija le confesó todo. “Llegó furiosa y me dijo que ya no soportaba lo abusivo que era el profesor”.

Apenas alcanzó a decir esto y se lanzó a la cama boca abajo, se cubrió la cara con las manos y empezó a llorar. Entre lágrimas, contó que el maestro le ponía las manos en los hombros y las deslizaba por la espalda hasta tocarle los glúteos.

Lo mismo hacía con Anahí, con Perla, con Susana, con Marcela, con 84 menores de un plantel que funciona en Calderón, un sector del norte de Quito. Las madres relatan cada detalle, pero piden que los nombres verdaderos de las niñas se mantengan en reserva.

Ahora quieren que el detenido se quede en la cárcel. Las madres aclaran que el sospechoso no solo dirigía la materia de educación física, sino también las asignaturas de estudios sociales, dibujo y danza.

Las menores, quienes eran alumnas del profesor en octavo, noveno y décimo de básica, ahora ya no guardan silencio.

Agarradas de las manos de sus padres repiten que “el profe” era “morboso”. Que les guiñaba los ojos mientras corrían en pantaloneta por el patio.

A una pequeña la invitó a su casa; decía que se divertirían. “Un día me cansé y le grité que era un cochino y que me dejara en paz”, cuenta. La menor empieza a llorar y su madre la abraza para calmarla.

Pero, ¿quién era el maestro? La Fiscalía recopiló datos y se sabe que llegó al plantel de Calderón en el 2016, luego de ser transferido de un colegio de Llano Chico, un sector que está en las afueras de Quito.

De ese centro de estudios también salió porque tenía quejas de abusos contra alumnos, aunque ahora no se sabe qué pasó con esas denuncias.

El Ministerio de Educación anunció que investigará si hay más víctimas, pues el maestro estuvo 12 años en el sistema escolar. En ese tiempo se enfrentó a un sumario administrativo por abuso contra menores.

Del 2014 a julio del 2017, el Ministerio ha abierto 453 procesos administrativos en contra de maestros del país que han sido denunciados por abusos sexuales .


De esos casos se desconoce cuántos terminaron en sanciones. Pero el trámite del maestro de Calderón fue archivado hace dos meses y las autoridades distritales declararon inocente al sospechoso.

Los datos también revelan que la mayoría de sumarios se concentran en 9 provincias.

Ahora, los primeros informes psicológicos que la Fiscalía practicó al docente señalan que su actitud sería propia de un pedófilo en primer grado.

Tras su detención, el pasado miércoles, en su celular y en sus cuentas de redes sociales se encontró pornografía.

Todo lo que ha pasado en la escuela terminó por afectar psicológicamente a las chicas.

Desde el jueves, la fiscal Mariana Huilcapi supervisa las entrevistas que las menores mantienen con una psicóloga y una trabajadora social.

Según los análisis, las víctimas tienen afectaciones leves y moderadas. Esto quiere decir que sus estados de ánimo han cambiado en la casa, en la escuela y con sus amigos.

La madre de Lizbeth dice que su hija de 14 años no quiere hablar. Le pide que ya no le pregunte nada y ahora ya casi no conversa con sus hermanos.

En este y otros casos se detectaron problemas en los estudios. Tres menores incluso abandonaron las aulas y actualmente no van a ningún plantel y pasan en sus casas.

Otras 10 chicas, en cambio, decidieron retirarse del colegio y consiguieron cupos en otros establecimientos.

Educación ha señalado que ya se inició un programa de ayuda para los alumnos. Cada semana tendrán terapias y serán evaluados por psicólogos.

La hija de Rosana también tuvo bajas notas, mientras fue alumna del docente capturado. La niña comenzó a aislarse.

Carlos, un muchacho que fue alumno del procesado, relata que el detenido se acercaba a explicar algún ejercicio de gimnasia y con las manos rozaba los cuerpos de sus compañeras. Lo mismo hacía cuando las niñas estaban solas. “Se aparecía por detrás y les pellizcaba los glúteos”.

Esos relatos constan en el expediente de la Fiscalía. En esos documentos se menciona que un estudiante le reclamó por tocar a una compañera.

Esos hechos incluso los oyeron vecinos que viven cerca del plantel. El viernes, recordaron que el maestro era tranquilo y que siempre contaba que tenía un hijo enfermo en el Oriente, pero negaba todo lo que se decía en su contra.

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