22 de August de 2009 00:00

El público llenó el teatro Chusig de Manta para oír a cuenteros

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Redacción Manta

Cobijados bajo el nombre  Un cerro de cuentos en honor al cerro Santa Ana, de Guayaquil, llegaron a Manta seis representantes de cuatro países para contarle al público manabita las leyendas que pasan  de generación en generación.

Aquella  la montaña de cuentos, mágicos, de humor, y épicos, bajó por primera vez al puerto de Manta.



Más detalles de la cita
En la sala  de conciertos Horacio Hidrovo, de la Universidad Eloy Alfaro,  se presentan Omar Galván y Alberto Borja.

Victoria Gullón  y Reinaldo Ruiz  llegaron  a Portoviejo, a la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

El domingo  la fiesta revienta en el   cerro Santa Ana a partir de  las 19:00. Previamente,  cuenteros y el público desfilarán por las calles del tradicional barrio de Guayaquil.

No hay costo  para los actos,   esto motivo a los manabitas a llenar los espacios asignados. Hubo apoyo de las Universidades Eloy Alfaro y San Gregorio.

El pasado jueves, las  500 butacas del  teatro Chusig  se llenaron.

Lo que primero llamó la atención: una  pintoresca decoración en el  pasillo de ingreso, elaborada con  frutas tropicales. No faltaron   los ‘guardianes de la cultura’,  un grupo de jóvenes universitarios que      portaba  las banderas de Venezuela, Colombia, España, Argentina, Bolivia, Panamá y Ecuador. La escena  fue    preparada  por los organizadores Raymundo Zambrano, el referente de la tradición oral manabita, y Ángela Arboleda. 

Un pequeño acto protocolario fue el preámbulo para que los cuentacuentos afinen sus voces, antes de salir al tablado del teatro para  encantar  a los presentes con sus míticas historias.

Don Pascual, personificado por Zambrano, volvió al Chusig con sus gestos  del montubio de  Bonce Adentro, un recinto del cantón Santa Ana. “Por allá parece que nació el cuento en Manabí”, dijo,  mientras  acomodaba su infaltable sombrero de paja toquilla y abrochaba el último botón de su camisa roja  de manga larga.

“Burro que se sube la vereda no se quiere bajar”, refirió,  para arrancar las primeras carcajadas de los presentes. Don Pascual empezó  su intervención  narrando  el cuento de San Nicodemo. Se trata de un santo que se muere y resucita cada  vez que las beatas del pueblo lo consideran adecuado.

Posteriormente, Don Pascual, presentó al colombiano Alberto Borja. Desde la cultura, los dos personajes  quieren cortar  las diferencias políticas que tienen a los líderes de Colombia y Ecuador muy  distanciados.

El vozarrón de Borja retumbó en el teatro. Entonces  su primer cuento era la historia de  un perro pastor alemán que llegó al lejano Monpós,  en la zona del Magdalena. El Káiser, como lo bautizó la colonia perruna del lugar, causó revuelo entre las perritas criollas. Solo el sacrificio de Caperuza, un perro insignificante que se contagió de rabia peleando con un animal que portaba la enfermedad,   logró bajar los humos al petulante perro de raza superior. La razón: logró  pasar  la epidemia al Káiser. 

Los gestos de Borja, al emular los movimientos y gruñidos de los perros, le ponían realismo y humor   a la narración; esta -dijo el cuentero- puede  suceder en cualquier pueblo del planeta, poblado de arrogantes.

Borja se despidió  y presentó a la española Victoria Gullón. Un tanto más seria que Zambrano y Borja, convenció  al público entonando  sus cánticos,  versos, poemas y romances medievales.

Llevó a escena la historia legendaria del paje Gerinaldo y  la hija de Rey. Las preguntas y respuestas del romance que llevaron  incluso al dormitorio a la infanta y a Gerinaldo pronto envolvieron a  los atentos presentes. Al final, el cuento quedó inconcluso.
Victoria sonrió porque había conseguido su objetivo:  ayudar a que vuele la imaginación de los asistentes. Todos se quedan con la incógnita, ¿qué pasará con el paje y la infanta?

El argentino Omar Galván  impresionó por su  técnica e  improvisación. Interactuó con el público y creó  un cuento empleando  frases y nombres de la realidad local, lo cual sorprendió a la gente.

La primera noche del Cerro finalizó con la presentación  del colombiano Reinaldo Ruiz.

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